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01/10

La tradición bárdica en Faerun

El mensaje es muy simple: si alguna vez te encuentras a un bardo aniquílalo sin mediar palabras. No le dejes hablar, no le dejes siquiera que eche mano de su laúd, arpa o cualquiera que sea el instrumento de tortura que lleve pertrechado. Mátalo. Sin mediar palabras, ni cortesías. Simplemente agarra tu arma predilecta y estámpasela en medio de la cara. Ahorra a Toril de más sufrimiento inmerecido e innecesario.

Ni Ciric “el loco”, ni Bhaal, ni Shar, ni Talos juntos y en comandita han causado tantas penalidades a las gentes de Faerun. Un bardo es un bastardo disfrazado de petimetre con ínfulas de orador y contador de hisorias. Intenta recordar cualquier calamidad acaecida en los Reinos y verás que siempre ha habido algún bardo desalmado mezclado en el asunto. Son peor que Atila el huno, quizás y precisamente porque no son conscientes del daño que les hacen a las buenas gentes que tienen la desgracia de compartir su plano de existencia.

Considerad por un momento lo ocurrido durante la guerra de Darkwalker. ¿Quién estuvo liándola parda desde el principio? Keren el bardo. Y ahora recordad las desventuras de Alias y su tautaje azul. ¿Cuándo se le empezaron a torcer las cosas seriamente? Cuando apareció Olive Ruskettle la barda (y encima halfling). ¿Y por qué creeis que Drizzt tuvo que cambiar tantas veces de domicilio? Un drow NO es un culo de mal asiento. Aunque nunca se tuvo en cuenta, siempre había bardos chivatos cerca contándole chismes a los lugareños diciendo cosas del tipo “¿Conoces a ese drow tan mono que se ha mudado aquí cerca?”. Algo parecido le ocurrió a Bruenor Battlehammer: un bardo bocachancla le fue con el cuento de los tesoros de Mithril Hall al dragón de sombra de turno y, zas! A tomar por saco el asentamiento enano. Y claro, cuando estando ya asentado en el Valle del Viento Helado, se corrió el rumor (de nuevo extendido por las porteras de Faerun que son los bardos) de que hacía migas con humanos, halflings y drows el clamor de la colonia enana fue tal que no le quedó otro remedio que enfundarse en el papel de héroe de su pueblo e intentar rescatar Mithril Hall de los duergar y el dragón de sombra. Y el colmo fue ya tener que ceder Piedra Alzada a los lerdos de los bárbaros del norte, todo convenientemente camuflado como acuerdo comercial en beneficio de ambas etnias. Afrontémoslo: a los enanos no les gusta nadie que mida más de 1,40, que no tenga barba que le llegue a la cintura o que no sea capaz de engullir 6 pintas seguidas de cerveza amarga sin pestañear (y muy bien que hacen).

Cotillas, bocazas, calumniadores. Los peores de todos son sin duda alguna los Arpistas. Con pruritos de grandeza, son el equivalente de la CIA en Faerun: no hay conflicto bélico en el que no hayan ejercido su influencia de forma más o menos patente. No os dejéis engañar: tanto Elminster el Sabio como Khelben Báculo Oscuro son dos aspirantes a tirano megalomaníaco escondidos detrás de sus gorros, pergaminos y tejemanejes de intriga urdida por parte de su red de chanchulleo de los Arpistas. ¿Cómo se entiende que una sociedad que se autodenomina “secreta” vaya por ahí con un pin en el pecho? Nah, lo del pin lo sacaban cuando convenía presionar a pequeños y débiles gobernantes o guarniciones de dudosa lealtad. Misteriosamente el pin de marras aparecía en el pecho del bardo de turno y venía a entregar el mensaje de “o haces lo que te digo o me chivo a los Elegidos de Mystra”. Y así cualquiera, la verdad. Si no que se lo pregunten a los habitantes de Refugio, los últimos supervivientes de Illefarn. Igualmente cuando las circunstancias no les resultaban favorables, esos mismos emblemas desaparecían con inusitada celeridad. “¿Arpista? ¿Yo? Uy uy, qué va, se confunde usted mi buen verbeeg. ¿Verdad que ha quedado buena tarde aquí en la cima de esta montaña sin nadie a 50 millas a la redonda? Parece que por ahí aparece su señora” Cagaos y meaos. ¿Cómo se entiende también que una sociedad que dice servir al equilibrio acepte entre sus filas todo tipo de inclinaciones, ya sean éstas legales neutrales ó malvadas, pero no a nadie que pretenda sembrar el caos? ¿En qué quedamos, equilibrio, inmovilismo, o “lo que diga la rubia Storm”?

