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06/10

The LOST long con

Recuerdo una escena de una serie de televisión en donde un chavalito de esos que gustan de marcar pectorales (hay quien dice que le perdieron la camiseta media temporada por ello), agente de la madera, se lleva al huerto a una MILF sólo por cazar al estafador de su marido. Tan entregado es el miembro del cuerpo que ni le importa que sus compañeros oigan cómo remata la faena.

Supongo que en realidad es irrelevante, porque esa escena tiene lugar en un espacio atemporal post-mortem.

La única y principal crítica que le puedo hacer a LOST (y no soy el único) es de tal calibre que la invalida como producto de entretenimiento y también como narración de Ciencia Ficción exitosa. Y es demasiado sencilla: los personajes son absurdos. Nunca hablan entre ellos y no tienen el menor interés en el mundo que los rodea. Esto, que parece poca cosa, lleva a situaciones tremendamente complicadas de resolver de manera satisfactoria, de modo que o bien no se resuelven o bien se resuelven de aquella manera.

Así, es perfectamente posible (¡y hasta una parte emocional de la trama!) que la noticia de un paralítico que de repente puede andar nunca llegue al doctor de la tribu, que consta de menos de 50 censados. Es totalmente aceptable que cuando Juliet aparece del brazo de Jack en la playa ni el propio Jack ni nadie le pregunte absolutamente nada sobre.. bueno, sobre algo (niños, embarazos y secuestros, humos negros, barreras sónicas, submarinos, jacob al mando… nimiedades). Cojonudamente lógico que al reencontrar a Claire nadie le pregunte dónde cojones se ha metido ni le recuerde que, oye bonita, a tu hijo lo dejaste sobre una parra para irte de farra con tu padre muerto.

Pero si esa falta de comunicación parece inverosímil, cuando se complementa con los conocimientos reales y efectivos de esos personajes llegamos a lo que un adicto al LSD llamaría paraíso.

Y así, por ejemplo, tenemos esas frases gloriosas de Ben Linus al reconocer que él no convocaba al Monstruo de Humo Negro como le habían dicho, sino que era el Monstruo quien lo convocaba a él (tachán tatatachán!), pero nos olvidamos de la cuestión evidente: ¿y quién te lo dijo, Ben, majo? ¿Jacob al que nunca viste? ¿Richard que sabía de la misa… ni la mitad? ¿O accediste al conocimiento de que sumidero -> Monstruo por… ensayo y error? Porque esa explicación ya se usó hace unos siglos para ponerle un timón a una fuente de luz mágica con los resultados que todos conocemos. Para que luego digan que el ensayo-error no produce maravillas.

Y sí, esa falsa sensación de saber algo nos llevó al que seguramente fue el episodio de televisión más vergonzoso para cualquier serie de Ciencia Ficción actual: Across the Sea. Mi talibanismo me obliga a decirlo: o lo haces o no lo haces, pero no lo intentes. Y me refiero al latín. Que sí, que hubiese sido anticlimático, seguramente las orejas sangrarían con ese latín de acento useño y todo lo que se quiera. Pero como ya he dicho o lo haces o no lo haces. No te pongas de flipado porque, hace dos semanas, tu capítulo era super hispano mestizaje a tope, con acentos caribeños en Canarias y todo, pero es que el latín no es chic, tú.

LOST es, para algunos más talibanes que yo, una serie de personajes. No sé muy bien qué quiere decir eso, porque que yo sepa en todas las series hay personajes, y todas las series suelen tratar de qué les pasa a esos personajes. Además, el resto de series tienen una historia que trata de ser coherente detrás, que sirve de soporte a las tramas de los personajes, pero parece que eso no es necesario para LOST. Lo relevante es ver fornicar a gente en jaulas de osos.

LOST puede ser una serie de personajes, ciertamente, pero como tal es muy poco satisfactoria. De hecho, los personajes lo son. Let’s recap. Jack es un cirujano de columna con buena posición socioeconómica y algunos asuntos familiares, aunque reconozcamos que nada del otro mundo (si yo le contara… ¡a mí me han aparecido no una sino dos hermanastras de la nada con más de 20 añazos!), con una visión digamos materialista/racionalista del mundo y una obsesión por arreglarlo todo; al final acaba convertido en un fanático que hace cosas sin saber por qué y se siente bien con ello, porque termina convencido de que estallando bombas nucleares y bajando a cuevas milagrosas es como se hacen las cosas bien y no la tontería esa del razonamiento. Vamos, que Jack termina siendo un Rafapal cualquiera con las mismas ganas de protagonismo y martirio (”no, Desmond, yo lo haré aunque me cueste la vida y a ti no te hubiese pasado nada…”). Jack, al final, es carne de Hamas y él no lo sabe. Locke es un desdichado en una silla de ruedas que, milagrosamente, puede andar (aunque decide guardar el secreto… para hacerles ver a todos lo importante y especial que es la isla, supongo) que acaba convertido en otro fanático lanzador de cuchillos (hi, Naomi) y una personalidad bastante desequilibrada; su vida termina temporadas ha asesinado por su estúpida fe infundada (si fuese especial, si tuviese esas aptitudes naturales para liderar la isla y, por tanto suceder a Jacob, éste le podría haber ofrecido el puesto en s01e10 y haber dejado las 5 otras temporadas para la sitcom en que se convirtió), y desde entonces le vemos en pantalla porque los guionistas no tuvieron los huevos de ser medianamente consecuentes y dejar a Titus interpretar al Hombre de Negro. Kate es un personaje extremadamente plano, pero con un gusto extrañísimo por el sufrimiento. Y alguien tiene que decirlo: ama a Jack, pero con menos intensidad que el temor de Hurley a las alturas. Amor amor, pero amor, ¿eh? Sun y Jin tienen suerte de estar muertos y no tener que cargar con la mala conciencia de dejar una huérfana; tampoco parece que les importara mucho ni que su vida tuviese algo de relevante para Jacob, aunque el giro de trasladarlos a épocas distintas porque sí para juntarlos y matalos porque también pues siempre te llena un par de ratos tontos de esos por los que te pagan escribir. Sayid, cuya alma gemela baila más que un ojo de cristal bakuniano y ora es Shannon ora es Nadia ora es nadie… Sayid, digo, infectado de toda infección, tras pasar por la prueba del hierro candente aplicado por un chino loco incluída, sale de su marasmo por una sencilla apelación a su orgullo propio, y sin necesidad de aguas benditas ni rezos: si hubiesen sabido eso, El Exorcista duraba 15 minutos. O Ben, un actorazo interpretando un papel extremadamente rico en detalles, pero al que pones en stand by durante cionco o seis episodios seguidos en los que parece que le han dado medicación de Santa Rosa y en los que hace lo que sencillamente todos: ir de un lado a otro por… porque hay que ir. Ir para nada es tontería. La lista sigue y sigue aunque pasemos de puntillas por Lennon y Dogen, lo más lamentable desde que Jar Jar Binks hizo acto de presencia en el imaginario colectivo. De hecho, el Templo no es que haga buenos a los Ewoks, es que hace buenas las interpretaciones de las Precuelas. He dicho.

