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10/09

Análisis estupefaciente del Diablo II

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En su momento colaboré con la Inciclopedia, y ahora que estamos aquí vamos a ver algún artículo que hice en su día. Éste era sobre uno de los pelotazos más grandes videojueguiles de todos los tiempos: Diablo II. La versión actual aquí. Lo que en su día escribí yo, a continuación.

Videojuego descebrado y sangriento en el cual hay que hablar con unos personajes que nos contaran unas historias a las que no atenderemos, tras lo cual pasaremos a salir corriendo a matar lo que veamos que se mueve. Y bueno, está ambientado como con diablos, esqueletos y espadas y demás. Tras perpetrar el genocidio, volvemos a por nuestra recompensa, lo cual suele consistir en mayor capacidad de matar, sin posibilidad de invertirlo en bebida, droga o sexo, por lo que el juego consiste al final en ser un mercenario psicópata cada vez más eficiente.

Como todo juego simple y que hace apología de la violencia gratuita bajo excusas de salvar el mundo, fue un éxito colosal, sólo comparable al éxito de los donuts de chocolate. Hay que decir que el auténtico objetivo de Blizzard, los creadores de Diablo II, era provocar lesiones de dedos índices a escala planetaria, debido a que son propietarios del principal tratamiento en el mercado para sanar tal lesión. Hubo juicios y tal, pero los ganó todos Blizzard, añadiéndose a la Carta Universal de los Derechos Humanos el Derecho a Destruir Índices para Forrarse de Modo Pornográfico.

Personajes seleccionables en el Diablo II

Bárbaro

El personaje por defecto. Es una fiera espantosa a simple vista, un calvo con bayeta en forma de hacha que mata y desinfecta a sus enemigos de una vez. Es el más higiénico de todos. Como todo ex-culturista tiene un CI similar al de una maceta, por lo que cada vez que vendas algo te timarán como a un pardillo. Y no, como esto no es un juego de rol no puedes amenazarles o pegarles. Haberte puesto a jugar con el Morrowind.

Por lo demás es el Conan que todos conocemos, por lo que es el único personaje realmente jugable y el único que puede hacernos olvidar por un tiempo que somos unos gordos lamentables que se ensartarían en una espada nada más tuvieran entre las manos una.

Nigromante

Estúpido cuentista aficionado a fumarse betún y que tiene una apariencia parecida a la de un abuelo aficionado al Trash Metal. Su principal arma es contar batallitas lamentables de cuando él era jóven y de cuando hacía el doble de gansadas que tú. Los monstruos mueren de aburrimiento. Lo malo es que puede que tú también.

Otro de sus poderes es resucitar a un muerto, para lo cual lleva una petaca de Jack Daniels. Al dársela a un cadaver éste resucita con el doble de fuerza y dos órganos reproductores más y el doble de grandes. Si puedes darle órdenes o no depende de que estés dispuesto a someterte a vejaciones sexuales horribles o no. Acabar el juego con el Nigromante es difícil.

Mejor pillate al barbaro.

Paladin

Miembro de una ONG pacifista que se cansó de hacer el tonto cada vez que su novia le ponía los cuernos, tras lo cual se hizo una armadura con el craneo de último que se tiró a su novia analmente. Imbuido por la Ira de los celos busca a su novia, que parece que es novieta del Diablo. Para dar el pego y que nadie se ría de lo tonto que puede llegar a ser, va diciendo que lucha por la verdad, la justicia y la tortilla de patatas, buscando librar al mundo del Diablo.

Sus poderes consisten en auras, halos de energía que emanan de su culo. Tiene varias auras, en función de los botes de conservas que tenga, a saber: Alubias (aura de putrefacción: enemigos envenenados), Paella (aura de atracción: enemigos atraidos), mejillones (mejor defensa), aceitunas (absolutamente inútil, pero le da al personaje un tono verdosillo que le hace más chulo).

Mejor pillate al barbaro.

Amazona

Mujer sedienta de sexo que utiliza salvajemente a los monstruos para saciar su inagotable apetito sexual. En contra de lo que pueda parecer, es una basura de personaje. Cuando le damos la orden de atacar a un monstruo, le monta y aparece una banda negra que no nos deja ver nada. Sólo cuando lo ha destruido a base de sexo salvaje e inhumano se quita la banda.

Para usar este su único poder necesita acercarse mucho, por lo que es un personaje difícil de jugar, aburrido y menos carismático que Bush Jr. en una reunión de Greenpeace.

Mejor pillate al barbaro.

Druida

Narcotraficante muy aficionado a ver “Betty la Fea”. Drogarse y ver semejante atentado a la inteligencia humana le transformaron y (él cree que) le dieron poderes sobrehumanos: puede invocar al relámpago (saca una antena y grita: “Ven rayo! Ven rayo!”) o invocar animales de diferentes pelaje (gracias a un teléfono móvil, a través del cual llama a Teletienda, la cual le trae el animal que desee mientras su tarjeta de crédito tenga líquido aún).
Como en el fondo no es más que un Yonqui con aires de grandeza, los monstruos le pegan unas palizas horrorosas y luego le roban.

