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06/10

De lo adulto y lo maduro en el videojuego

El cómic y el videojuego son cosas de niños. Gente con mallas pegando a malos, dos galos que se pegan puñetazos con soldados del Imperio Romano, un fontanero que da saltos sobre tortugas y etc. Mundos simples, personajes simples y mucho colorido.

A veces se ha intentado dar un toque de madurez mostrando a enormes marines con enormes armas en portadas de videojuegos. A veces apelando a lo sangriento del juego. Lo que más se usa como reclamo de madurez es el volumen muscular y la suciedad. No vamos a negar el componente de competencia, violencia y mala baba en más de un videojuego, juego de rol o película. Puede aparecer o ser un elemento importante, el problema es cuando el único argumento motivador es ese, olvidándonos por sistema de lo que se habla. Y aquí pasamos al tema del relato dentro del frikismo.

En general, es mejor tener una buena dinámica sin más complicaciones, como dijo otro ciudadano por aquí. El problema, si de verdad se aspira a dar un aspecto de madurez a los videojuegos, es que el recurso sistemático a la violencia gratuita o lo sucio no implica más madurez o más complejidad necesariamente. Sí lo hace una historia bien construida y que trate de cosas complejas, posiblemente relacionadas con la violencia.

En este sentido, quiero volver a Infinite Space. Es un juego adulto. Ves la portada y ves un juego de naves espaciales y estética manga. Cuando buceas en él, además de la dinámica fantástica ya mencionada en el post de Roger, la historia sorprende: (SPOILER: VOY A CONTAR PARTES DEL JUEGO)

1. El protagonista, junto a sus amigos, tratan de echar de su hogar a un imperio que va conquistando un espacio del universo tras otro. Tras mucho tiempo, vuelven de tapadillo a un planeta conquistado por el imperio…para encontrarse que la gente realmente vive mucho mejor con el nuevo gobierno imperial. No hay piratas. No hay casi pobres. La gente está mucho más contenta. Incluso un antiguo amigo del protagonista le dice que bajo el imperio todos están más seguros, son más prósperos y etc. El protagonista simplemente lucha contra él, pero no suelta ningún discurso moralista y arrebatador…sólo se va pensando…¿y si mi victoria contra el imperio hace que la gente vuelva a vivir insegura y más pobre?

2. En otra ocasión el protagonista tiene que proteger un planeta, que no sabe el porqué está siendo invadido…un planeta en el que sólo hay civiles. Al enfrentarse al ejército invasor, descubre la razón de la invasión: se ha construido un arma de destrucción masiva entre población civil, usándoles, sin que lo sepan, como escudos humanos. Al acabar la batalla, el protagonista va a pedirle explicaciones al dirigente de la facción que poseía el planeta en cuestión, diciéndole que si no tiene honor. El dirigente medio se ríe, diciéndole que la guerra no se puede ganar honestamente, y que a la fuerza hay que mentir, porque en el espacio sólo sobreviven los fuertes. Lo del código de honor, dice, es una cosa para niños y cuentacuentos.

3.Hay una permanente discusión sobre cómo un conjunto de naciones democráticas (galácticas) pueden derrotar a un imperio no democrático que tiene mando único y propósito de conquistar a toda nación que sea débil. El protagonista evoluciona de un inicial idealismo y amor por las formas a un convencimiento en la realpolitik y al maquiavelismo más atroz para evitar que el imperio lo engulla todo: todos tendrán que unirse contra el Imperio, y si hay que declarar la guerra a los que se nieguen se hace. Si hay que cepillarse a traidores, se hace. Su visión de cómo funciona el ser humano pasa de un inicial optimismo a un pesimismo sobre la posibilidad de una paz perpetua (“Tu visión de la vida es triste y violenta”) y sobre el ser humano. Yuri, el protagonista, va a la guerra no gustándole, pero creyendo que si no va lo que espera detrás puede ser mucho peor que la guerra. Es un héroe pesimista, consciente de lo limitado de su gesta, que siendo épica-hasta-decir-basta no pone fin a la Historia (“nada termina nunca”, decía el Dr Manhattan), pero que puede dejar las cosas un poco mejor…

Un protagonista que se tiene que plantear cuestiones que superan lo infantil, que no tiene todas las respuestas (lo cual no le impide actuar de modo decisivo), con personajes que son deliciosamente contradictorios, con silencios tensos cuando las situaciones son delicadas (evitando el “listillismo” de algunos protagonistas que siempre tienen respuesta para todo). Decepciones constantes que hacen que los rescates y las victorias sepan muchísimo mejor que la mayoría de los juegos. La defensa de lo que se considera preferible y perecedero puede ser mucho más épica que la defensa de lo que uno considera el Bien Supremo y Eterno.

Siempre predominará lo simplemente entretenido, las dinámicas bien construidas y la diversión por la diversión: es lo suyo, y es el modo gracias al cual la industria del videojuego puede crecer y experimentar. Pero lo que comento en este post debería venderse como signo de madurez de los videojuegos. El tono. Los temas. La complejidad de lo que se habla. La ausencia de molonismo. La honestidad en lo que se cuenta. Sólo por ahí se puede empezar a rescatar el medio de la imágen típica de juegos de marines hiperhormonados o de Mario, ambos de los cuales me gustan, pero la industria podría empezar a ofrecer bastante más, aunque fuera en pequeñas dosis.