En definitiva: toda vez que os crucéis con uno de estos triunfitos de la escuela de Operación Endecha, ¡atizadles con el mayal!

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01/10

La cara oscura del Reino Champiñón

Nos encontramos con Yahooey (nombre ficticio) en una pequeña taberna clandestina a pocos kilómetros del palacio real del Reino Champiñón. La taberna, pequeña pero abarrotada, sirve platos en general prohibidos: tortilla paisana de huevos de Yoshi, compota de bayas rojas, amarillas y verdes, y el plato más prohibido de todos, un asado de seta verde que ocupa casi toda la mesa.
“La seta verde permite aumentar el número de reencarnaciones”, comenta Yahooey.

Si a un extranjero debe indicársele un único hecho que defina la cultura y política del Reino Champiñón, es el concepto de “reencarnación inmediata”, es decir, el hecho de que la muerte nunca es definitiva. Según la religión mayoritaria entre los champiñoneses, su Dios, Player 1, da y quita la vida a todos los seres través de su Gran Botón A. Es por ello que en el Reino Champiñón las cosas tienden a repetirse constantemente. Y no sólo se trata del secuestro de la Familia Real y de sus asesores más próximos, un hecho tan común que se ha convertido en anecdótico.

El conflicto permanente en el que está inmerso el Reino Champiñón, que ha degenerado en una serie de gravísimas crisis durante los últimos dieciséis años, tiene su origen en las tensiones raciales entre la etnia mayoritaria en el Reino, los Hongos, y una minoría importante y culturalmente violenta, los Koopa.

En los currículos escolares se presenta una versión dulcificada de la historia del Reino Champiñón, fundamentalmente con el objetivo de legitimar el papel de la Familia Real. Sin embargo, historias clandestinas, redactadas por autores anónimos, intentan aclarar la verdadera historia del país. Según estos documentos, a los que hemos tenido acceso, hace un par de generaciones una serie de altos líderes Hongo decidieron fomentar la industrialización del Reino Champiñón. Con el fin de hacer más digerible el plan prometieron que el reino no perdería su aspecto de estado pastoral; y con éste fin instalaron una colosal red de tuberías (muchas de ellas sin utilidad aparente) para derivar los inevitables residuos industriales; naturalmente, en éste contaminado hábitat surgieron animales y plantas mutantes, muchos de ellos peligrosos para el ser humano. De éstos animales mutantes, los que súbitamente lograron mayor importancia fueron los Koopa, una suerte de tortugas bípedas. Una familia de origen Koopa, liderada por un mutante conocido como Bowser, inició un movimiento guerrillero anti-Hongo que dura hasta nuestros días.

Los Hongos no solo resienten la inseguridad constante provocada por la guerrilla; resienten igualmente la existencia de una élite extranjera de raza blanca – liderada por la princesa Peach – que, según algunas fuentes, fue aupada al poder por la industrialización del país.

“Los blancos lo dominan todo”, se queja Yahooey, “y viven de los recursos del Estado”. De hecho, la polémica saltó hace unos años por las costosas vacaciones tomadas por la Princesa Peach y su séquito – incluyendo un avión privado – al lujoso balneario de Isla Delfino. “Además”, insiste Yahooey, “es por ellos que la guerra no termina nunca”. En efecto, muchas voces críticas (clandestinas) reprochan a la monarquía que en lugar de crear un ejército masivo Hongo para eliminar definitivamente la amenaza Koopa (y proceder a un genocidio a gran escala que sería favorablemente acogido por la opinión pública Hongo) prefiere confiar en unas fuerzas especiales (cuya fuerza oscila entre uno y cuatro soldados) controladas por blancos que se empeña en acciones punitivas de gran valor psicológico y enorme mérito táctico, pero cuya importancia estratégica es prácticamente nula.