Mejor pillate al barbaro.

Asasina

Funcionaria de Hacienda del Estado. Tras muchos años de puteo fino por parte de la Administración, sobamientos por parte de sus jefes y demás ha desarrollado un odio hacia lo masculino que abarca hasta el mismísimo Diablo. Su arte con los folios-shuriken no tiene rival y su precisión matando a gente lanzandole grapas a la frente sólo es comparable con el exotismo y erotismo que desprende de su imagen.

Por desgracia no tiene mi media hostia: tantos años sentada en una ventanilla tiene sus consecuencias, y ella tiene los huesos más frágiles que la conciencia de un alcalde ante un soborno. No hace falta que un monstruo la pegue: con solo acercarse a 10 metros le dará un flinflarto y morirá, borrando además todas las partidas guardadas con ella jugadas.

Mejor pillate al barbaro.

Hechicera

Estudiante de Bellas Artes, mitad gafapasta, mitad pirada que va de bruja-espiritista-sindicalista. Realmente está harta de que la gente se ría de sus estúpidas profecías y su ropa como salida de la serie de la Familia Adams. Por ello quiere echarse un noviete para sanar su autoestima, y que mejor noviete que el Diablo. Por ello va a matar a todos sus lugartenientes y sicarios, con el fin de convencerle de que ella es una novia competente.

Va armada con 2 kilos de sal y 2 de ajo, que lanza con un gesto como si hiciera hechizos, con una efectividad que ronda el conjunto vacío. La otra habilidad es un chillío de 2.300.000 decibelios que puede efectuar una vez cada dos horas. Acumula enemigos en pantalla sin que te maten durante dos horas y luego dale a la habilidad tras pedir a tu suegra que se ponga delante del ordenador. Risas aseguradas.

Mejor pillate al barbaro.

Tipos de Habilidades de los personajes del Diablo II

Habilidades Activas

Se emplean cuando el héroe lo decide, asignandolas al botón izquierdo o derecho del ratón. El hecho de que se diga “cuando el héroe lo decide” es la triste realidad: te pasarás horas dándole al puñetero ratón sin que el personaje haga nada, diciendote “no quiero” “estoy harto” “me quiero ir de farra y dejar de pegarme con zombis que huelen pelín mal”, etcétera. Para que te haga caso tendrás que pasarle el ratón por encima con suavidad, escribir en la ventana del chat cosas bonitas y poemas de amor, prometerle llevartelo de putas, etcétera.

De este tipo de interactividad luego se copiaron los de los Matagochis esos.

Habilidades Pasivas

Son una mejora permanente que no necesita de que des como un maníaco al ratón para que funcione. Suelen consistir en prótesis grotescas, aumentos desproporcionados de pecho o pene, implantación de adamantium en la cabeza para dar super-cabezazos o las auras del paladín, consistentes en estelas de frautulencias provocadas por comer latas del Mercadona que hay en cada campamento del juego (ver Paladin)

Invocaciones

Son un reconocimiento explícito de que tu personaje es una mierda muy gorda y cobarde y de que necesita llamar a amigotes para poder pegar a alguien. A lo lamentable de la situación se une el hecho de que para llamar a más gente para apalizar a ese triste armadillo que se interpone en tu camino (¡ooooh! ¡qué héroe!) tu personaje tiene que hacer unas poses ridículas al estilo Power Rangers pero en cutre (sí, sí, vuelve a leer: al estilo Power Rangers pero en cutre). Tras las risas de tus enemigos invocarás a seres tan poderosos como ¡un esqueleto! (¡el ser más poderoso y temible en todo juego de rol o de acción! ¡impresionante!) o ¡un oso! (¡el ser más rápido y con más poderes sobrenaturales del multiverso!).

Tipos de Objetos que sueltan los bichos al morir en el Diablo II

Objetos Comunes
Color en el inventario: Blanco.

Latas de coca-cola, cartones de pizza, fotos de Britney Spears con sospechosas manchas pegajosas. Vamos, cosas que puedes encontrar en tu habitación perfectamente. A ver si te creías que eras tan diferente a los monstruos.

Objetos Mágicos
Color en el inventario: Azul.

Ligeros mágicos que dan +3 a la velocidad a la que vienen los monstruos, anillos que hacen que el siguiente monstruo que venga se crea que está casado contigo, etcétera. No puedes saber que hacen hasta que algún listo no te cobra 100 monedas de oro por inventarse alguna absurda función para ese objeto tan raro con una estética salida del sueño de un mono loco.

Objetos Raros
Color en el inventario: Amarillo.