Algunos notaron las burbujas ahí abajo cuando lo dijo Jacob: están en la isla porque, bueno, su vida era una mierda y no son una gran pérdida. En ese momento, justo después de que Jack se meara en la hoguera de las jodidas cenizas, esperaba que Sawyer le arreara un derechazo al espectro de Jacob por gilipollas. Su vida no era ni mucho menos peor de la que sufren el 80% de los seres humanos del planeta, merluzo. En todo caso, sus vidas no estaban tan mal hasta que tú llegaste, machote, repartiendo bolígrafos a la salida del funeral para que nunca olvides cómo se siente un niño de 7 años muy enfadado. Jacob Palomo, ayudando a crecer a la gente para luego decirle lo mierda que es su vida. Años llevamos criticando a la Iglesia que se meta en nuestra vida sexual, ¿y ahora llega Jacob Bates, el asesino hijo de mamá que no ha tenido una cita en sus 2000 años, a decirnos cómo se vive una vida feliz y satisfactoria y hay que hacerle caso? Manda huevos.

LOST no es tampoco una serie de misterios. No hay misterior propiamente dichos, hay cosas absurdas que pasan. Un misterio, dentro de una trama, no es más que la manifestación de algo coherente que no se conoce y que no se tiene por qué llegar a conocer. La Fuerza starwarera es un misterio de tres pares de cojones, pero se rije por unas reglas que se puede ir intuyendo y que no cambian a la buena de Yoda. No hablo de osos polares (experimentos de Dharma en la rueda congelada, por ejemplo) pero sí de números, por ejemplo. Un misterio que se resolvió parcialmente en las paralelas de la serie, incluyendo una amalgama de física y magufismo new age muy de la época, con referencias al fin del mundo y esas cosas. Pero aún así no sabemos qué tienen que ver con nuestros personajes, ni con la cueva, ni con el faro. Si hablo de reglas, que en un momento son decisivas (se supone que los candidatos no pueden ser asesinados, así que debería estar definido quién entra en esa categoría) y en otro ya no (Kate es madre pero si quiere el puesto puede quedárselo, Sawyer a pesar de ser padre no goza de esa posibilidad, ¿alguien recuerda a Sun y Jin?, ¿era Claire el candidato o lo era Aaron?), que se rigen por la voluntad de quien las enuncia y que obligan a todo habitante de Narnia… digo de la isla. Sí hablo de inmortalidades y longevidades. Uno puede tener esas cosas si se crea un Universo, como Tolkien o Asimov, o incluso Lucas. La Fuerza, el Mulo, hasta la Comunión de Aenea, todas las magufadas sobrenaturales en la Ciencia Ficción se atienen al Universo en el que viven y se rigen por unas reglas que, aunque podemos desconocer, se presuponen con algo de sentido. En LOST nos dijeron que estábamos en un Universo normalito como el nuestro, Los Angeles 2004. Perdonen, pero en mi entorno esas cosas no pasan.

Y hablo de todas ellas porque son elementos autocontradictorios que además son inexplicables en un entorno de Ciencia Ficción. OK, será fantasía, pero no fue eso lo que ponía la etiqueta. Y eso ocurre a pesar de lo evidentemente sencillo que era cerrar la serie salvando los muebles, con todo lo presentado, en el últmo episodio tal y como se había rodado. Sólo hay que cambiarle los diez últimos minutos, cosa que mentalmente he hcho con resultados harto satisfactorios (pregunte en los comentarios si quiere, buen lector). Ciertamente, y con estos bueyes hay que arar, LOST no tiene una gran trama argumental de misterio después de todo si se reduce a un tapón misterioso, pero podría haber sido una buena serie en vez del pestiño que ha sido.

