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06/10
The LOST long con
Recuerdo una escena de una serie de televisión en donde un chavalito de esos que gustan de marcar pectorales (hay quien dice que le perdieron la camiseta media temporada por ello), agente de la madera, se lleva al huerto a una MILF sólo por cazar al estafador de su marido. Tan entregado es el miembro del cuerpo que ni le importa que sus compañeros oigan cómo remata la faena.
Supongo que en realidad es irrelevante, porque esa escena tiene lugar en un espacio atemporal post-mortem.
La única y principal crítica que le puedo hacer a LOST (y no soy el único) es de tal calibre que la invalida como producto de entretenimiento y también como narración de Ciencia Ficción exitosa. Y es demasiado sencilla: los personajes son absurdos. Nunca hablan entre ellos y no tienen el menor interés en el mundo que los rodea. Esto, que parece poca cosa, lleva a situaciones tremendamente complicadas de resolver de manera satisfactoria, de modo que o bien no se resuelven o bien se resuelven de aquella manera.
Así, es perfectamente posible (¡y hasta una parte emocional de la trama!) que la noticia de un paralítico que de repente puede andar nunca llegue al doctor de la tribu, que consta de menos de 50 censados. Es totalmente aceptable que cuando Juliet aparece del brazo de Jack en la playa ni el propio Jack ni nadie le pregunte absolutamente nada sobre.. bueno, sobre algo (niños, embarazos y secuestros, humos negros, barreras sónicas, submarinos, jacob al mando… nimiedades). Cojonudamente lógico que al reencontrar a Claire nadie le pregunte dónde cojones se ha metido ni le recuerde que, oye bonita, a tu hijo lo dejaste sobre una parra para irte de farra con tu padre muerto.
Pero si esa falta de comunicación parece inverosímil, cuando se complementa con los conocimientos reales y efectivos de esos personajes llegamos a lo que un adicto al LSD llamaría paraíso.
Y así, por ejemplo, tenemos esas frases gloriosas de Ben Linus al reconocer que él no convocaba al Monstruo de Humo Negro como le habían dicho, sino que era el Monstruo quien lo convocaba a él (tachán tatatachán!), pero nos olvidamos de la cuestión evidente: ¿y quién te lo dijo, Ben, majo? ¿Jacob al que nunca viste? ¿Richard que sabía de la misa… ni la mitad? ¿O accediste al conocimiento de que sumidero -> Monstruo por… ensayo y error? Porque esa explicación ya se usó hace unos siglos para ponerle un timón a una fuente de luz mágica con los resultados que todos conocemos. Para que luego digan que el ensayo-error no produce maravillas.
Y sí, esa falsa sensación de saber algo nos llevó al que seguramente fue el episodio de televisión más vergonzoso para cualquier serie de Ciencia Ficción actual: Across the Sea. Mi talibanismo me obliga a decirlo: o lo haces o no lo haces, pero no lo intentes. Y me refiero al latín. Que sí, que hubiese sido anticlimático, seguramente las orejas sangrarían con ese latín de acento useño y todo lo que se quiera. Pero como ya he dicho o lo haces o no lo haces. No te pongas de flipado porque, hace dos semanas, tu capítulo era super hispano mestizaje a tope, con acentos caribeños en Canarias y todo, pero es que el latín no es chic, tú.
LOST es, para algunos más talibanes que yo, una serie de personajes. No sé muy bien qué quiere decir eso, porque que yo sepa en todas las series hay personajes, y todas las series suelen tratar de qué les pasa a esos personajes. Además, el resto de series tienen una historia que trata de ser coherente detrás, que sirve de soporte a las tramas de los personajes, pero parece que eso no es necesario para LOST. Lo relevante es ver fornicar a gente en jaulas de osos.