Espadas Empanadoras (5% de empanar al enemigo si le tocan, dejandole un sabor delicioso), Escudos Zombificadores (5% de convertir a un zombi en Angelina Jolie si le pegas con él) y demás cosas rarísimas y excitantes. Primero hay que pagar 100 monedas de oro para que nos cuenten la historia del objeto (que no nos interesa: estamos aquí para matar bichos y subir de nivel, no nos engañemos) y luego recibir una autorización municipal por portar armas de lujo, lo cual es un palo en impuestos de la leche (te quitan un 40% de lo que tengas en oro).

Objetos Únicos
Color en el inventario: Dorado.

El Martillo de Thor, el Escudo del Capitán América, los Brazaletes (y el tanga) de Wonder Woman, las piernas de Jean Claude Van Damme, etcétera. Estos poderosísimos objetos sólo pueden ser obtenidos tras un acto de traición y barriobajerismo vergonzantes hasta para Farrukito. Una vez obtenidos, estos objetos te permirán ser como un semidios en el juego, repartiendo estopa sin que te tosan, algo así como Bill Gates en la informática pero dando hostias.

Objetos Fragmentados y Engarzados
Color en el inventario: Caca.

Trozos inservibles de estupideces sentimentaloides. Vendelos diciendo que son un poderoso tesoro de un dragón. Y pillate al barbaro, por dios, dejate de chorradas.

El Oro

Para nuestra mentalidad del siglo XXI puede que resulte difícil comprender, pero antes se pagaba con una cosa llamada oro. El oro lo guardan esqueletos en cavernas perdidas (lo tienen entre los dientes para que no les roben), diablos en el infierno (a pesar del calor no se derrite) o fans de Enrique Iglesias que corren hacia nosotros creyendo que somos su ídolo (dificilísimas de matar, ¡huye! ¡huye!).

Cada vez que mates a una monstruosidad, te darán monedas de oro. Estas monedas si se las das a la gente puede que ten otras cosas a cambio. De todos modos hay que ser buena gente y dar sin esperar nada a cambio: tú entrega tu oro y no te preocupes por nada más, tu buena obra la notarán los dioses informáticos.

Pociones
Drogas medievales de distinto pelaje. No, no había porros, lo siento. Tienes algo que se parece a vino tinto zagarrón, algo que se parece a agua de ciénaga mezclada con anís y una especie de líquido alucinatorio que provocará que tu personaje se crea Alicia en el País de las Maravillas, pero versión porno.
Déjate de tonterías y pillate al barbaro.

Consejos Básicos para acabar el Diablo II

Como el juego en el fondo consiste en ir con el barbaro y matar a todo el mundo no tiene perdida la cosa: ni dilemas morales ni pensar en qué leches pasará si no elijo bien ni nada de nada. Atender al argumento es una perdida de tiempo que no hará sino complicarnos las cosas y preguntarnos si alguna vez tuvieron algún rollete Akara y Deckard Caín, distrayendonos del inmenso placer de sentirnos un psicópata apoyado por la comunidad.

Es por ello que daremos algunos consejos para los menos despiertos o los que más veces han visto Gran Hermano:

-La Regla de Oro: Atacar antes que observar. Empezar a mirar si hay muchos bichos o pocos o si son todos mierdecillas o si son monstruos únicos es una perdida de tiempo inútil. Grita un insulto muy gordo y lánzate a por la manada de bichos sin pensarlo.

-El peligro de los monstruos decrece exponencialmente en función de su número. O dicho de otro modo: cuantos menos bichos, peor. Cuando veas a un bicho solo huye por tu vida porque será invencible, pero si ves a 20 o 30 reunidos eso es que han hecho una fiesta de JB y tienen un ciego que les impedirá siquiera moverse. Y no, si empezamos con los escrupulos de “yo no mato a adversarios impedidos” este no es tu juego.

- No intentes aprovecharte de los accidentes del paisaje. Si estás en un pasillo llamarán a gruas para derribar los muros y tener más espacio. Si estás en un desfiladero cogerán escaleras para atacarte por los lados. Si te pones a espaldas de una roca se la comerán. Además, eso es de cobardes, hombre.

-El porcentaje de golpes al contrario varía. Hay gente que cree que depende de las estadísticas de tu personaje comparadas con las del enemigo y con cálculos del ordenador y tablas y algoritmos y tontunas por el estilo. En realidad la probabilidad de que pegues al enemigo depende de la fuerza con que des castañazos al ratón: a más fuerza más probabilidad. Recomiendo usar un ladrillo para golpear al ratón, ya que aumenta la fuerza con la que el ordenador percibirá que le damos.

- Cuando se completa el juego en nivel Normal se obtienen dos niveles de dificultad nuevos: Pesadilla y Selección Española de Fútbol. En el nivel Pesadilla los monstruos tienen la capacidad de atacarnos y moverse (se nota muchísimo la diferencia y llega a asustar ver que ellos pueden moverse y a veces pegarte. Muy agobiante). En el nivel Selección Española de Fútbol los monstruos nos pegaran sin cesar por malos o patéticos que sean, seremos incapaces de pegarles independientemente de lo teóricamente buenas que tengamos las armas-armaduras y será imposible metafísicamente pasar de los cuartos de final del juego.

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