Porque al final LOST tampoco es una alegoría mística ni una parábola global como ayer se empeñaba Roger en intentar colar. Como historia de ese tipo es extremadamente pobre. Su mensaje espiritual es: no hagas preguntas, cree a quien parezca saber lo que dice… aunque lo más probable es que se lo esté inventando todo. La perroflautez de “cada pregunta sólo te levará a otra pregunta” y la apelación al “antes” del Big Bang son referencias casi insultantes, cuando uno contiene la risa (de verdad, ¿lo de “antes del Big Bang” tenía alguna finalidad más allá del facepalm?). No hay una gran historia detrás, ni una pequeña. Y con esto no quiero decir que no sea un poema épico del tipo troyano, sino que no vale siquiera como metáfora de la ingenuidad e insignificancia (e ignorancia) del ser humano y la búsqueda de alguna sabiduría. Lo único que se desprende de la historia es “porque sí”.

Pues sí, al final de la quinta temporada los creadores nos adelantaban que la sexta y final nos contaría las consecuencias de intentar cambiar el pasado. No hablemos de las últimas semanas de rodaje, durante las cuales la única palabra a repetir era “Agua”. “Resume la Series Finale en una palabra: Agua”. Cojones. La temporada comenzó con la isla hundida y el Oceanic 815 aterrizando en LAX. A lo que hemos visto después le llamaría estafa si no fuese porque es algo más: una estafa denigrante. Y eso dejando de lado el choque inicial que toda la idea de “purgatorio atemporal” provoca junto al suicidio masivo de neuronas. Porque basicamente la mitad del tiempo de pantalla de esta temporada ha estado dedicado a eventos irrrelevante y lo que es peor: irreales. Absurdo es lo único que se me ocurre, además de insultos. Pero todo tiene una explicación (menos quizás cómo volverán estos dos guionistas a tener trabajo en lo suyo), y en este caso es muy sencilla otra vez (es lo que tiene LOST). Toda la trama de frashsideways ha sido un burladero planeado, eso sí, como un tablero de ajedrez de manera que al llegar a la Series Finale las piezas ejecutaran una danza macabra que nos provocara tan llantera (lo reconozco: como un niño recién nacido lloré yo) por los reencuentros y los recuerdos, que se nos olvidara totalmente la otra mitad de la Series Finale, en donde la gente bajaba a la cueva prohibida de si-entras-un-milímetro-sales-echando-humo-negro como si fuesen una expedición de Fraggel Rock, el motor de Galactica se paraba y eliminaba los poderes sobrenaturales (debe ser lo contrario de la galleta de Packman o algo) a causa del descorche de un añejo y finalmente la gente se iba sin que fuese el fin del mundo (ya se sabe, eso de que no te puedas ir es cosa de secuestradores y del bueno de Jacob, pero ahora Hurley va a llevar el management de otra forma, brother).

Oh, sí, porque es cierto:

What a shock ending!

They were dead Cyclons downloaded to a Resurrection ship, sharing a lovely dull dream until they were all ready to wake up together.

How come nobody spotted that?

Para todo lo demás, colin72 y sus recaps o, de hecho, todo el hilo Didn’t like it de TheFuselage.com

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05/10

Lost: alguien tiene que decirlo

Ya sé que mi rollo es más bien cinematográfico (y que tengo pendiente la review de Iron Man II: no me olvido, solo soy un poco vaga), llevo una semana leyendo explicaciones sobre el final de Lost y ya no puedo más, tengo que decirlo o explotaré: el final de Lost es una puta mierda. Ale, ya lo he dicho, queda abierta la veda, que sé que a Egocrata sí que le ha gustado. O eso, o esta entrada estaba hasta arriba de su retorcido cinismo, no lo sé.

Podéis despellejarme a gusto si os apetece, pero una cosa os voy a decir: si vuelvo a leer en algún sitio que “lo importante son los personajes“, gritaré.

En Friends “lo importante eran los personajes”.

En Melrose Place lo importante eran los personajes.

En Ally McBeal lo importante eran los personajes.

¡En Gossip Girl lo importante son los personajes!

Pero es que esas series son CU-LE-BRO-NES. En Lost lo que nos ha mantenido pegados a la serie incluso a pesar de ver a un médico medio héroe quitarse la camiseta para defenderse de un enjambre de abejas enfurecidas (impagables algunos momentos de Jack), “lo importante” en Lost, os pongáis como os pongáis, eran los misterios. Los misterios que entrelazaban las historia de los personaje, cómo se relacionaban entre ellos, y qué relación guardaban con la Isla. Porque os recuerdo que La Isla era un personaje más, ¿o ya no nos acordamos de eso? Pues yo sí me acuerdo.

Lo que nos ha mantenido debatiendo, elaborando teorías absurdasy ¡y alimentando una Lostpedia, por el amor de Hurley! eran los putos misterios de la isla. Esos misterios que ahora una horda de fans se empeñan en que no importan nada porque lo importante son los personajes. 6 años para descubrir que Lost era un jodido culebrón, como Friends o como Melrose Place. Enhorabuena. Para ese viaje no hacían falta alfojas.

Yo aún estoy indignada con el final, me siento traicionada. Si los guionistas no iban a saber salir de ese lío, ¿para qué se meten? Es que me parece todo una tomadura de pelo.

¿Ah, que no? Pues más os vale ser creativos para justificarlo, porque tengo a Judas de mi parte y no dudaré en utilizarlo si me provocáis.

Y como el puñetero video que quiero insertar no sale ni rogándole a Jacob que me confiera ese súper poder, os vais al blog donde lo he encontrado y lo veis, que mola un puñao.