LOST puede ser una serie de personajes, ciertamente, pero como tal es muy poco satisfactoria. De hecho, los personajes lo son. Let’s recap. Jack es un cirujano de columna con buena posición socioeconómica y algunos asuntos familiares, aunque reconozcamos que nada del otro mundo (si yo le contara… ¡a mí me han aparecido no una sino dos hermanastras de la nada con más de 20 añazos!), con una visión digamos materialista/racionalista del mundo y una obsesión por arreglarlo todo; al final acaba convertido en un fanático que hace cosas sin saber por qué y se siente bien con ello, porque termina convencido de que estallando bombas nucleares y bajando a cuevas milagrosas es como se hacen las cosas bien y no la tontería esa del razonamiento. Vamos, que Jack termina siendo un Rafapal cualquiera con las mismas ganas de protagonismo y martirio (”no, Desmond, yo lo haré aunque me cueste la vida y a ti no te hubiese pasado nada…”). Jack, al final, es carne de Hamas y él no lo sabe. Locke es un desdichado en una silla de ruedas que, milagrosamente, puede andar (aunque decide guardar el secreto… para hacerles ver a todos lo importante y especial que es la isla, supongo) que acaba convertido en otro fanático lanzador de cuchillos (hi, Naomi) y una personalidad bastante desequilibrada; su vida termina temporadas ha asesinado por su estúpida fe infundada (si fuese especial, si tuviese esas aptitudes naturales para liderar la isla y, por tanto suceder a Jacob, éste le podría haber ofrecido el puesto en s01e10 y haber dejado las 5 otras temporadas para la sitcom en que se convirtió), y desde entonces le vemos en pantalla porque los guionistas no tuvieron los huevos de ser medianamente consecuentes y dejar a Titus interpretar al Hombre de Negro. Kate es un personaje extremadamente plano, pero con un gusto extrañísimo por el sufrimiento. Y alguien tiene que decirlo: ama a Jack, pero con menos intensidad que el temor de Hurley a las alturas. Amor amor, pero amor, ¿eh? Sun y Jin tienen suerte de estar muertos y no tener que cargar con la mala conciencia de dejar una huérfana; tampoco parece que les importara mucho ni que su vida tuviese algo de relevante para Jacob, aunque el giro de trasladarlos a épocas distintas porque sí para juntarlos y matalos porque también pues siempre te llena un par de ratos tontos de esos por los que te pagan escribir. Sayid, cuya alma gemela baila más que un ojo de cristal bakuniano y ora es Shannon ora es Nadia ora es nadie… Sayid, digo, infectado de toda infección, tras pasar por la prueba del hierro candente aplicado por un chino loco incluída, sale de su marasmo por una sencilla apelación a su orgullo propio, y sin necesidad de aguas benditas ni rezos: si hubiesen sabido eso, El Exorcista duraba 15 minutos. O Ben, un actorazo interpretando un papel extremadamente rico en detalles, pero al que pones en stand by durante cionco o seis episodios seguidos en los que parece que le han dado medicación de Santa Rosa y en los que hace lo que sencillamente todos: ir de un lado a otro por… porque hay que ir. Ir para nada es tontería. La lista sigue y sigue aunque pasemos de puntillas por Lennon y Dogen, lo más lamentable desde que Jar Jar Binks hizo acto de presencia en el imaginario colectivo. De hecho, el Templo no es que haga buenos a los Ewoks, es que hace buenas las interpretaciones de las Precuelas. He dicho.
Algunos notaron las burbujas ahí abajo cuando lo dijo Jacob: están en la isla porque, bueno, su vida era una mierda y no son una gran pérdida. En ese momento, justo después de que Jack se meara en la hoguera de las jodidas cenizas, esperaba que Sawyer le arreara un derechazo al espectro de Jacob por gilipollas. Su vida no era ni mucho menos peor de la que sufren el 80% de los seres humanos del planeta, merluzo. En todo caso, sus vidas no estaban tan mal hasta que tú llegaste, machote, repartiendo bolígrafos a la salida del funeral para que nunca olvides cómo se siente un niño de 7 años muy enfadado. Jacob Palomo, ayudando a crecer a la gente para luego decirle lo mierda que es su vida. Años llevamos criticando a la Iglesia que se meta en nuestra vida sexual, ¿y ahora llega Jacob Bates, el asesino hijo de mamá que no ha tenido una cita en sus 2000 años, a decirnos cómo se vive una vida feliz y satisfactoria y hay que hacerle caso? Manda huevos.
LOST no es tampoco una serie de misterios. No hay misterior propiamente dichos, hay cosas absurdas que pasan. Un misterio, dentro de una trama, no es más que la manifestación de algo coherente que no se conoce y que no se tiene por qué llegar a conocer. La Fuerza starwarera es un misterio de tres pares de cojones, pero se rije por unas reglas que se puede ir intuyendo y que no cambian a la buena de Yoda. No hablo de osos polares (experimentos de Dharma en la rueda congelada, por ejemplo) pero sí de números, por ejemplo. Un misterio que se resolvió parcialmente en las paralelas de la serie, incluyendo una amalgama de física y magufismo new age muy de la época, con referencias al fin del mundo y esas cosas. Pero aún así no sabemos qué tienen que ver con nuestros personajes, ni con la cueva, ni con el faro. Si hablo de reglas, que en un momento son decisivas (se supone que los candidatos no pueden ser asesinados, así que debería estar definido quién entra en esa categoría) y en otro ya no (Kate es madre pero si quiere el puesto puede quedárselo, Sawyer a pesar de ser padre no goza de esa posibilidad, ¿alguien recuerda a Sun y Jin?, ¿era Claire el candidato o lo era Aaron?), que se rigen por la voluntad de quien las enuncia y que obligan a todo habitante de Narnia… digo de la isla. Sí hablo de inmortalidades y longevidades. Uno puede tener esas cosas si se crea un Universo, como Tolkien o Asimov, o incluso Lucas. La Fuerza, el Mulo, hasta la Comunión de Aenea, todas las magufadas sobrenaturales en la Ciencia Ficción se atienen al Universo en el que viven y se rigen por unas reglas que, aunque podemos desconocer, se presuponen con algo de sentido. En LOST nos dijeron que estábamos en un Universo normalito como el nuestro, Los Angeles 2004. Perdonen, pero en mi entorno esas cosas no pasan.