Muchos Hongo reprochan a Occidente que crean a pies juntillas en la propaganda fomentada por la familia real, que muestra a los Hongo como criaturas ingenuas e asustadizas. Una breve excursión por los caminos y campos del Reino Champiñón muestran la grave situación del país para sus ciudadanos de a pie. Por todas partes, fuertes y castillos de distintos tamaños sirven como recordatorio del poder del Estado. La situación de guerra permanente ha llevado a que la red de caminos esté plagada de barreras de la más variada clase. Las carreteras de montaña son prácticamente inexistentes, sustituidas por plataformas móviles de complicado manejo y peligrosas de utilizar. Por doquier existen pequeñas cajas con dinero y otros bienes, para uso exclusivo del ejército, lo que agravia enormemente al resto de ciudadanos.

“Ellos tienen de todo”, se lamenta Yahooey, “y estoy ya harto de todo esto; de la guerra, de la monarquía, del bigotudo que pasa cada rato…” Yahooey sabe que no está solo. “Lo que queremos en nuestro país es paz y tranquilidad, de una vez por todas.”

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01/10

Viva la ironía

Debo reconocer que, a pesar de que mi afición por las novelas de misterio se inició a muy tierna edad – mi primer libro pertenecía a la colección de los Cinco y aún guardo Los 3 Investigadores, completa, como oro en paño – no fue hasta muchos años después que conseguí leerme el primer libro de Sherlock Holmes. Es cierto que luego me comí 3 o 4 de una tacada, pero el mal ya estaba hecho.

Y el culpable de mi falta de interés por Sherlock Holmes es, precisamente, el mismo Sherlock. Al igual que no me tiran los superhéroes yanquis y que desde pequeña le tengo tirria a Vicky el vikingo, hay algo en ese aire de superioridad, ese esnobismo que te hace odiar al personaje con todas tus fuerzas. Y si lo interpreta Basil Rathbone, con doble motivo. Sin embargo más que al personaje en sí he aprendido a odiar a la imagen que todos tenemos de él, como el más grande e inteligente detective de todos los tiempos. Porque una lectura más detallada de las novelas nos revela ciertos defectos que humanizan y nos hacen más soportable al personaje. Pero sigue siendo un esnob.

Por eso agradezco los intentos de desmitificar al mito, y la última – enésima revisitación del personaje lo ha conseguido de una forma que todos los frikis agradecemos: con acción, humor y grandes dosis de ironía.

Qué mejor forma de caricaturizar al mismísimo Holmes que convertirlo en una especie de Batman sin máscara (aunque también se disfraza). Sus cualidades son exageradas al máximo hasta convertirlas en algo grotesco (como por ejemplo sus tácticas de lucha: te pasas media peli esperando que en algún momento se equivoque al predecir el resultado de sus golpes y se lleve una buena tunda). Sus defectos son aquí insoportables y a causa de ellos y, al contrario de lo que muchos creen, esta caricatura es más fiel al original que otras versiones anteriores (salvo quizás la que nos reflejaba Billy Wilder en La Vida Privada de Sherlock Holmes).

Si además le sumamos un Dr. Watson ab-so-lu-ta-men-te creíble (en serio: nadie que se haya leído los libros con cierta atención podría creer que el Dr. Watson es un señor regordete de mediana edad) gracias en buena medida a la magistral interpretación de Jude Law (¡ese acento! ¡Por dios, qué maravilla de acento!), tenemos al fin un Sherlock Holmes que no se atraganta, siempre y cuando sepamos verlo desde la ironía que caracteriza la revisitación de los clásicos en estos tiempos modernos que nos han tocado.

P.S. Se huele segunda parte… y que va a ser infinitamente mejor. Ya babeo sólo de imaginármelo (pero que continúe Jude Law, por favorrrrrrr)

09

11/09

Andrés: una sucinta introspección desde el punto de vista pragmático.

Irrumpió en P.I.F.I.A, con total atonía, un trol de manual, Andrés. Nada podemos observar al otro lado de Internet, pero intuimos que es una simulación de aquel niño que patalea porque no ha obtenido su golosina por real decreto.

Bien, vayamos al grano. Hemos establecido un brevísimo análisis cualitativo tratando de exponer los deseos de nuestro neófito trol. Podemos suponer, en principio, que ha leído rápido lo de “Únete”, quizás demasiado rápido. O un colega ¿lejano? le ha metido ideas infundadas y sesgadas. Posteriormente, ha anunciado lo que iba a publicar: videojuegos de moda, curiosidades que deben causar risa -siempre estandarizada y sin sinceridad, por otro lado- e imágenes. Ha terminado quitándose el velo: correo electrónico publicado y pataletas de escasa fuerza.