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05/10

En la consulta del Primer Psicólogo Poldavo

11:47 pm por Raúl S.. Archivado en: Fraudes y fantoches, Miyamoto es Dios, Patetismo Ilustrado

-Buenos días
-Buenas tardes.
-¿Es vd. el psicólogo?
-De momento sí. No siempre se puede ser psicólogo. Por ejemplo, cuando mueres. Es difícil ejercer de psicólogo cuando estás muerto.
-Pero se puede ser político estando muerto, mire a Zapatero.
-Ya, pero es que Zapatero es un semi-liche poderosísimo. No se lo diga a nadie, es un secreto.
-Hablando de secretos, creo que venía yo a ver si contándole mis penas a cambio de buenos leuros se me pasaba la bajona en la que estoy.
-Pos vd. dirá.
-Verá, yo soy un honrao autónomo, con una empresa a medias con mi hermano.
-Parece grave, sí.
-Y más que lo es. Verá, yo pretendía a una pijita rubia que quitaba el sentío. Pero unos inmigrantes la raptaron para pedir pasta a su papi, que debía estar forrado.
-Es triste robar, pero más triste es pedir,
-Eso es verdá. Pero más allá de eso, a saber qué harían esos golfos con ella. Total, que no sé muy bien cómo pero mi hermano y yo decidimos ir a rescatarla, a lo Kick-Ass.
-Ah, la vieja teoría de me hago el machote delante de ella y ella no tiene más remedio que comerme el cimbrel. Es vd. un experto ligón, hamijo. Debería cobrar por dar clases de esto.
-¿Vd. cree?
-No, era ironía. Continúe.
-En fin, que nos metimos en un pollo de la hostia. Quizás no debimos comernos aquellas setas psicotrópicas para coger ánimos. La cuestión es que saltamos sobre las cabezas de los esbirros de la banda mucho rato, y al llegar a la guarida del jefe apenas salimos con vida. Pero rescatamos al pibón.

-Cuénteme cómo expresó la gratitud la chica con todo detalle, que me interesa mucho. ¿Tiene algún clinex por ahí?
-Hmmm..sí, tome. Pero no hubo mucho agradecimiento (snif). La rubia nos dijo que gracias, que qué majos y adiós. El padre, después de hacernos sentir tan bienvenidos como un virus, nos invitó a su casa para tomar pan con chocolate.
-…y una vez, siendo pequeño, su madre no le dio chocolate, y todavía vd. no se ha recuperado del trauma, ¿verdá?
-Pos no. ¿Qué chorrada es esa?
-No sé, en la facultad insisten que probemos a soltar cosas así, que de vez en cuando la gente se lo cree (y eso es bueno para el negocio).
-Lo que no es negocio es lo mío con la rubia. Que es que cada dos por tres la captura gente. Bueno, gente, gente no, más bien esos inmigrantes que huelen a tortuga. Su jefe es particularmente asqueroso: un tío gordo, que no se ducha nunca hasta el punto de tener la piel verde.
-Pero a vd. le gusta la tía esta, ¿verdad? (entrecerrando los ojos y acariciándose la barbilla con el dedo índice de la mano del medio).
-¡Sí! ¡ese es mi drama, doctol! Que la muy $%•& es secuestrada por la misma gente, voy con mi hermano, nos metemos de todo, la rescatamos y encima ni un polvo, ni una mamailla, ni un mísero chupetón en el pescuezo. ¡Ni siquiera me acepta de contacto en el feisbu! ¡que llevo desde el año 85 rescatándola! ¡que no pasan dos putos años sin que casi me maten de mil maneras horribles para salvar su (precioso) culo! Pero eso no es lo peor. ¿Sabe vd. qué es lo peor? ¿sabe el qué?
-¿Ver a Mariantoña Iglesias y De Prada comer espaguetis sin cubiertos?
-Bueno, sí. Pero iba a lo mío, mirusté. Pos verá: ¡que hace poco que me ha dicho que está harta, que lo que pasa es que no la raptan, que es que ella quiere montarse una orgía con todos ellos! Estoy destrozado, y mi hermano también (que iba a por su hermana, fea como el pecado pero con pinta de viciosa).
-Es pa estarlo. Pero debería vd. dejarla en paz. Total, si le gusta esa gente pues que se los ventile por delante y por detrás. Hay más peces en el mar. Ella no te merece. Podéis ser amigos. A lo mejor no está preparada para salir en este momento. ¿Sigo? Podría estar varios días. De hecho estoy preparando una máquina que genere automáticamente excusas para espantar a pesados no atractivos.
-¿Cómo que no atractivos?
-Hombre, que es vd. un pagafantas, sr. Mario, no joda.
-Va a hacer que llore!
-Llore, llore, así tengo tiempo de apuntar todo lo aquí acontecido por el bien de la ciencia científica y cientificante.

09

05/10

Esto sí es un vampiro como Satán manda

Acostumbrados como estamos últimamente a vampiros post-modernos, vegetarianos y que lloran cuando se dan cuenta de que las mariposas también mueren, de vez en cuando es bueno que aparezca algo así. Me refiero al primer tomo que salió hace unos meses en España de La Tumba de Drácula de Gene Colan y Marv Wolfman.

Además de ser uno de los clásicos del género de terror en los cómics, estar dibujado de maravilla, ser recordado por su casi inimitable atmósfera (fíjaos en esta página aún sin entintar) y tener portadas geniales (por ejemplo ésta), el cómic nos presenta una versión necesaria del famoso chupasangres.

El Drácula de este cómic no tiene depresiones, ni dudas, ni dilemas morales: es un monstruo y disfruta siendolo. Le vemos matar, beber sangre por doquier, dejar a la gente morirse de hambre en pozos, hipnotizar a niños para que maten a adultos, jugar todo lo sucio que puede y más, todo con el objetivo de un día conseguir reinar el mundo (a quien le ayuda le promete que no será muy cruel con él cuando instaure “el Nuevo Orden vampírico”). Cómo no, es arrogante, pedante y totalmente clasista, por no mencionar su misoginia galopante.