Y hablo de todas ellas porque son elementos autocontradictorios que además son inexplicables en un entorno de Ciencia Ficción. OK, será fantasía, pero no fue eso lo que ponía la etiqueta. Y eso ocurre a pesar de lo evidentemente sencillo que era cerrar la serie salvando los muebles, con todo lo presentado, en el últmo episodio tal y como se había rodado. Sólo hay que cambiarle los diez últimos minutos, cosa que mentalmente he hcho con resultados harto satisfactorios (pregunte en los comentarios si quiere, buen lector). Ciertamente, y con estos bueyes hay que arar, LOST no tiene una gran trama argumental de misterio después de todo si se reduce a un tapón misterioso, pero podría haber sido una buena serie en vez del pestiño que ha sido.
Porque al final LOST tampoco es una alegoría mística ni una parábola global como ayer se empeñaba Roger en intentar colar. Como historia de ese tipo es extremadamente pobre. Su mensaje espiritual es: no hagas preguntas, cree a quien parezca saber lo que dice… aunque lo más probable es que se lo esté inventando todo. La perroflautez de “cada pregunta sólo te levará a otra pregunta” y la apelación al “antes” del Big Bang son referencias casi insultantes, cuando uno contiene la risa (de verdad, ¿lo de “antes del Big Bang” tenía alguna finalidad más allá del facepalm?). No hay una gran historia detrás, ni una pequeña. Y con esto no quiero decir que no sea un poema épico del tipo troyano, sino que no vale siquiera como metáfora de la ingenuidad e insignificancia (e ignorancia) del ser humano y la búsqueda de alguna sabiduría. Lo único que se desprende de la historia es “porque sí”.
Pues sí, al final de la quinta temporada los creadores nos adelantaban que la sexta y final nos contaría las consecuencias de intentar cambiar el pasado. No hablemos de las últimas semanas de rodaje, durante las cuales la única palabra a repetir era “Agua”. “Resume la Series Finale en una palabra: Agua”. Cojones. La temporada comenzó con la isla hundida y el Oceanic 815 aterrizando en LAX. A lo que hemos visto después le llamaría estafa si no fuese porque es algo más: una estafa denigrante. Y eso dejando de lado el choque inicial que toda la idea de “purgatorio atemporal” provoca junto al suicidio masivo de neuronas. Porque basicamente la mitad del tiempo de pantalla de esta temporada ha estado dedicado a eventos irrrelevante y lo que es peor: irreales. Absurdo es lo único que se me ocurre, además de insultos. Pero todo tiene una explicación (menos quizás cómo volverán estos dos guionistas a tener trabajo en lo suyo), y en este caso es muy sencilla otra vez (es lo que tiene LOST). Toda la trama de frashsideways ha sido un burladero planeado, eso sí, como un tablero de ajedrez de manera que al llegar a la Series Finale las piezas ejecutaran una danza macabra que nos provocara tan llantera (lo reconozco: como un niño recién nacido lloré yo) por los reencuentros y los recuerdos, que se nos olvidara totalmente la otra mitad de la Series Finale, en donde la gente bajaba a la cueva prohibida de si-entras-un-milímetro-sales-echando-humo-negro como si fuesen una expedición de Fraggel Rock, el motor de Galactica se paraba y eliminaba los poderes sobrenaturales (debe ser lo contrario de la galleta de Packman o algo) a causa del descorche de un añejo y finalmente la gente se iba sin que fuese el fin del mundo (ya se sabe, eso de que no te puedas ir es cosa de secuestradores y del bueno de Jacob, pero ahora Hurley va a llevar el management de otra forma, brother).
Oh, sí, porque es cierto:
What a shock ending!
They were dead Cyclons downloaded to a Resurrection ship, sharing a lovely dull dream until they were all ready to wake up together.
How come nobody spotted that?
Para todo lo demás, colin72 y sus recaps o, de hecho, todo el hilo Didn’t like it de TheFuselage.com

Acostumbrados como estamos últimamente a
Qué mejor forma de caricaturizar al mismísimo Holmes que convertirlo en una especie de Batman sin máscara (aunque también se disfraza). Sus cualidades son exageradas al máximo hasta convertirlas en algo grotesco (como por ejemplo sus tácticas de lucha: te pasas media peli esperando que en algún momento se equivoque al predecir el resultado de sus golpes y se lleve una buena tunda). Sus defectos son aquí insoportables y a causa de ellos y, al contrario de lo que muchos creen, esta caricatura es más fiel al original que otras versiones anteriores (salvo quizás la que nos reflejaba Billy Wilder en La Vida Privada de Sherlock Holmes).
Uno de los primeros videojuegos creados