Y me lanzo a concluir: nuestro Partido no debe tener nunca a hombres como él en sus filas. Si juguetea con sus escasos privilegios de escritor, acabaremos por ver esta bitácora reconvertida en lo más mediocre de la Red de Redes. Sería una auténtica mancha negra, viscosa y hedionda en Neoprogs. Atraeríamos a más troles pedigüeños. Así lo confirma Carlo Cipolla: acabaríamos en un paraíso de estólidos. Olvídense de fuerzas opresoras, poderosas y malignas que necesariamente tratarán de destruirnos, ¡esto es para nuestros amistosos mundos fantásticos, simplificados! El Destructor de Mundos es de tecnología simple y muy humana.

Para terminar, aquí se comentará el sagaz movimiento de Lüzbel. Ha tenido que añadir rápidamente un requisito: ¡escribir bien! Si bien no asegura la prevención total de la estulticia (yo soy un ejemplo muy claro) en nuestras filas, permite que la mancha sea mucho menor y el estanque, más cristalino. Ya no habrán más subcontratados voluntarios de torpe escritura (e inteligencia) y Poldavia contemplará más días felices.

¡Viva Lüzbel, velando por los Justos del Mundo!

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10/09

De los valores poldavos tergiversados

8:09 pm por Raúl S.. Archivado en: Fraudes y fantoches, Política, ansias de opresión imperial

Uno de los primeros videojuegos creados en Poldavia fue el Anti Pacman. Era un juego sencillo, divertido y que encarnaba perfectamente la ideología poldava.

Una siniestra bola aparecía en la pantalla para comerse puntos diseminados por ella, que representaban los ahorros de una familia de clase baja que sólo tenía dinero para ir vestidos con sábanas por encima (cada una de un color, eso sí). En el juego ibamos seleccionabamos a cada uno de los miembros de la familia, vestidos con su respectiva sábana de color, con las teclas 1, 2, 3, 4 para luego con las flechas intentar atrapar a la siniestra bola amarilla que pretendía comerse nuestros ahorros. Es muy evidente lo que representaba la bola amarilla: la codicia de la gente de los sistemas no poldavos.

El miedo y el terror llegaron a los corazones de los enemigos de Poldavia, consiguiendo movilizarse, destruir casi todas las copias y rehacer el juego, de tal modo que el jugador manejara a la siniestra bola amarilla que trataba de esquilmar a la familia pobre. Además, dejaron de ser individuos bajo una sábana para ser fantasmas, con el fin de que no nos diera pena robarles. El motivo ideológico del cambio es bien claro: promocionar la voracidad, el tiburonismo e incluso el trapecismo.

No pudieron hacerse con todas las copias, y en algunos valientes lugares de la red aún puede descargarse y jugarse al “Anti Pacman” impunemente. Sirva de nuevo de lección de un pasado que pudo ser y no fue.

Poldavia para siempre!!

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09/09

Conspiranoia cutre-local

11:03 pm por McManus. Archivado en: Fraudes y fantoches, Política

piccolo

Me la suda lo que ustedes, caballeros de inteligencia ampliada, deliberen sobre el nuevo caso de corrupción presente en el PP Valenciano. Aquí habla un absoluto zopenco, aquí se debe escucharme por cinco segundos (o no). Allá, en esta menuda foto nada pixelada, se ha hecho algo muuuuuuuu malo. Y por ello hay que disparar atinadas perdigonadas contra el micrófono perjurando ausencia de culpabilidad, como lo hace el parlanchín trajeado de la izquierda, que ha confabulado contra el mirón de la derecha, de paso, para darnos esperanzas a los chiflados conspiranoicos que buscamos la Verdad en una nube de algodón con la ayuda de alucinógenos y un unicornio rosado.

Y los dos dedos de frente del noble caballero semicabreado de la derecha, según mis nada enrevesadas interpretaciones, recuerdan aquellos tiempos lejanos con la TV3, A3 y Dragon Ball Z en su máximo apogeo. El muy chulo y mirón se cree Son Goku. Sabe que la justicia española le va a devorar con sus mandíbulas de papel y prefiere salir pitando usando su técnica de teletransporte, no vaya a ser que no le haga nada. Y ahí se acabó, mierda, se acabó el turno del fotógrafo. La cosa seguiría normalita para el rebautizado Son Ricardo Costa, notable guerrero Saiyan que a toda España da lustre con su muñequera.