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06/10

Nueva afrenta al pueblo poldavo: el caso de México

Compañeros, esbirros y esclavos de PIFIA:

El Ordenador, en su infinita sabiduría, dará a cada ciudadano poldavo un nombre adecuadamente friki. Esto ha sido escrito así desde hace mucho, y hay backups en varios pendrives. En un primer paso, este proceso de nombrar a los nuevos ciudadanos podrían llevarlo a cabo algunos padres que sean conscientes de su frikismo. Así, aunque el gobierno no obligue a ello, los padres más concienciados del inevitable alzamiento poldavo pueden ir poniendo a sus retoños nombres como “Terminator”, “Link”, “Samus”, “Geralt”, “Marv” o “Jiman”. Todos estos actos son de un buen gusto inatacable, y por supuesto serán recompensados cuando, a traves de la necesaria y sangrienta limpia , nos hagamos con el poder.

Pero atentos, auténticos poldavos, que el gobierno de México se ha dado cuenta del inevitable cambio que se avecina, y está tomando medidas represivas al respecto. ¿Porqué no puede llamarse tu hijo “Spock Gutierrez Torres”? ¿porqué no puede llamarse una niña “Lara Croft García López”? Es totalmente burdo el argumento de que el resto de niños se reirán de ellos. Llamarse “Peter Parker de Jesús” es toda una garantía de éxito social, pero los medios del status quo quieren perpetuar su ideología a través del férreo control de los nombres de los niños. También se dejan levantada la tapa del váter después de mear, pero no seguiremos contando horrores para que podais dormir esta noche.

Estad vigilantes ante esas ideas y contestad a estas represoras medidas que no hacen más que retrasar lo inevitable.

El Ordenador te vigila. El Ordenador es tu amigo. El Ordenador es capaz de cantar a capela en un estadio de Sudáfrica y hacerse oír por encima de las vuvuzuelas.

22

06/10

Españoles por el frikimundo: Infinite Space

Hace un par de semanas fue mi cumpleaños, y alguien que me quiere me ha regalado la DS, más dos juegos a mi elección. ¿Cuáles pedí? Como era esperable, Fire Emblem (el de GameCube y el de Wii son geniales) y le he dado la oportunidad a Infinite Space, el cual alguien malvado recomendó por aquí.

He empezado con Infinite Space y todo lo dicho allí vale aquí: grandioso, historia épica, el sueño dorado de todo aquel que guste de Star Trek o el ataque a la Estrella de la Muerte, etc. Remodelar tu flota y pensar en las posibilidades es una delicia. El combate tiene controles sencillos pero es profundo. Eso sí, el que juegue que tenga papel y bolígrafo cerca: no hay mapas ni diario de misiones ni nada. Más te vale estar atento para saber lo que hay que hacer.

Tras jugar como un poseso, he llegado a la mitad del juego, más o menos, cuando el protagonista, Yuri, se hace mayorcito. Por razones que no vienen al caso, tienen que ir a una zona del universo que está en guerra civil.

Está el bando del gobierno y el rebelde. Juntarte con cada uno da acceso a naves diferentes y tripulación diferente. Yo me uní al bando del gobierno, sobre todo por los rumores de las tabernas de que van a abrir sus mercados al resto de la galaxia y van a promover algo parecido al neomalvadismo. Me dejan los planos para construir sus naves…cuyos nombres son “Pelayo”, “Aragon” y “Churruca”.

La zona en guerra es descrita como abundante en recursos naturales, aunque atrasada tecnológicamente (de hecho, de momento es la única zona en la que no he visto ningún astillero donde fabricar naves). Los compañeros del protagonista destacan lo idealistas que parecen los habitantes de la zona y el coraje con el que luchan, así como una tecnología única en el universo que hace que alguna nave pueda desaparecer a simple vista, siendo perfecta para una guerra de guerrillas.

“Pelayo” es una nave acorazada con una armadura enorme y una resistencia salvaje, así como armas potentísimas de largísimo alcance…pero lenta y pesada como ella sola.

También podría ser México por esos nombres de planetas como Agua Clara o Guadalajara, por no hablar de la estética de los personajes del sitio, una mezcla extraña entre los bichejos azules de Avatar y Pancho Villa. Todo es peculiar y no queda nada claro, pero las reminiscencias de los nombres de las naves y el habitual tópico del romanticismo y ardor guerrero irreductible nos hace sospechar que algo de acá puede haber (o no).

El videojuego no lo comprará casi nadie, pero es una joya, de verdad.

P.D.: En la imágen adjunta pueden verse las naves de clase “Navarra” y “Furor”, también de la zona de la que hablo, llamada Escondido.
P.D.: A España nos ha llegado sin traducir los textos, lo que hará que aún menos gente le de una oportunidad. Es una auténtica pena.

21

06/10

Métodos de dominación mundial (I): Los tonos de espera del teléfono.

Hermanos y hermanas poldavos/as, la delicada situación internacional (el final de Perdidos, medio mundo – incluidos algunos de nuestros preclaros líderes  – idiotizado por el mundial, ¡el fin de Melon Kinenbi! ) nos impele a adelantar nuestros planes de dominación mundial antes de que se diluyan nuestros avances en la popularización del frikismo irredento.