Dave: Me marcho la semana que viene. Si vienes conmigo, estupendo, y si no, también, ¿vale?
Andrea: ¡No! No vale. Pero no puedo hacer nada para que desistas y no cometas una tontería.
Drácula (dirigiendose a Dave): Dejas que tu mujer te hable muy duramente, jóven. De donde yo vengo semejante impertinencia no quedaría sin castigo.

Éste es el protagonista del cómic, que casi siempre se sale con la suya y ejecuta venganzas horrendas contra sus enemigos (es memorable y escalofriante la que lleva a cabo contra un tetrapléjico). Un noble venido del medievo, que creció en unos Balcanes en guerra con los turcos…y que de repente tiene superfuerza, puede volar e hipnotizar a la gente…¿qué nos esperamos? ¿que monte una ONG? Pues no, es más creíble que actúe como el bastardo ambicioso que es en el cómic.

Horror, atmósfera fantástica, aventuras y un protagonista consciente de su papel como monstruo.

P.D.: El cómic en cuestión es donde por primera vez apareció “Blade”…sí, el que luego arrasaría en las famosas películas de Wesley Snipes. El problema es que los cómics son de los 70 y las pintas de Blade en esa época eran…en fin…

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03/10

La facilidad para programar también cuenta

Aquella no era una decisión fácil. Después de todo, habían sido muchos años con mi Super Nintendo y sus gloriosos Street Fighter 2, Super Mario World, Donkey Kong Country o el juego de Dragon Ball Z. Era hora de pasarme a la siguiente generación de consolas y la cosa no estaba clara.

Por una parte, teníamos a Sega. Iban a sacar una consola que en el plano técnico era una apisonadora: nadie podría mover los sprites así. Y, bueno, era Sega. La de Sonic, la de Streets of Rage y todo eso: desde luego repertorio bueno habían tenido en consolas anteriores.

Por otro lado, teníamos a una compañía que se metía en las consolas de nuevas. Parece que al principio iban a fabricar los lectores de CD de la nueva máquina de Nintendo, pero que al no llegar a un acuerdo decidieron sacar su propia consola a partir del proyecto descartado en cuestión. Olía a chapuza.

Sega sacó la Sega Saturn, que es la que compré con lo que me dieron de la Super Nintendo y los juegos que tenía. La otra compañía era Sony, y su consola…era Playstation.

Es tirando a conocido qué pasó:.

La presentación en sociedad de PlayStation por parte de Sony trastocó completamente los planes de Sega. Se encontraron que iban a competir contra una consola más poderosa, y sobre todo, mejor preparada para afrontar las tres dimensiones y el manejo de polígonos, algo que empezaba a estar de moda y que revolucionaría completamente la industria a partir de esos años, demostrando que Sony enfocó mejor su consola que Sega, estando Saturn más centrada en mover sprites y entornos bidimensionales como ninguna consola lo había hecho jamás, y si bien estaba capacitada para las 3D, PlayStation se encontraba claramente por encima. Apenas había tiempo de reacción, ya que los lanzamientos de ambos sistemas estaban programados para pocos meses vista, por lo que en Sega decidieron optar por un movimiento arriesgado y polémico que acabó perjudicándoles: duplicar el procesador.

Este “duplicar el procesador” hizo que los videojuegos de Sega Saturn fueran un infierno (comparativamente) para poder programarlos…y que los de Playstation fueran mucho más fáciles de hacer (¡y además iban mucho mejor en 3D!). Todos querían desarrollar allí, la avalancha de novedades era inmensa: había muchísima basura, pero también juegos ya míticos como Metal Gear Solid, Final Fantasy VII, Tekken o Gran Turismo. Curiosamente en Japón sí aguantó el tipo Sega Saturn, pero en el resto del mundo fue un desastre.

Este reconocimiento público de algo tan humillante (¡¡Varo, devuélveme mis juegos de Super Nintendo!!) viene a cuento de explicar la repetitiva tendencia que han tenido tantísimos analistas del sector para anunciar desde que salieron la Wii, la Playstation 3 y la XBOX360 que la Wii se la pegaría, que la Playstation arrasaría con todo y que eso era cuestión de tiempo.

Se les olvidó hablar de la complejidad para programar algo en la Playstation 3. Sí, estupendo, es una locomotora…¿cuánto cuesta programar ahí? Es más, ¿cuánto tenemos que vender para que sea rentable? Da igual, desde demasiados sitios empezó el mantra de “la Playstation 3 superará a las demás, lo hará, lo hará”, basándose en que técnicamente era la mejor (sin mirar que el catálogo de XBOX360 no era peor). Pues pasó el tiempo, pasó el tiempo y sigue sin arrasar precisamente. De tener una posición de casi monopolio con PS2, Sony ha pasado al tercer puesto. Y en portátiles ni hablamos.

Como es normal, la Playstation 3 tiene juegos muy divertidos y algunos muy buenos (vamos, que no es mala compra), pero la batalla en ventas la han perdido esta generación. Y es que se hacen consolas y videojuegos para venderlos, no para otra cosa. Y en eso Nintendo ha sido en esta generación la mejor, seguida de Microsoft y su XBOX360.

