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La Egocracia como gobierno justo

La igualdad entre los hombres es algo que preocupa profundamente a la élite ilustrada a la vanguardia del frikitariado. Los cuadros intelectuales de la inmensa burocracia impersonal y brutalista de P.I.F.I.A. trabajan sin descanso para diseñar una sociedad más justa, más igualitaria y más friki, siempre bajo la atenta y benévola mirada de nuestro omnisciente y electrónicamente despiadado Ordenador.

Los años de investigación incesante e intensa observación de las manchas del techo en clase y oficina han producido grandes ideas, grandes obras. Entre las grandes innovaciones intelectuales de las grandes mentes del partido la cultura poldava ha creado la filosofía de gobierno más perfecta: la Egocracia.

El punto de partida es muy simple: la igualdad. Un gobierno justo y bueno es un gobierno igualitario; un gobierno en que todos los04-north-korea-dear-leader-thumb1ciudadanos tienen igualdad de trato, igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley, igualdad material, igualdad espiritual, igualdad mental. Un ciudadano que vive en una casa parecida a la de su vecino no sufre, no desea, no tiene la horrible tortura de la envidia. Un ciudadano que no ve pobreza no se siente culpable. Un ciudadano que no teme la pobreza y el sufrimiento es un ciudadano libre, tranquilo, en paz.

La historia ha mostrado, sin embargo, que los gobiernos que intentan buscar una perfecta igualdad entre todos los habitantes de un estado acaban por fracasar. La oligarquía se impone, los funcionarios triunfan, los privilegios se esconden detrás de árbitros, jueces y planificadores. El bien social pasa a esconder la nueva elite, una nueva clase dirigente no basada en propiedad sino en capacidad de opresión.

Los grandes pensadores poldavos Lord McAnuto y Arnaldo Retentive decidieron afrontar el problema de la igualdad desde un ángulo distinto. Sabemos, porque esa es la base de toda creación humana, que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Buscar la utopía es una tarea loable, pero la perfección utópica acaba por ser inferior a una utopía imperfecta de estar por casa. Es por ello que nuestro objetivo no debe ser conseguir la igualdad absoluta entre todos los ciudadanos del estado – el objetivo debe ser conseguir tantos ciudadanos iguales como sea posible.

La Egocracia es la solución a este problema. En un gobierno egocrático, todos los ciudadanos de la nación son estrictamente iguales de forma radical y absoluta excepto uno, el Egócrata. El Egócrata es el paria, el hombre distinto, aquel que debe andar solo – el único hombre que comparte su condición con sus semejantes. El Egócrata es el héroe que se sacrifica por el colectivo, el titán sobre el que se sostiene toda la sociedad.

En un gobierno egocrático todos los bienes existentes en la economía son propiedad del Egócrata. La vida de todos los ciudadanos del estado son propiedad del Egócrata. Todo el poder político es propiedad del Egócrata. Toda la verdad, toda la fe, todas las ideas son monopolio exclusivo del Egócrata. El héroe solitario, el pilar de la sociedad, el hombre que sufre la maldición de ser distinto es el que debe sufrir en silencio, apartado,único, marginal.

La igualdad es prácticamente perfecta. La nación está unida en su condición, en su estabilidad, en su admiración por la figura del Egócrata, de su dolor, de su carga. Esta compasión ante el sufrimiento de su líder hace que le sirvan de forma total y absoluta, consientan su dominación, aplaudan sus decisiones aunque no las comprendan. Nadie puede aprehender la condición única del Egócrata fuera del mismo líder – su horrible sufrimiento le hace único poseedor de la Verdad y conocimiento.  Sí, esos harenes son necesarios para la iluminación del Egócrata. Y las drogas. Y la cerveza. Y la montaña rusa construida dentro del Palacio de la Igualdad para su ocasional esparcimiento.

El futuro nos traerá héroes, nos traerá estos grandes hombres capaces de llevar la carga del pueblo. Un gobierno unido, sólido, igualitario, casi perfecto. Hasta entonces, nos tendremos que conformar con la tímida implementación de la idea de Corea del Norte, un sistema aceptable pero un poco demasiado remilgado en su filosofía. La Egocracia va a llegar. Y será pronto.

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El videojuego de Oliver y Benji para Nintendo DS

6:26 pm por Raúl S.. Archivado en: Fumbol es fumbol, videojuegos

Ha llegado, pueblo de PIFIA. Después de muchos años todos los frikis que veíamos Telecinco y nos tragabamos decenas de capítulos para ver acabar un mísero disparo a puerta hemos sido bendecidos: al fin podemos jugar en España a un videojuego con los partidos míticos de la serie. He aquí un vídeo desde el principio del juego hasta el primer partido (que empieza a 03:33):

Los juegos de “Oliver y Benji” tienen una larguísima tradición en Japón (aunque algo llegó a Occidente en tiempos de la NES, eso sí, adaptado y sin los personajes de la serie). Hay casi tantos como videojuegos de Dragon Ball. Una de las cosas malas de la falta de globalización es precisamente ésta: es difícil acceder a cosas de fuera de nuestras fronteras que podrían gustarnos aquí.