Así que debemos engrasar nuestros dados de 20, desempolvar nuestros nunchakus de la Wii y prepararnos para la lucha. Nuestros esfuerzos han de ser aún más agresivos, y para ello necesitamos de todos los trucos sucios de que podamos disponer. Una aportación de incalculable valor es la que nos ofrecen nuestros amigos de la Asociación del Midi Ostensiblemente Porfiado: los tonos de espera del teléfono, de esos que te ponen cuando estás intentando que te pasen con el departamento de bajas de tu operador de internet favorito. Poldavos, poldavas, no podemos desperdiciarel inmenso potencial de esas tonadillas agudas y repetitivas que se cuelan en tu cerebro de forma hipnótica. Pensad, si esas simples notas son capaces de hacernos tararear el “Yesterday” de forma idiótica durante varios minutos, qué no podrán hacer una vez nuestras composiciones distribuyan mensajes subliminales a los oídos de todo el mundo civilizado.

Por todo ello, hermanos y hermanas poldavos/as, ¡enchufad vuestros teclados e inundad el orbe de versiones catalépticas del “Para Elisa”!

10

06/10

Perfección friki: Infinite Space (DS)

Imaginad un juego que os permite lo siguiente:

  1. Controlar un escuadrón de naves estelares, dando órdenes a destructores, cruceros, acorazados, portaaviones y cazas estelares en combate.
  2. Asignar las responsabilidades entre nuestros oficiales y tripulación, escogiendo quién será primer oficial, oficial de artillería, logística, ingeniero, marines, ciencia, y una larga serie de funciones.
  3. Decidir cuidadosamente la composición de nuestra flota, administrando nuestro presupuesto para diseñar un escuadron que se adapte a nuestra misión y estilo de combate. ¿Queremos una flota de destructores, rápida, ágil y que mantiene las distancias? ¿Un grupo de acorazados con la sutileza de una apisonadora? ¿Una orgía de cazas estelares? ¿Algo mixto y equilibrado?
  4. Modificar y equipar al detalle cada una de nuestras naves, decidiendo armamento, radares, hangar, servicios para la tripulación, deflectores, puente de mando, sensores y demás, evaluando cuidadosamente a qué dedicamos espacio en el casco y recursos. ¿Ponemos más énfasis en precisión artillera o en capacidad de mando? ¿velocidad o maniobra? ¿Alcance artillero o daño? ¿moral de la tripulación y misiones largas o raids rápidos en naves incómodas?
  5. Ganar experiencia, mejorar nuestras habilidades, construir naves mayores.
  6. Explorar el universo, participando en una cruzada épica para salvar la galaxia.
  7. Tener tripulantes tetudas, historias melodramáticas enloquecidas, extrañas insinuaciones de incesto, extrañas historias de secuestro y violación, objetos místicos raros, relaciones efébicas de generales retirados y aprendices, imperios estelares confiando en un chaval de 16 años con naves espaciales de combate, ygrandes conspiraciones galácticas, en una epopeya evidentemente escrita por un friki japonés enloquecido.

Infinite_Space_CoverTodo esto está en mi gran obsesión de esta semana, el magnífico Infinite Space para la Nintendo DS. Un juego de rol enorme, monumental que es una especie de apoteosis de todo lo que un friki amante de space operas y novelas de ciencia ficción baratas puede desear.

Es el juego que literalmente hubiera diseñado cuando tenía doce años, una especie de sueño hecho realidad con temática rolera. El Star Control, Ascendancy, Master of Orion, Galactic Civilizations y demás eran grandes, magníficos, geniales, pero yo no quería ser el líder del imperio – mi sueño era ser el almirante en el puente de un destructor estelar, bramando a mi oficial de artillería que concentre el fuego en ese crucero, pidiendo acciones evasivas, lanzando mi marines al abordaje. El X-Wing nos puso en el centro de la batalla, pero a mandos de un pequeño caza estelar. En Infinite Space estamos al mando de las naves que cuentan, de todo el poder la flota estelar.

Vaya por delante, Infinite Space no es un juego perfecto. Como buen JDR japonés, tiene unas cuantas decisiones de diseño incomprensibles: tenemos que perder el tiempo subiendo de nivel un poco demasiado a menudo, alguno de los menús son bastante obtusos, el tutorial es completamente inservible, no tiene un listado de misiones pendientes y a veces el diseño de misiones es obtuso porque sí.

No importa. La base del juego, el núcleo, el diseño de flotas, naves y tripulaciones, es casi perfecto. Los combates son estratégicos, variados e increíblemente tensos, con cada pequeño cambio que hemos introducido en nuestra flota teniendo efectos inmediatos en el campo de batalla. El diseño artístico es realmente magnífico, con cantidad de naves tremendamente detalladas y unos efectos de sonido estelares. Nada supera a dar la orden de fuego a discreción y escuchar a nuestros oficiales aceptar la orden, asignar objetivos, y proceder a demoler esa escoria rebelde. Es un juego vibrante, absorbente, gigantesco – parece mentira que tanta épica quepa en un pequeño cartucho de DS.

Si alguna vez has soñado en naves estelares y flotas. Si tu personaje preferido en Star Wars se llama Ackbar o Needa. Si crees que Picard era un flojeras y tu puedes hacer mejor trabajo. Si te gustan los JDR con montones y montones de números que optimizar y maximizar, Infinite Space está hecho a medida para tí.