En esto hay muchos más factores de por medio, claro (política de precios, publicidad, etc), pero pienso que uno de los errores centrales de Sony ha sido uno muy parecido al que tuve yo al comprarme la Sega Saturn: la dificultad a la hora de programar videojuegos es una tara para los que se crean y diseñan. Una tara que a veces no compensa la potencia de la máquina.

Esto no es un intento de chinchar a la gente que tiene la PS3. Repito: tiene grandes juegos (a mi me encantaría jugar al Metal Gear Solid o al God of War). El nivel de castañazo no ha sido el de Sega Saturn, sobre todo porque han ido rectificando y tomando mejores decisiones con el tiempo (sobre todo con la política del precio de la PS3, p.ej.). Aún así, a ver si para la próxima generación han aprendido la lección, porque la Playstation 2 es, además de la consola más vendida de todos los tiempos, una de mis favoritas junto a la Super Nintendo.

28

01/10

La tradición bárdica en Faerun

El mensaje es muy simple: si alguna vez te encuentras a un bardo aniquílalo sin mediar palabras. No le dejes hablar, no le dejes siquiera que eche mano de su laúd, arpa o cualquiera que sea el instrumento de tortura que lleve pertrechado. Mátalo. Sin mediar palabras, ni cortesías. Simplemente agarra tu arma predilecta y estámpasela en medio de la cara. Ahorra a Toril de más sufrimiento inmerecido e innecesario.

Ni Ciric “el loco”, ni Bhaal, ni Shar, ni Talos juntos y en comandita han causado tantas penalidades a las gentes de Faerun. Un bardo es un bastardo disfrazado de petimetre con ínfulas de orador y contador de hisorias. Intenta recordar cualquier calamidad acaecida en los Reinos y verás que siempre ha habido algún bardo desalmado mezclado en el asunto. Son peor que Atila el huno, quizás y precisamente porque no son conscientes del daño que les hacen a las buenas gentes que tienen la desgracia de compartir su plano de existencia.

Considerad por un momento lo ocurrido durante la guerra de Darkwalker. ¿Quién estuvo liándola parda desde el principio? Keren el bardo. Y ahora recordad las desventuras de Alias y su tautaje azul. ¿Cuándo se le empezaron a torcer las cosas seriamente? Cuando apareció Olive Ruskettle la barda (y encima halfling). ¿Y por qué creeis que Drizzt tuvo que cambiar tantas veces de domicilio? Un drow NO es un culo de mal asiento. Aunque nunca se tuvo en cuenta, siempre había bardos chivatos cerca contándole chismes a los lugareños diciendo cosas del tipo “¿Conoces a ese drow tan mono que se ha mudado aquí cerca?”. Algo parecido le ocurrió a Bruenor Battlehammer: un bardo bocachancla le fue con el cuento de los tesoros de Mithril Hall al dragón de sombra de turno y, zas! A tomar por saco el asentamiento enano. Y claro, cuando estando ya asentado en el Valle del Viento Helado, se corrió el rumor (de nuevo extendido por las porteras de Faerun que son los bardos) de que hacía migas con humanos, halflings y drows el clamor de la colonia enana fue tal que no le quedó otro remedio que enfundarse en el papel de héroe de su pueblo e intentar rescatar Mithril Hall de los duergar y el dragón de sombra. Y el colmo fue ya tener que ceder Piedra Alzada a los lerdos de los bárbaros del norte, todo convenientemente camuflado como acuerdo comercial en beneficio de ambas etnias. Afrontémoslo: a los enanos no les gusta nadie que mida más de 1,40, que no tenga barba que le llegue a la cintura o que no sea capaz de engullir 6 pintas seguidas de cerveza amarga sin pestañear (y muy bien que hacen).

Cotillas, bocazas, calumniadores. Los peores de todos son sin duda alguna los Arpistas. Con pruritos de grandeza, son el equivalente de la CIA en Faerun: no hay conflicto bélico en el que no hayan ejercido su influencia de forma más o menos patente. No os dejéis engañar: tanto Elminster el Sabio como Khelben Báculo Oscuro son dos aspirantes a tirano megalomaníaco escondidos detrás de sus gorros, pergaminos y tejemanejes de intriga urdida por parte de su red de chanchulleo de los Arpistas. ¿Cómo se entiende que una sociedad que se autodenomina “secreta” vaya por ahí con un pin en el pecho? Nah, lo del pin lo sacaban cuando convenía presionar a pequeños y débiles gobernantes o guarniciones de dudosa lealtad. Misteriosamente el pin de marras aparecía en el pecho del bardo de turno y venía a entregar el mensaje de “o haces lo que te digo o me chivo a los Elegidos de Mystra”. Y así cualquiera, la verdad. Si no que se lo pregunten a los habitantes de Refugio, los últimos supervivientes de Illefarn. Igualmente cuando las circunstancias no les resultaban favorables, esos mismos emblemas desaparecían con inusitada celeridad. “¿Arpista? ¿Yo? Uy uy, qué va, se confunde usted mi buen verbeeg. ¿Verdad que ha quedado buena tarde aquí en la cima de esta montaña sin nadie a 50 millas a la redonda? Parece que por ahí aparece su señora” Cagaos y meaos. ¿Cómo se entiende también que una sociedad que dice servir al equilibrio acepte entre sus filas todo tipo de inclinaciones, ya sean éstas legales neutrales ó malvadas, pero no a nadie que pretenda sembrar el caos? ¿En qué quedamos, equilibrio, inmovilismo, o “lo que diga la rubia Storm”?

En definitiva: toda vez que os crucéis con uno de estos triunfitos de la escuela de Operación Endecha, ¡atizadles con el mayal!