Los videojuegos de “Oliver y Benji” son de fútbol…pero de algo que podríamos llamar “rol futbolístico” o “rol por turnos”. Podeis verlo, como digo, a partir de 03:33 del vídeo incrustado en este humilde post. En resumen: manejamos al jugador, y al cruzarse con otro el tiempo se para, pudiendo elegir entre varios comandos: pasar, tirar, regatear, etc. Lo que pase dependerá de las estadísticas de cada uno de los dos jugadores (o de un jugador y el portero) y un poco del azar. También depende de los “eventos”: momentos de la serie conocidos por todos que implicarán goles automáticos o lesiones que se dieron en la serie (siempre que se cumplan unas circunstancias precisas). Dichas características pueden verse dando a un botón en medio de la pausa.

Los jugadores se cansan y son menos efectivos, o ganan en estadísticas si encadenamos pases bien hechos. Por supuesto, algunos jugadores tienen “comandos especiales”: el tiro “con efecto” de Oliver, el entrañable y maravilloso Tiro del Tigre de Lenders, etc. Estos cansaran mucho a los jugadores, que necesitarán un tiempo para recuperar energía. Es, como comentabamos, un juego que no pide reflejos o memorización de combinaciones de botones: pide cabeza, planificación y estrategia.

El juego empieza con la segunda parte de la serie, cuando Benji y Tom han dejado el New Team y Oliver se queda sólo con los paquetes idiotas demás compañeros para optar a su tercer campeonato. Sí, es la parte de las lesiones en el hombro, Yuma y demás. De ahí hasta el campeonato juvenil de selecciones en el que Japón demuestra que no hay quien les tosa en furgol.

Está, como podeis ver, traducido al castellano (el videojuego nos ha llegado sin voces). Pero los nombres de jugadores o equipos son los de la serie original…en vez de “nuestro” Oliver Aton lo que vereis será “Tsubasa Ozora”. Benji Price es “Wakabayashi Genzō” (sí, esa gorra que llevaba en la que ponía “Genzo” es el equivalente al collar que lleva tu tía en el que pone “Angustias”). No hay New Team, es el “Nankatsu”.

Algo que me gusta mucho de momento es la fidelidad a la serie, hasta el punto que nos premian por tener el mismo resultado y en las mismas circunstancias que en ella. También que no sólo puedes jugar con “Oliver”: al pasártelo puedes jugar historias alternativas con otros equipos. A saber: puedes coger a “Lenders” y ganar el campeonato derrotando a “Oliver” de una vez. Puedes hacer que “Calahan” gane el campeonato y su follamija no se vaya de Japón. Hay un modo historia para varios equipos, en el que puedes cambiar la historia del manga. Yo siempre odié a “Oliver Atón”, así que eso me motivó mucho de cara a tener el juego.

Los gráficos están bien para ser DS. Las partes de los tiros especiales o secuencias de la serie son entrañables. La mecánica de rol+futbol no la hemos catado mucho por aquí (yo sí: ya me he jugado dos o tres de este tipo en emuladores), así que de cara a Occidente es algo original y distinto.

Problemas: en el análisis de Meristation comentan que los partidos “son lentos”, debido a que hay que tomar decisiones cada vez que hay enfrentamientos entre jugadores y que se repiten mucho las animaciones. Es cierto que se repiten animaciones, pero lo que te interesará es si los pases llegan (y están bien hechas). Respecto a la lentitud…es cierto que es más lento que otros juegos de la serie, aunque si gusta o no dependerá de cada cual…a mi no me molesta, incluso recuerda más a la serie original (ironía). Aunque entiendo a quien pueda hacersele muy lento. De todos modos, podeis ver el vídeo y haceros una idea bastante buena de si os gusta el ritmo. Es cierto que un pelín más rapido hubiera sido ideal, pero a mi no me acaba de disgustar.

P.D.: La serie original duraba 128 episodios…redibujaron la serie original y la resumieron en apenas 29-30 episodios, mucho mejor dibujados, con partidos más rápidos y todo mucho más bonito (aunque también mucho menos épico-dramático-patético). RTVE tiene en ésta página la nueva versión de “Oliver y Benji” citada, con capítulos que van más allá de la serie original, con el fichaje de Oliver por el “Cataluña” y el enfrentamiento de Oliver y demás contra la selección absoluta de Holanda , momento en que se dan cuenta que necesitan dejar de ser unos alfeñiques físicamente.