No tengo ni idea si está a la venta en España; en Estados Unidos, a pesar del pedigree de sus diseñadores (Platinum Games, ex-Clover Studios, en Capcom) ha vendido una miseria. Si la temática os atrae, haced lo imposible por encontrarlo. Es un sueño hecho realidad; un juego friki como pocos. Sencillamente magnífico.

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06/10

Alpha Protocol: mira, mamá, yo también soy Bourne

7:59 pm por Raúl S.. Archivado en: Fnord, Juegos de Rol, Sigilo, Todo es mentira

Todos los que hemos jugado al rol tenemos nuestas bellas (o no) posaderas peladas de matar dragones, elfos, enanos y seres preternaturales. Algo menos de estar en mundos ciperpunk, en los que el Apocalipsis llegó por alguna catástrofe tirando a bestia (guerra nuclear, nuevo disco de Camela, etc).

Warren Spector creó una obra de arte hecha videojuego llamada “Deus Ex“, en la que los elementos de los videojuegos de rol se mezclaban con dinámicas de sigilo, espionaje, ciberpunk y teorías conspiranoicas. Todo ello con uno de los mejores diseños de “acción-consecuencias” nunca vistos, hasta hoy, en el cual nuestras acciones eran decisivas en lo que iba a pasar en el futuro, haciendo del juego uno de los más rejugables que pueda haber.

Hace poco ha salido Alpha Protocol (Obsidian), juego de rol ambientado en el mundo más o menos actual. No hay ciencia-ficción de por medio, pero sí espionaje, sigilo, terrorismo islámico, mafiosos rusos, agencias secretas de los EEUU, periodistas entrometidas, traficantes de armas, intentos de golpe de estado, etc.

Tendremos diferentes habilidades a las que asignar puntos cuando subamos de nivel (para disparar mejor con la pistola, la escopeta, ser más sigilosos, piratear mejor los ordenadores, etc). Se notará mucho en cada fase qué hemos subido y en qué no. Eso sí, que las cosas salgan bien dependerá bastante de nuestros reflejos y habilidad con el ratón/el mando.

Pero no sólo eso hace a un juego de rol. “Your weapon is choice”, reza la publicidad del juego. Después de habermelo acabado (ejem), debo decir que es uno de los fuertes del juego. Algo tan tonto como ir a hablar con un agente secreto libre antes o después de hacer otras cosas puede hacer que se nos rebote o que se ponga de nuestro lado en otras misiones. Aunque llevarte mal con determinados personajes puede abrirte las puertas a otros. Y al revés, hay gente a la que la educación extrema le pone de los nervios. Alguna mujer del juego prefiere primero que seas educado, pero se decepcionará si, cuando quiere “algo más”, sigues así (a veces insinuarse funciona, ya me entendeis…, aunque con otras no nos irá tan bien si hacemos lo mismo). Hay misiones más difíciles o más fáciles en función de tus decisiones. Podemos hacernos amigos de cualquier facción del juego, lo cual tiene implicaciones diferentes. Y sí, podemos vendernos a “los malvados” casi al final del juego, o ir por nuestra cuenta, o traicionar a los EEUU o a saber qué más.

Me ha gustado la dinámica del juego, clásica de infiltración (muchas modificaciones a nuestras armas, cuchilladas por la espalda, cámaras de seguridad, pirateo de ordenadores, etc). También que políticamente no tenga un mensaje único: serás tú quien decida si es mejor dialogar con terroristas islámicos para tener más datos o renunciar a ellos y cepillartelos, si es prioritario defender los intereses económicos de un país o sacar a la luz los trapos sucios, si vas a luchar contra la injusticia del mundo entero o te quedarás con el teórico mal menor. Los temas tratados se las traen, pero escasean los retratos simplones. La trama está bien planteada, viajaremos por varios países, habrá muchas sorpresas, traiciones, conspiraciones y varias fases muy originales, como en la que estamos tomando el café con un personaje al que hay que sonsacar mediante opciones de conversación cuanta más información mejor mientras intentamos que él nos saque lo menos posible. El control de la trama por parte de nuestro personaje es uno de sus puntos fuertes.

¿Problemas? En general las críticas le han puesto una nota regularceja. Ha salido a la luz que el desarrollo del juego ha sido más bien chapucero. Y se nota: hay unos cuantos errores. Paredes que al acercarnos desaparecen. Enemigos que, de repente, en vez de cubrirse empiezan a dar vueltas sobre sí mismos. Cuando te enfrentas al capo de la mafia rusa en su mansión ambientada en las discotecas de los años 80, siendo un enemigo complicadillo, hay veces que se queda totalmente parado hasta que le matas.

La cosa no es tan frecuente como para hacer la cosa injugable, pero tampoco escasea, por desgracia. Gráficamente a mi no me parece tan horrible y creo que se ha exagerado muchísimo, la verdad. El integrismo tecnológico está dando prioridad a juegos gráficamente espectaculares pero poco desafiantes, repetitivos o poco originales, a los que se les suele poner notas de nueve y diez, pero eso iría para otro post. Lo de poder sólo guardar partida cuando pasas determinados checkpoints también es otro elemento negativo a estas alturas

En resumen, los que hablan de bastantes bugs tienen razón, y es normal que le hayan bajado la nota al videojuego. El juego en sí, si estuviera más pulido de errores, debería ser un superventas merecidamente, por lo antes mencionado. Esperaos a que esté de segunda mano/hayan sacado parches y es posible que paseis un buen rato manejando al agente Michael Thorton.

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06/10

Los americanos son unas nenazas

Cuenta la leyenda que en tiempos de la Gloriosa Unión Soviética los comunistas también tuvieron vertidos de petróleo como el del Golfo de Méjico. Los rusos tienen una máxima: no hay ningún problema que no pueda solucionarse mediante la aplicación masiva de explosivos de alta potencia.

Sumad ambas cosas.nuke

¿Qué es un explosivo de alta potencia estos días? Una gloriosa arma nuclear, por descontado. Las crónicas cuentan que los soviets, en su inmensa sabiduría, aplicaron el saber de los antiguos y volaron el jodido agujero que enguarraba sus proletarias playas con una bomba atómica bien plantada. Con un par.

Los americanos estos días tienen un problema, y parece que alguien ha sugerido recurrir al infinito poder del átomo para arreglar el problema. El problema es que debido a una patética falta de fervor friki y aprecio por las cosas que hacen “¡Kabum!” de forma especialmente vistosa, han descartado esta posibilidad.

Lo dicho, unos nenazas. Habrase visto.

02

06/10

The LOST long con

Recuerdo una escena de una serie de televisión en donde un chavalito de esos que gustan de marcar pectorales (hay quien dice que le perdieron la camiseta media temporada por ello), agente de la madera, se lleva al huerto a una MILF sólo por cazar al estafador de su marido. Tan entregado es el miembro del cuerpo que ni le importa que sus compañeros oigan cómo remata la faena.

Supongo que en realidad es irrelevante, porque esa escena tiene lugar en un espacio atemporal post-mortem.

La única y principal crítica que le puedo hacer a LOST (y no soy el único) es de tal calibre que la invalida como producto de entretenimiento y también como narración de Ciencia Ficción exitosa. Y es demasiado sencilla: los personajes son absurdos. Nunca hablan entre ellos y no tienen el menor interés en el mundo que los rodea. Esto, que parece poca cosa, lleva a situaciones tremendamente complicadas de resolver de manera satisfactoria, de modo que o bien no se resuelven o bien se resuelven de aquella manera.

Así, es perfectamente posible (¡y hasta una parte emocional de la trama!) que la noticia de un paralítico que de repente puede andar nunca llegue al doctor de la tribu, que consta de menos de 50 censados. Es totalmente aceptable que cuando Juliet aparece del brazo de Jack en la playa ni el propio Jack ni nadie le pregunte absolutamente nada sobre.. bueno, sobre algo (niños, embarazos y secuestros, humos negros, barreras sónicas, submarinos, jacob al mando… nimiedades). Cojonudamente lógico que al reencontrar a Claire nadie le pregunte dónde cojones se ha metido ni le recuerde que, oye bonita, a tu hijo lo dejaste sobre una parra para irte de farra con tu padre muerto.

Pero si esa falta de comunicación parece inverosímil, cuando se complementa con los conocimientos reales y efectivos de esos personajes llegamos a lo que un adicto al LSD llamaría paraíso.

Y así, por ejemplo, tenemos esas frases gloriosas de Ben Linus al reconocer que él no convocaba al Monstruo de Humo Negro como le habían dicho, sino que era el Monstruo quien lo convocaba a él (tachán tatatachán!), pero nos olvidamos de la cuestión evidente: ¿y quién te lo dijo, Ben, majo? ¿Jacob al que nunca viste? ¿Richard que sabía de la misa… ni la mitad? ¿O accediste al conocimiento de que sumidero -> Monstruo por… ensayo y error? Porque esa explicación ya se usó hace unos siglos para ponerle un timón a una fuente de luz mágica con los resultados que todos conocemos. Para que luego digan que el ensayo-error no produce maravillas.

Y sí, esa falsa sensación de saber algo nos llevó al que seguramente fue el episodio de televisión más vergonzoso para cualquier serie de Ciencia Ficción actual: Across the Sea. Mi talibanismo me obliga a decirlo: o lo haces o no lo haces, pero no lo intentes. Y me refiero al latín. Que sí, que hubiese sido anticlimático, seguramente las orejas sangrarían con ese latín de acento useño y todo lo que se quiera. Pero como ya he dicho o lo haces o no lo haces. No te pongas de flipado porque, hace dos semanas, tu capítulo era super hispano mestizaje a tope, con acentos caribeños en Canarias y todo, pero es que el latín no es chic, tú.

LOST es, para algunos más talibanes que yo, una serie de personajes. No sé muy bien qué quiere decir eso, porque que yo sepa en todas las series hay personajes, y todas las series suelen tratar de qué les pasa a esos personajes. Además, el resto de series tienen una historia que trata de ser coherente detrás, que sirve de soporte a las tramas de los personajes, pero parece que eso no es necesario para LOST. Lo relevante es ver fornicar a gente en jaulas de osos.

LOST puede ser una serie de personajes, ciertamente, pero como tal es muy poco satisfactoria. De hecho, los personajes lo son. Let’s recap. Jack es un cirujano de columna con buena posición socioeconómica y algunos asuntos familiares, aunque reconozcamos que nada del otro mundo (si yo le contara… ¡a mí me han aparecido no una sino dos hermanastras de la nada con más de 20 añazos!), con una visión digamos materialista/racionalista del mundo y una obsesión por arreglarlo todo; al final acaba convertido en un fanático que hace cosas sin saber por qué y se siente bien con ello, porque termina convencido de que estallando bombas nucleares y bajando a cuevas milagrosas es como se hacen las cosas bien y no la tontería esa del razonamiento. Vamos, que Jack termina siendo un Rafapal cualquiera con las mismas ganas de protagonismo y martirio (”no, Desmond, yo lo haré aunque me cueste la vida y a ti no te hubiese pasado nada…”). Jack, al final, es carne de Hamas y él no lo sabe. Locke es un desdichado en una silla de ruedas que, milagrosamente, puede andar (aunque decide guardar el secreto… para hacerles ver a todos lo importante y especial que es la isla, supongo) que acaba convertido en otro fanático lanzador de cuchillos (hi, Naomi) y una personalidad bastante desequilibrada; su vida termina temporadas ha asesinado por su estúpida fe infundada (si fuese especial, si tuviese esas aptitudes naturales para liderar la isla y, por tanto suceder a Jacob, éste le podría haber ofrecido el puesto en s01e10 y haber dejado las 5 otras temporadas para la sitcom en que se convirtió), y desde entonces le vemos en pantalla porque los guionistas no tuvieron los huevos de ser medianamente consecuentes y dejar a Titus interpretar al Hombre de Negro. Kate es un personaje extremadamente plano, pero con un gusto extrañísimo por el sufrimiento. Y alguien tiene que decirlo: ama a Jack, pero con menos intensidad que el temor de Hurley a las alturas. Amor amor, pero amor, ¿eh? Sun y Jin tienen suerte de estar muertos y no tener que cargar con la mala conciencia de dejar una huérfana; tampoco parece que les importara mucho ni que su vida tuviese algo de relevante para Jacob, aunque el giro de trasladarlos a épocas distintas porque sí para juntarlos y matalos porque también pues siempre te llena un par de ratos tontos de esos por los que te pagan escribir. Sayid, cuya alma gemela baila más que un ojo de cristal bakuniano y ora es Shannon ora es Nadia ora es nadie… Sayid, digo, infectado de toda infección, tras pasar por la prueba del hierro candente aplicado por un chino loco incluída, sale de su marasmo por una sencilla apelación a su orgullo propio, y sin necesidad de aguas benditas ni rezos: si hubiesen sabido eso, El Exorcista duraba 15 minutos. O Ben, un actorazo interpretando un papel extremadamente rico en detalles, pero al que pones en stand by durante cionco o seis episodios seguidos en los que parece que le han dado medicación de Santa Rosa y en los que hace lo que sencillamente todos: ir de un lado a otro por… porque hay que ir. Ir para nada es tontería. La lista sigue y sigue aunque pasemos de puntillas por Lennon y Dogen, lo más lamentable desde que Jar Jar Binks hizo acto de presencia en el imaginario colectivo. De hecho, el Templo no es que haga buenos a los Ewoks, es que hace buenas las interpretaciones de las Precuelas. He dicho.

Algunos notaron las burbujas ahí abajo cuando lo dijo Jacob: están en la isla porque, bueno, su vida era una mierda y no son una gran pérdida. En ese momento, justo después de que Jack se meara en la hoguera de las jodidas cenizas, esperaba que Sawyer le arreara un derechazo al espectro de Jacob por gilipollas. Su vida no era ni mucho menos peor de la que sufren el 80% de los seres humanos del planeta, merluzo. En todo caso, sus vidas no estaban tan mal hasta que tú llegaste, machote, repartiendo bolígrafos a la salida del funeral para que nunca olvides cómo se siente un niño de 7 años muy enfadado. Jacob Palomo, ayudando a crecer a la gente para luego decirle lo mierda que es su vida. Años llevamos criticando a la Iglesia que se meta en nuestra vida sexual, ¿y ahora llega Jacob Bates, el asesino hijo de mamá que no ha tenido una cita en sus 2000 años, a decirnos cómo se vive una vida feliz y satisfactoria y hay que hacerle caso? Manda huevos.

LOST no es tampoco una serie de misterios. No hay misterior propiamente dichos, hay cosas absurdas que pasan. Un misterio, dentro de una trama, no es más que la manifestación de algo coherente que no se conoce y que no se tiene por qué llegar a conocer. La Fuerza starwarera es un misterio de tres pares de cojones, pero se rije por unas reglas que se puede ir intuyendo y que no cambian a la buena de Yoda. No hablo de osos polares (experimentos de Dharma en la rueda congelada, por ejemplo) pero sí de números, por ejemplo. Un misterio que se resolvió parcialmente en las paralelas de la serie, incluyendo una amalgama de física y magufismo new age muy de la época, con referencias al fin del mundo y esas cosas. Pero aún así no sabemos qué tienen que ver con nuestros personajes, ni con la cueva, ni con el faro. Si hablo de reglas, que en un momento son decisivas (se supone que los candidatos no pueden ser asesinados, así que debería estar definido quién entra en esa categoría) y en otro ya no (Kate es madre pero si quiere el puesto puede quedárselo, Sawyer a pesar de ser padre no goza de esa posibilidad, ¿alguien recuerda a Sun y Jin?, ¿era Claire el candidato o lo era Aaron?), que se rigen por la voluntad de quien las enuncia y que obligan a todo habitante de Narnia… digo de la isla. Sí hablo de inmortalidades y longevidades. Uno puede tener esas cosas si se crea un Universo, como Tolkien o Asimov, o incluso Lucas. La Fuerza, el Mulo, hasta la Comunión de Aenea, todas las magufadas sobrenaturales en la Ciencia Ficción se atienen al Universo en el que viven y se rigen por unas reglas que, aunque podemos desconocer, se presuponen con algo de sentido. En LOST nos dijeron que estábamos en un Universo normalito como el nuestro, Los Angeles 2004. Perdonen, pero en mi entorno esas cosas no pasan.

Y hablo de todas ellas porque son elementos autocontradictorios que además son inexplicables en un entorno de Ciencia Ficción. OK, será fantasía, pero no fue eso lo que ponía la etiqueta. Y eso ocurre a pesar de lo evidentemente sencillo que era cerrar la serie salvando los muebles, con todo lo presentado, en el últmo episodio tal y como se había rodado. Sólo hay que cambiarle los diez últimos minutos, cosa que mentalmente he hcho con resultados harto satisfactorios (pregunte en los comentarios si quiere, buen lector). Ciertamente, y con estos bueyes hay que arar, LOST no tiene una gran trama argumental de misterio después de todo si se reduce a un tapón misterioso, pero podría haber sido una buena serie en vez del pestiño que ha sido.

Porque al final LOST tampoco es una alegoría mística ni una parábola global como ayer se empeñaba Roger en intentar colar. Como historia de ese tipo es extremadamente pobre. Su mensaje espiritual es: no hagas preguntas, cree a quien parezca saber lo que dice… aunque lo más probable es que se lo esté inventando todo. La perroflautez de “cada pregunta sólo te levará a otra pregunta” y la apelación al “antes” del Big Bang son referencias casi insultantes, cuando uno contiene la risa (de verdad, ¿lo de “antes del Big Bang” tenía alguna finalidad más allá del facepalm?). No hay una gran historia detrás, ni una pequeña. Y con esto no quiero decir que no sea un poema épico del tipo troyano, sino que no vale siquiera como metáfora de la ingenuidad e insignificancia (e ignorancia) del ser humano y la búsqueda de alguna sabiduría. Lo único que se desprende de la historia es “porque sí”.

Pues sí, al final de la quinta temporada los creadores nos adelantaban que la sexta y final nos contaría las consecuencias de intentar cambiar el pasado. No hablemos de las últimas semanas de rodaje, durante las cuales la única palabra a repetir era “Agua”. “Resume la Series Finale en una palabra: Agua”. Cojones. La temporada comenzó con la isla hundida y el Oceanic 815 aterrizando en LAX. A lo que hemos visto después le llamaría estafa si no fuese porque es algo más: una estafa denigrante. Y eso dejando de lado el choque inicial que toda la idea de “purgatorio atemporal” provoca junto al suicidio masivo de neuronas. Porque basicamente la mitad del tiempo de pantalla de esta temporada ha estado dedicado a eventos irrrelevante y lo que es peor: irreales. Absurdo es lo único que se me ocurre, además de insultos. Pero todo tiene una explicación (menos quizás cómo volverán estos dos guionistas a tener trabajo en lo suyo), y en este caso es muy sencilla otra vez (es lo que tiene LOST). Toda la trama de frashsideways ha sido un burladero planeado, eso sí, como un tablero de ajedrez de manera que al llegar a la Series Finale las piezas ejecutaran una danza macabra que nos provocara tan llantera (lo reconozco: como un niño recién nacido lloré yo) por los reencuentros y los recuerdos, que se nos olvidara totalmente la otra mitad de la Series Finale, en donde la gente bajaba a la cueva prohibida de si-entras-un-milímetro-sales-echando-humo-negro como si fuesen una expedición de Fraggel Rock, el motor de Galactica se paraba y eliminaba los poderes sobrenaturales (debe ser lo contrario de la galleta de Packman o algo) a causa del descorche de un añejo y finalmente la gente se iba sin que fuese el fin del mundo (ya se sabe, eso de que no te puedas ir es cosa de secuestradores y del bueno de Jacob, pero ahora Hurley va a llevar el management de otra forma, brother).

Oh, sí, porque es cierto:

What a shock ending!

They were dead Cyclons downloaded to a Resurrection ship, sharing a lovely dull dream until they were all ready to wake up together.

How come nobody spotted that?

Para todo lo demás, colin72 y sus recaps o, de hecho, todo el hilo Didn’t like it de TheFuselage.com

01

06/10

El final de Lost explicado a los niños

Parece que algunos compañeros en P.I.F.IA. tienen ciertos problemas entendiendo guiones de televisión. Lo pobrecitos necesitan que alguien les coja de la mano, les dibuje un mapita, y les explique bien qué está pasando, ya que si no se sienten horriblemente confundidos, echándole la culpa al escritor de su confusión. La física cuántica es complicada – ¡maldito universo, haciendo las cosas rebuscadas!

Pues mira, no. El final de Lost no fue sobre “el camino”, o sobre “los personajes”. El final de Lost fue un cierre a un tema que ha sido ellost2_1280x1024 hilo conductor de toda la serie desde el primer episodio, y que era el auténtico misterio de la isla: ¿quién tiene razón, el hombre de fe o el hombre de ciencia?

Lost no es realmente una serie sobre “misterios”. El humo, la isla, Dharma, los viajes en el tiempo, la luz de la isla, todo eso son cuestiones periféricas. Lost es sobre el misterio, en el sentido religioso del término. Los personajes de Lost se enfrentan a una serie de situaciones extremas, sucesos inexplicables y señales confusas y deben decidir qué sentido le atribuyen. Desde el primer episodio, John Locke cree que su existencia en la isla tiene un sentido que va más allá de lo humano, de lo simplemente explicable, mientras que Jack Sheppard responde como un hombre de ciencia, afrontando los problemas uno a uno y tratando de buscar una explicación lógica.

Las seis temporadas de la serie esencialmente desarrollan esta idea, y lo hacen con una profundidad y sutileza tremendas. Lost va mucho más allá de las conspiraciones de otras series, desde el cansino rompecabezas de Flash Forward al caos absoluto que acabo siendo Expediente X. La serie era interesante no (sólo) porque los sucesos de la isla fueran intrigantes, sino por cómo cada personaje se enfrenta a ellos, y qué acaban por definir como crucial. Según avanza la serie, vemos como el hombre de fe, John Locke, progresivamente deja que su obsesión con el destino le haga perder la cabeza, desesperando cuando ese “Dios” en el que cree no le habla con claridad. Jack, mientras tanto, ve como a pesar de solucionar cosas sin descanso la realidad terranal, los problemas básicos, concretos y sencillos que se esfuerza en arreglar sin descanso no le llevan a ninguna parte, y acaba suplicando volver a la isla.

Este conflicto, esta guerra interna se extiende a todos los personajes – y no se reducen a su relación con la isla, sino también a sus relaciones con los otros. Un tema recurrente en la serie es como todos y cada uno de los supervivientes son de hecho personas rotas, atrapadas por su pasado, por sus relaciones con otros. Parte de la búsqueda de respuestas es el significado, el sentido de otros  - Locke intenta distanciarse, aterrado de confiar en nada que no sea su destino; Jack ve al resto como problemas a arreglar. La isla obliga a todos ellos a enfrentarse a sus fantasmas, a sus monstruos – en más de un sentido, les obliga a confrontar su demonios interiores. El hombre de negro, el eterno manipulador, explota sus debilidades tanto como puede – los viejos fantasmas de fracasos pasados que viven atrapados en la isla, víctimas de sus fracasos.

Llegamos a la conclusión, a la última temporada de la serie, y cómo presuntamente no explica demasiado. Al contrario – Lost de hecho da una respuesta increíblemente rica al misterio, a los dos grandes conflictos de la trama. La isla, como “misterio”, es esencialmente inexplicable – la luz, Jacob, el agua, todo son expresiones de la divinidad en un sentido amplio: son manifestaciones del demiurgo, Dios, la causa última o como lo queramos llamar. Aunque los personajes, como nosotros, podemos ver el contorno de ese misterio, realmente no podemos llegar a entenderlo completamente – cualquier pregunta nos lleva a otra pregunta.

Los creadores de la serie hablan del “problema del Big Bang”: si preguntamos sobre el origen del universo y contestamos “Big Bang”, ¿cómo contestamos a la inevitable pregunta siguiente, “qué había antes”? La isla es, esencialmente, un misterio al que no podremos encontrar causa última; es el foco, el origen de la esencia última, del misterio detrás de todo, pero realmente no podemos contestar qué hay detrás de ello. Los personajes se enfrentan a este problema, y acaban teniendo que decidir si la intuición de que existe algo importante pero inexplicable es suficiente para creer en ello, o es algo que podemos dejar de lado.

Lo más interesante de Lost, y lo realmente único del capítulo final, es que da dos respuestas. Al final de la serie, Jack, Hurley y Ben acaban diciendo que sí, que la isla merece una oportunidad, mientras que el resto acaban por afirmar esa misma respuesta de un modo distinto: en los otros.  El descubrimiento de cada personaje, tanto en la isla como en la realidad alternativa, que lo más importante de sus vidas, lo que les da sentido, es su relación con otros, su amor hacia otros, es la versión terrenal de la luz divina de la isla. Jack está salvando la misteriosa piscina sagrada, pero eso no salva al resto de personajes – lo que les salva es el hecho que descubren que su vida vale la pena porque quieren a alguien. “Dios” está en los otros – la isla es una manifestación de ello, pero la vida de los hombres tiene sentido fuera de ella.

No sé si alguien tuvo la suerte/desgracia de ir a un colegio de curas, pero todo esto le debería ser familiar – Carlton Cuse, uno de los creadores, es católico, y la serie es de hecho una versión sui generis de la Biblia. No es en absoluto algo nuevo; todo aquel que ha leído El Señor de los Anillos con cierta atención sabe que J.R.R. Tolkien estaba haciendo exáctamente lo mismo. Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis también forman parte de esta tradición que Lost sigue de forma parecida. La serie tiene cantidad de alusiones religiosas, desde los nombres de los personajes a la idea del hombre de negro como un ángel caído en el el jardín del Edén.

¿Es el final de Lost perfecto? Obviamente, no, no lo es. Como toda alegoría que dura seis años y vive bajo los límites de un formato televisivo con guiones escritos por comité, el final tiene sus problemas. El mundo alternativo era emocionante, pero teológicamente confuso, y hay alguna temporada más floja que otras. Aún así, creo que la serie se cerró con una explicación fantástica sobre el sentido de la existencia de los personajes, sin perder el tiempo en trucos mágicos y leyendas variadas. Lo importante de la Biblia no es que explica historias, lo importante es que da sentido. Lost habla del mismo modo.

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