27

01/10

La cara oscura del Reino Champiñón

Nos encontramos con Yahooey (nombre ficticio) en una pequeña taberna clandestina a pocos kilómetros del palacio real del Reino Champiñón. La taberna, pequeña pero abarrotada, sirve platos en general prohibidos: tortilla paisana de huevos de Yoshi, compota de bayas rojas, amarillas y verdes, y el plato más prohibido de todos, un asado de seta verde que ocupa casi toda la mesa.
“La seta verde permite aumentar el número de reencarnaciones”, comenta Yahooey.

Si a un extranjero debe indicársele un único hecho que defina la cultura y política del Reino Champiñón, es el concepto de “reencarnación inmediata”, es decir, el hecho de que la muerte nunca es definitiva. Según la religión mayoritaria entre los champiñoneses, su Dios, Player 1, da y quita la vida a todos los seres través de su Gran Botón A. Es por ello que en el Reino Champiñón las cosas tienden a repetirse constantemente. Y no sólo se trata del secuestro de la Familia Real y de sus asesores más próximos, un hecho tan común que se ha convertido en anecdótico.

El conflicto permanente en el que está inmerso el Reino Champiñón, que ha degenerado en una serie de gravísimas crisis durante los últimos dieciséis años, tiene su origen en las tensiones raciales entre la etnia mayoritaria en el Reino, los Hongos, y una minoría importante y culturalmente violenta, los Koopa.

En los currículos escolares se presenta una versión dulcificada de la historia del Reino Champiñón, fundamentalmente con el objetivo de legitimar el papel de la Familia Real. Sin embargo, historias clandestinas, redactadas por autores anónimos, intentan aclarar la verdadera historia del país. Según estos documentos, a los que hemos tenido acceso, hace un par de generaciones una serie de altos líderes Hongo decidieron fomentar la industrialización del Reino Champiñón. Con el fin de hacer más digerible el plan prometieron que el reino no perdería su aspecto de estado pastoral; y con éste fin instalaron una colosal red de tuberías (muchas de ellas sin utilidad aparente) para derivar los inevitables residuos industriales; naturalmente, en éste contaminado hábitat surgieron animales y plantas mutantes, muchos de ellos peligrosos para el ser humano. De éstos animales mutantes, los que súbitamente lograron mayor importancia fueron los Koopa, una suerte de tortugas bípedas. Una familia de origen Koopa, liderada por un mutante conocido como Bowser, inició un movimiento guerrillero anti-Hongo que dura hasta nuestros días.

Los Hongos no solo resienten la inseguridad constante provocada por la guerrilla; resienten igualmente la existencia de una élite extranjera de raza blanca – liderada por la princesa Peach – que, según algunas fuentes, fue aupada al poder por la industrialización del país.

“Los blancos lo dominan todo”, se queja Yahooey, “y viven de los recursos del Estado”. De hecho, la polémica saltó hace unos años por las costosas vacaciones tomadas por la Princesa Peach y su séquito – incluyendo un avión privado – al lujoso balneario de Isla Delfino. “Además”, insiste Yahooey, “es por ellos que la guerra no termina nunca”. En efecto, muchas voces críticas (clandestinas) reprochan a la monarquía que en lugar de crear un ejército masivo Hongo para eliminar definitivamente la amenaza Koopa (y proceder a un genocidio a gran escala que sería favorablemente acogido por la opinión pública Hongo) prefiere confiar en unas fuerzas especiales (cuya fuerza oscila entre uno y cuatro soldados) controladas por blancos que se empeña en acciones punitivas de gran valor psicológico y enorme mérito táctico, pero cuya importancia estratégica es prácticamente nula.

Muchos Hongo reprochan a Occidente que crean a pies juntillas en la propaganda fomentada por la familia real, que muestra a los Hongo como criaturas ingenuas e asustadizas. Una breve excursión por los caminos y campos del Reino Champiñón muestran la grave situación del país para sus ciudadanos de a pie. Por todas partes, fuertes y castillos de distintos tamaños sirven como recordatorio del poder del Estado. La situación de guerra permanente ha llevado a que la red de caminos esté plagada de barreras de la más variada clase. Las carreteras de montaña son prácticamente inexistentes, sustituidas por plataformas móviles de complicado manejo y peligrosas de utilizar. Por doquier existen pequeñas cajas con dinero y otros bienes, para uso exclusivo del ejército, lo que agravia enormemente al resto de ciudadanos.

“Ellos tienen de todo”, se lamenta Yahooey, “y estoy ya harto de todo esto; de la guerra, de la monarquía, del bigotudo que pasa cada rato…” Yahooey sabe que no está solo. “Lo que queremos en nuestro país es paz y tranquilidad, de una vez por todas.”

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01/10

Viva la ironía

Debo reconocer que, a pesar de que mi afición por las novelas de misterio se inició a muy tierna edad – mi primer libro pertenecía a la colección de los Cinco y aún guardo Los 3 Investigadores, completa, como oro en paño – no fue hasta muchos años después que conseguí leerme el primer libro de Sherlock Holmes. Es cierto que luego me comí 3 o 4 de una tacada, pero el mal ya estaba hecho.

Y el culpable de mi falta de interés por Sherlock Holmes es, precisamente, el mismo Sherlock. Al igual que no me tiran los superhéroes yanquis y que desde pequeña le tengo tirria a Vicky el vikingo, hay algo en ese aire de superioridad, ese esnobismo que te hace odiar al personaje con todas tus fuerzas. Y si lo interpreta Basil Rathbone, con doble motivo. Sin embargo más que al personaje en sí he aprendido a odiar a la imagen que todos tenemos de él, como el más grande e inteligente detective de todos los tiempos. Porque una lectura más detallada de las novelas nos revela ciertos defectos que humanizan y nos hacen más soportable al personaje. Pero sigue siendo un esnob.

Por eso agradezco los intentos de desmitificar al mito, y la última – enésima revisitación del personaje lo ha conseguido de una forma que todos los frikis agradecemos: con acción, humor y grandes dosis de ironía.

Qué mejor forma de caricaturizar al mismísimo Holmes que convertirlo en una especie de Batman sin máscara (aunque también se disfraza). Sus cualidades son exageradas al máximo hasta convertirlas en algo grotesco (como por ejemplo sus tácticas de lucha: te pasas media peli esperando que en algún momento se equivoque al predecir el resultado de sus golpes y se lleve una buena tunda). Sus defectos son aquí insoportables y a causa de ellos y, al contrario de lo que muchos creen, esta caricatura es más fiel al original que otras versiones anteriores (salvo quizás la que nos reflejaba Billy Wilder en La Vida Privada de Sherlock Holmes).

Si además le sumamos un Dr. Watson ab-so-lu-ta-men-te creíble (en serio: nadie que se haya leído los libros con cierta atención podría creer que el Dr. Watson es un señor regordete de mediana edad) gracias en buena medida a la magistral interpretación de Jude Law (¡ese acento! ¡Por dios, qué maravilla de acento!), tenemos al fin un Sherlock Holmes que no se atraganta, siempre y cuando sepamos verlo desde la ironía que caracteriza la revisitación de los clásicos en estos tiempos modernos que nos han tocado.

P.S. Se huele segunda parte… y que va a ser infinitamente mejor. Ya babeo sólo de imaginármelo (pero que continúe Jude Law, por favorrrrrrr)

09

11/09

Andrés: una sucinta introspección desde el punto de vista pragmático.

Irrumpió en P.I.F.I.A, con total atonía, un trol de manual, Andrés. Nada podemos observar al otro lado de Internet, pero intuimos que es una simulación de aquel niño que patalea porque no ha obtenido su golosina por real decreto.

Bien, vayamos al grano. Hemos establecido un brevísimo análisis cualitativo tratando de exponer los deseos de nuestro neófito trol. Podemos suponer, en principio, que ha leído rápido lo de “Únete”, quizás demasiado rápido. O un colega ¿lejano? le ha metido ideas infundadas y sesgadas. Posteriormente, ha anunciado lo que iba a publicar: videojuegos de moda, curiosidades que deben causar risa -siempre estandarizada y sin sinceridad, por otro lado- e imágenes. Ha terminado quitándose el velo: correo electrónico publicado y pataletas de escasa fuerza.

Y me lanzo a concluir: nuestro Partido no debe tener nunca a hombres como él en sus filas. Si juguetea con sus escasos privilegios de escritor, acabaremos por ver esta bitácora reconvertida en lo más mediocre de la Red de Redes. Sería una auténtica mancha negra, viscosa y hedionda en Neoprogs. Atraeríamos a más troles pedigüeños. Así lo confirma Carlo Cipolla: acabaríamos en un paraíso de estólidos. Olvídense de fuerzas opresoras, poderosas y malignas que necesariamente tratarán de destruirnos, ¡esto es para nuestros amistosos mundos fantásticos, simplificados! El Destructor de Mundos es de tecnología simple y muy humana.

Para terminar, aquí se comentará el sagaz movimiento de Lüzbel. Ha tenido que añadir rápidamente un requisito: ¡escribir bien! Si bien no asegura la prevención total de la estulticia (yo soy un ejemplo muy claro) en nuestras filas, permite que la mancha sea mucho menor y el estanque, más cristalino. Ya no habrán más subcontratados voluntarios de torpe escritura (e inteligencia) y Poldavia contemplará más días felices.

¡Viva Lüzbel, velando por los Justos del Mundo!

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10/09

De los valores poldavos tergiversados

8:09 pm por Raúl S.. Archivado en: Fraudes y fantoches, Política, ansias de opresión imperial

Uno de los primeros videojuegos creados en Poldavia fue el Anti Pacman. Era un juego sencillo, divertido y que encarnaba perfectamente la ideología poldava.

Una siniestra bola aparecía en la pantalla para comerse puntos diseminados por ella, que representaban los ahorros de una familia de clase baja que sólo tenía dinero para ir vestidos con sábanas por encima (cada una de un color, eso sí). En el juego ibamos seleccionabamos a cada uno de los miembros de la familia, vestidos con su respectiva sábana de color, con las teclas 1, 2, 3, 4 para luego con las flechas intentar atrapar a la siniestra bola amarilla que pretendía comerse nuestros ahorros. Es muy evidente lo que representaba la bola amarilla: la codicia de la gente de los sistemas no poldavos.

El miedo y el terror llegaron a los corazones de los enemigos de Poldavia, consiguiendo movilizarse, destruir casi todas las copias y rehacer el juego, de tal modo que el jugador manejara a la siniestra bola amarilla que trataba de esquilmar a la familia pobre. Además, dejaron de ser individuos bajo una sábana para ser fantasmas, con el fin de que no nos diera pena robarles. El motivo ideológico del cambio es bien claro: promocionar la voracidad, el tiburonismo e incluso el trapecismo.

No pudieron hacerse con todas las copias, y en algunos valientes lugares de la red aún puede descargarse y jugarse al “Anti Pacman” impunemente. Sirva de nuevo de lección de un pasado que pudo ser y no fue.

Poldavia para siempre!!

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