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11/09

Andrés: una sucinta introspección desde el punto de vista pragmático.

Irrumpió en P.I.F.I.A, con total atonía, un trol de manual, Andrés. Nada podemos observar al otro lado de Internet, pero intuimos que es una simulación de aquel niño que patalea porque no ha obtenido su golosina por real decreto.

Bien, vayamos al grano. Hemos establecido un brevísimo análisis cualitativo tratando de exponer los deseos de nuestro neófito trol. Podemos suponer, en principio, que ha leído rápido lo de “Únete”, quizás demasiado rápido. O un colega ¿lejano? le ha metido ideas infundadas y sesgadas. Posteriormente, ha anunciado lo que iba a publicar: videojuegos de moda, curiosidades que deben causar risa -siempre estandarizada y sin sinceridad, por otro lado- e imágenes. Ha terminado quitándose el velo: correo electrónico publicado y pataletas de escasa fuerza.

Y me lanzo a concluir: nuestro Partido no debe tener nunca a hombres como él en sus filas. Si juguetea con sus escasos privilegios de escritor, acabaremos por ver esta bitácora reconvertida en lo más mediocre de la Red de Redes. Sería una auténtica mancha negra, viscosa y hedionda en Neoprogs. Atraeríamos a más troles pedigüeños. Así lo confirma Carlo Cipolla: acabaríamos en un paraíso de estólidos. Olvídense de fuerzas opresoras, poderosas y malignas que necesariamente tratarán de destruirnos, ¡esto es para nuestros amistosos mundos fantásticos, simplificados! El Destructor de Mundos es de tecnología simple y muy humana.

Para terminar, aquí se comentará el sagaz movimiento de Lüzbel. Ha tenido que añadir rápidamente un requisito: ¡escribir bien! Si bien no asegura la prevención total de la estulticia (yo soy un ejemplo muy claro) en nuestras filas, permite que la mancha sea mucho menor y el estanque, más cristalino. Ya no habrán más subcontratados voluntarios de torpe escritura (e inteligencia) y Poldavia contemplará más días felices.

¡Viva Lüzbel, velando por los Justos del Mundo!

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