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12/09

Perfección friki: Starship Troopers

5:52 am por Egócrata. Archivado en: Fusionismo, biblioteca selecta friki, gafapastismo electrónico

Hay pocas obras en el pantéon del frikismo tan abiertas al gafapastismo postmoderno como Starship Troopers. La novela original de Robert Heinlein es una obra maestra de la ciencia ficción de vuelo gallinaceo sesentera; una historia con tiros, alienígenas, naves espaciales, armaduras cibernéticas, marines que llueven del cielo y violencia gratuita a Starship-Troopers---ricopatadas que de vez en cuando se para a divagar sobre pseudofilosofía política. Es toda la ambición de grandes ideas de los clásicos pero sin las pajas mentales contemplativas de Ursula K. LeGuin, Lem o Arthur C. Clarke.

Starship Troopers es, lo reconozco, probablemente uno de los libros que he leído más veces (junto con el manual de la Llamada de Cthulu); en mis años mozos, era la combinación perfecta de pomposidad ampulosa contradictoria, explosiones descontroladas, saltos de combate orbitales y cientos de cadáveres. El argumento se puede resumir en dos palabras (matar bichos), los personajes tienen la profundidad psicológica de un melón y cielos santo, era Robert Heinlein conservador. No importaba. El teniente Rasczak era mi héroe. El Rodger Young era mi hogar. Y oh, Dioses, lo que hubiera dado por uno de esos trajes electrónicos.

Cuando Paul Verhoeven anunció que iba a dirigir la adaptación cinematográfica de la novela, casi me da un soponcio. Verhoeven había dirigido dos de mis películas de ciencia ficción preferidas (Robocop y Desafío Total), una joya del barbarismo guerrero renacentista mercenario cafre (Sangre y Acero), la joyita erótico-festiva que es Instinto Básico y… Showgirls, una película que es tan espantosamente mala que es de hecho una obra maestra del tardodadaismo postmoderno. El tipo no se anda con chiquitas, ni siquiera cuando la pifia; Starship Troopers iba a ser un acontecimiento.

¿El resultado? Una película que es completamente distinta al libro, y a la vez, extrañamente fiel al espíritu original de la novela. Starship Troopers, la película, es una especie de cruce entre Sensación de Vivir, Amanecer Rojo, la batalla del Somme, libros de ciencia-ficción de cinco dólares, una peli de Chuck Norris y las noticias del guiñol. Es increíblemente cursi, histéricamente militarista, imposiblemente violenta, ridículamente unidimensional, soberanamente machista y gloriosamente sarcastica, todo al mismo tiempo. Los actores son malos, la “táctica” militar primitiva, las armaduras de plástico y los milicos ridículos, pero es, indudablemente, una puñetera obra maestra.

¿Por qué? Gore, vísceras, tías en pelotas, tiros, naves espaciales y cantidades industriales de mala uva. Nunca estuve del todo seguro que Heinlein hablaba en serio en su libro, pero Verhoeven toma todo lo que lee y pone el volumén a tope, a ver como suena – y la verdad, suena muy, muy bien. Increíblemente ridículo, pero realmente divertido. Es la adaptación intertextual postmoderna renovadora irónica por antonomasia – y una de mis películas preferidas.

Esperad, por eso. Aún hay más. Starship Troopers tiene dos secuelas (directas a DVD). La segunda es una especie de pufo a lo aliens, hecha con cuatro duros; divertida, aunque no demasiado brillante. En la tercera vuelve Casper Van Diem, el peor actor de la historia, y esta vez los trajes de merodeador del libro están en la peli. Es malísima, pero realmente disfrutable; los bichos explotan pero bien.

Por descontado, como toda franquicia de ciencia ficción medianeja, el librito en cuestión tiene su lado jugón. Avalon Hill ha publicado un par de juegos de tablero sobre el tema, que por desgracia no he probado. Hay un juego de miniaturas flotando por ahí que tiene buena pinta (publicado el 2005), que no he comprado por falta de amiguetes fanáticos de la caza del bicho. Por descontado, la franquicia tiene un montón de videojuegos; alguno (como este de aquí, analizado por un glorioso escritor) realmente divertido.

La influencia de Starship Troopers, sin embargo, va más allá de su licencia: el marine espacial acorazado con traje biónico y jetpack es, a buen seguro, la idea más recontracopiada de la historia de la ciencia ficción. Hay miles de novelas, juegos y películas que copian a Heinlein de forma descarada; juegazos como el sensacional Tribes (que por cierto, se puede descargar gratis) básicamente clonan la idea sin el más mínimo remordimiento. Heinlein es el Dios de los marines espaciales, el padre fundador de toda una saga de gozo friki. Como tal, debe ser reverenciado.

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11/09

La dignidad de Poldavia

4:21 am por judas. Archivado en: Frikisociología, Fusionismo, ansias de opresión imperial
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Después de casi tres días de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y han erosionado su prestigio, PIFIA ha decidido sobre la OPA hostil, iniciada el 11 de octubre de 2009 por el vicario del ORDENADOR, aka Roger Senserrich, con el siguiente ofrecimiento: “Ferhegón, una pregunta: ¿Conoces este blog?”.

Será la primera vez desde el resurgir poldavo de septiembre de 2009 que PIFIA se pronuncia sobre un asunto de extrema importancia para nuestros lectores. La expectación es alta. La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que PIFIA ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como un ojo ciego, confrontado con la amable negativa ferhergoniana, el tiempo transcurrido y el silencio de nuestro buzón de correo electrónico. Repetimos, se trata de una situación inédita en blogocracia. Hay, sin embargo, más motivos de preocupación. De los doce dioses que dirigen PIFIA, sólo diez podrán tratar de torcer la voluntad de Ferhergón, ya que uno de ellos se halla secuestrado tras una espesa maniobra claramente dirigida por los ninjas para tratar de destacar sobre los piratas, y otro se encontró a Nietzsche hace unos meses. De los diez dioses con derecho a vudú, cuatro siguen en el cargo después del vencimiento del empeño de su aureola, ojo opcional, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el precio del oro y su demanda real, lo que se suele llamar en círculos esotéricos “el corazón del patrón”. Un corazón con las válvulas obturadas, ya que sólo la mitad de los dioses se hallan hoy libres de juicio por irresponsabilidad. Esta es la corte de casación que está a punto de decidir sobre la anexión de Ferhergón. Por respeto a Ilúvatar (obviamente, me juego el pescuezo: yo soy un simple mandado y no revelaré a quién me refiero) -un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo- no haremos mayor alusión a las causas del retraso en la declaración. Hay quien habla de una partida al Tetris 3D en Android interminable, pero son rumores.

La definición de Ferhergón como “eclosionao”, con la consiguiente emanación de… bueno, de emanaciones (¿acaso no es Ferhergón, sí, el mismo que solía, hace ya unos años, presidir las reuniones de Maníacos de Calabozo en Micromanía?); el derecho y el deber de mantener el saber friki; la articulación del frikismo que rebosa y desbarra de Ferhergón, y las relaciones entre PIFIA y la Eclosión son, entre otros, los puntos de fricción más evidentes del debate, a tenor de las versiones del mismo, toda vez que una parte significativa del sector libegal parece estar optando por posiciones irreductibles. Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la transversalidad blogosférica. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la negativa. No nos confundamos, el dilema real es compartir un espacio que ya comparten Jéssica y Santi, con lo que eso promete, totalmente plural, o el bloqueo de este. No sólo están en juego este o aquel artículo sobre ese personaje de rol tan interesante, está en juego la propia dinámica blogosférica y la tectónica de placas que hizo posible la pacífica evolución. Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre Ferhergón en un verdadero cerrojazo blogosférico. Un enroque contrario a la virtud máxima del frikismo, que no es otra que su carácter abierto y aterrador. PIFIA, por consiguiente, no intenta únicamente anexionarse a Ferhergón sino devolverlo a su hábitat natural (un hábitat que ahora se muestra constantemente en sus escritos).

PIFIA va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia friki, es decir, sobre el más importante legado que los ciudadanos que vivieron y protagonizaron el cambio a la Era de Acuario transmitirán a las jóvenes generaciones, educadas en libertad y mangas que se leen del revés, plenamente insertas en la compleja superficialidad de Crepúsculo y confrontadas a los retos de una globalización que relativiza las costuras más rígidas del estilo literario, encumbrando a gente como Dan Brown. Están en juego los pactos profundos que han hecho posible los tres meses más virtuosos de la historia de Poldavia. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema de gestión de contenidos: Añadir Usuario. Hay preocupación en PIFIA y es preciso que toda la Eclosión lo sepa. Hay algo más que preocupación.

Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen usando símbolos frikis (instituciones propias del Superman comunista, idioma élfico) como el que dirige la partida. Los eclosionados escriben frikadas (sin privilegio ni musa); contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de ideas desde los cómics a la teoría económica; hablan una lengua con mayor fuelle demográfico que el de varias neolenguas firmemente aceptadas como postmodernas, una lengua que en vez de ser amada y llevada al Ministerio de Economía, resulta sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del frikismo oficial, y acatan las tres leyes, por supuesto, como cualquier hombre-robot, sin renunciar a su pacífica y probada capacidad de aguante cívico (excepto, si acaso, Elentir). Estos días, los eclosionados piensan, ante todo, en su integridad; conviene que se sepa. Si uno cae…

Estamos en vísperas de una resolución muy importante. Esperamos que Ferhergón decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto que tiene entre manos -que no es otro que la demanda de anexión a PIFIA-, recordando que toda resistencia es fútil, razón por la cual es imprescindible que traiga su propia toalla. Volvemos a recordarlo: esta OPA es fruto de una doble tirada de dados.

Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones del Ferhergón actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los correos en la lista de RL, las horas sin respuesta y las aparentes negativas. Podemos ser más insistentes que Europa con Irlanda. No estamos ante una Poldavia débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. No deseamos presuponer un desenlace negativo y confiamos en la probidad de Ferhergón, pero nadie que conozca PIFIA pondrá en duda que si hay que enviarle un recadito más directo se hará. Si es necesario, Poldavia volverá a publicar las fotos de las hijas de Zapatero. O no.

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10/09

Masoquismo de la Vieja Escuela… y fusiones inesperadas (+18)

Retomando lo comentado por el ciudadano Egócrata, la semana pasada un compañero del trabajo y yo comentabamos algo sobre Eye of the Beholder y similares. Esas mazmorras en las que tenías que hacerte el mapa. Esos monstruos aleatorios cabronazos. Ese caos informativo sobre las armas, su efectividad o sus estadísticas.

Me dijo entonces que había uno de ese estilo hecho para PC hace poco, gráficamente mucho mejor, claro, pero en esencia lo mismo. Que me lo traería. Y así lo hizo.

Se llamaba Lightning Warrior Raidy. Me dijo: “Ya verás, ya”, riéndose.

Lo instalo y me encuentro que la protagonista es una chica ligera de ropa. Ya en el juego, veo los toques de clasicismo: mazmorra a machacamartillo, enemigos aleatorios, flechitas para moverte que se ven en pantalla, cofres del tesoro, subidas de nivel, puertas secretas, etc. Todo con virtuosismo gráfico, simpleza en los controles, dificultad “de las de antes” (vale, no tanto, pero mucha más que la media de los juegos hechos en esta década) y aire manga…

Pero claro, mosquea que todos los enemigos del primer nivel sean chicas ligeras de ropa (como la protagonista, Raidy, más o menos). También que al entrar en una celda me encuentro a prisioneras desnudas. Pero la cosa ya se esclarece cuando me encuentro, después de varias vueltas por la mazmorra, con el mapa del laberinto (que te permite tener algo parecido a un GPS del mismo) y voy para el centro, donde supongo estará el jefe de final de fase. Y así es.

Allí me encuentro a una chica (qué teóricamente es un licántropo) que está…ehhh… “haciendo algo” a una prisionera con su látigo. Tras una conversación en la que me dice que hará eso mismo a mi personaje, nos damos de castañas. Le echo la magia especial que tenía reservada dos veces, y tras unas cuantas tollinas con la espada acabo con ella (por poco).

Claro, claro, claro

La Jefa Final de la primera planta...¿alguien le ve algo de licántropo?

Y, como no, Raidy, la protagonista, “castiga” a la jefa final de fase en una secuencia claramente bondage.

Conseguí esa tarde llegar hasta la tercera planta de la torre en la que transcurre el juego, para comprobar que estaba plagada de teletransportadores, enemigos aleatorios durísimos con ataques mágicos, escasez de pociones de curación…debería haber subido más de nivel antes de empezar esa planta.

Así pues, el cachondo de mi trabajo me había pasado una fusión entre Eye of the Beholder y Hentai!! Luego me dijo que estaba deseando verme la cara al llegar a la oficina.

Esta fusión sacrílega está, por lo visto, teniendo un gran éxito entre la muchachada, y ya hay una segunda y una tercera parte del juego con Raidy de nuevo de protagonista.

Cuando algunos creíamos el género muerto, presa de remakes y un público minoritario, vienen lo hentai a rescatarlo. No era que la gente no quisiera jugarlo: es que faltaba chicha por mostrar! Tan triste como cierto, escasas lectoras de este blog.