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09/09

El fraude del lado oscuro

Don’t be too proud of this technological terror you’ve constructed. The ability to destroy a planet is insignificant next to the power of the Force. – Darth Vader

Analicemos la frase de arriba. Vader dice que esto dstar_wars_empire_darth_vader_329200543049pm311e destruir planetas es una cutrada, que lo de la fuerza mola muchísimo más. La capacidad de ir a cualquier sitio de la galaxia, apretar un boton y ¡pum! unos cuantos miles de millones de personas a tomar por saco es poca cosa, dice el hombre. ¿Cuál es la base que justifica esta afirmación? Analicemos brevemente qué es capaz de hacer este onvre en su periplo por las seis películas de Star Wars.

  1. Conducir como Michael Schumacher: como herramienta para ganar dinero o liberarte de la esclavitud, no está mal. Según lo visto en la película, sin embargo, este talento sólo sirve cuando eres un cabroncete irritante de seis años; Vader es un piloto patético en “Una Nueva Esperanza”, cuando es derrotado en combate por el equivalente espacial de la fregoneta del Equipo A. Está claro que la fuerza sólo te da mega-agallas cuando tienes los reflejos de un niño de nueve años, y estás pilotando un videojuego.
  2. Tener potra en naves espaciales: este poder es discutible, ya que parece que es R2D2 el que hace todo el trabajo. El pequeño cabrón siempre está en las naves que hacen las cosas bien en este universo; la verdad, creo que él es el auténtico genio.
  3. Ligarse a Natalie Portman teniendo el encanto de una ameba: utilizar la fuerza para arrejuntarse con una princesa es algo parecido a emborrachar una tía buena a ver si pillas cacho, sólo que con magia. Ambas cosas son un delito grave, pero la verdad, no es tan grave como un genocidio planetario.
  4. Asesinato múltiple de moradores de las arenas usando arma de filo reluciente: es una salvajada, pero es un proceso lento, laborioso y la verdad, no tiene demasiado mérito. Lo de la nocturnidad y alevosía da puntos, pero si uno quiere oprimir un imperio galactico mediante el miedo a un objeto puntiagudo reluciente la mayoría de súbditos no temblarán demasiado. Seguramente volarán su nave antes que aterrice.
  5. Caer en emboscas autoevidentes: volar un planeta asegura que ningún Ewok puede atacarte desde un árbol. Extinguir a los Ewoks es bueno.
  6. Dejar que Saruman el Conde Ordaz Galáctico te pegue una paliza y te corte una mano: realmente, algo poco conveniente. Especialmente cuando un viejete inglés y un enano verde centenario te dejan en ridículo.
  7. Ser engañado como un chino por un tipo con acento británico que habla lentamente: el malo siempre habla lentamente y tiene acento británico. Si uno es poderoso de de verdad, esto de hablar es innecesario. Destruir planetas mola más.
  8. Convertirte en el increíble hombre tostadora tras luchar como un idiota en un planeta lleno de lava: tu sigue con tu obsesión con las espaditas. En serio. Pasa lo que pasa.
  9. Contratar pésimos ingenieros: si vas a construir algo que puede destruir planetas, ¿de verdad vas a poner un pozo de ventilación ahí? Utilizar la fuerza no te deja descubrir que has contratado a Pepe Gotera y Otilio.
  10. Todo el episodio IV: Ser incapaz de detener un robot bajito, cejijunto, genocidar Jawas indefensos, matar a un viejete suicida, ser derrotado en combate espacial por una fregoneta estelar.
  11. Pensar que eres Cicerón: creer que el hecho de llevar máscara y hablar como Constantino Romero es suficiente para convencer a tu hijo de convertirse en un genocida estelar con sable.
  12. Tirar rayitos con las manos: rayitos que, por cierto, sólo hacen a la gente berrear un poco y quizás sirven para conectar el microondas y ahorrar electricidad, pero que matar, lo que se dicen matar, no matan a nadie.

Resumiendo: Darth Vader es un tim0. La fuerza era realmente una superstición cutre, y el emperador un charlatán. Si uno quiere oprimir de verdad, lo que tiene que hacer es ser un dictador totalitario de verdad, y no dedicarte a pretender que eres un genio del mal manipulador mientras te lías a tortas con rubiales ególatra con problemas paternales. La burocracia imperial realmente hizo un trabajo estupendo ocultando lo enajenado de su liderazgo, en serio. Como muestra, un botón: