[ VARIABLES INTRODUCIDAS: RECONOCIMIENTO SOCIÓLOGO – HABLARLE DE USTED – VALORES ÍMPLICTOS A VENDER – OBSESIÓN CON JACK STRAW ]
[ MODO RECUERDO-ADOCTRINAMIENTO ACTIVADO ]
Sépanlo. Este mundo sabe a gloria. Un magnífico gobierno totalizador que todo lo absorbe sin trabas, una burocracia límpida y una justísima valoración de la inteligencia y acción individual, que confluye muy bien con el beneficio común. Cada invento que hacen nuestros hombres lo gozamos.
(nota de papel con cierto discurso, inclusivo en demasía, del líder 3G0CR4T4; el sociólogo asiente)
Míreme, sociólogo. Le contaré algo que suelo realizar. Leo a diario, en una pequeña nota arrugada que guardo en el bolsillo 6 de mi cazadora marca NISU, la siguiente copla de Jason Voorhees de Espronceda, personaje ficticio que ideó nuestro camarada Jorge Benson Armentia en un alarde de originalidad.
¿Oís?, es el cañón. Mi pecho hirviendo
el cántico de guerra entonará,
y al eco ronco del cañón vencido
un cuchillo clavaré al calor
de la máscara donada por un cándido.
Hasta la última palabra memorizo y me animo antes de subir a mi atronadora moto, también marca NISU. En semejante estruendo sin par colaboraron decenas de voluntarios. Y la mezcla sonora es única: gritos de una niña polaca ahogándose, pisadas de un financiero pakistaní en el suelo de cristal de la Gran Torre de Poldavia, punk kazajo, el ¡cras! de una vieja radio soviética lanzada por Jack Straw, meteorito que impacta contra un vaso de latón situado en Ghana, el duro crepitar de un bipartidista español decidido, el derribo autorizado de un rascacielos en los Emiratos Árabes Unidos y más sonidos que no mentaré.
En aquella carretera perfecta de asfalto, sin un ¿alma? en 300 km a la redonda, tengo una experiencia recalentada. Mis largos pelos se baten gracias a cierta ordenanza municipal que nos autoriza a decidir si queremos desparramar nuestros sesos en caso de accidente. A mi lado corre, en su moto Derbi, un mostrenco que me da toda la Freeway Cola que quiera a cambio de una exigua prestación mensual y un grito claro por mi parte: “¡Quiero una lata de cola, gracias!”. El goce es repetitivo, mi esófago hace ejercicio para absorber ese líquido y cuando no queda nada de eso, tiro la lata a la carretera.
Una actitud ciertamente irresponsable y arcaica, de no ser por un maravilloso sistema creado por otra brillante mente individual: todos los suelos del Planeta Tierra están conectados, circuitos electrónicos mediante, a un sistema informático que se comunica vía Internet con los envases sospechosos de ser residuos, que tienen un microchip integrado que lee y traduce el pensamiento humano, y, en función de ello, decide si deben ser enviados o no mediante teletransporte al Sol. Miro para atrás, ni rastro de lata.
Sigo enseñando lecciones de rectitud al manillar. Podría pensar el ingenuo que yo me dirijo a la nada, aliviándome del mundano tedio. No. Esto forma parte de mi rutina habitual dentro de esta sociedad. Las carreteras no son evasión, sino ¡SIEMPRE! un medio para ir de A a B. Y, como en los otros seis días de la semana, recorro 300 kilómetros para ir a la iglesia Strawiana, otra genial idea de otro individuo para responder afirmativamente a los vestigios de fe que alberga cierto porcentaje de la Humanidad.
Aunque la susodicha religión es genialmente chapucera e inconsistente en sus postulados. Al entrar, me regalaron “My Life and Work – An Autobiography of Henry Ford” por regalar. Luego me indicaron amablemente con un sonoro “¡Al cadalso, bujarrón!”. Me tumbo encantado y ofendido a la vez, esperando algún laudatorio que cubra mis necesidades de fe. No decepciona. Fondo sobre negro. Oda malísima a Jack Straw en cuatro renglones. Montaje inacabado de “Cariño, hemos agrandado al niño”. Escenas seleccionadas a boleo y frustrado intento de hacer pasar una foto fija del señor Straw como humano gigante-arrasador-de-lasVegas. Zoom repetitivo del mismo, en pose enérgica y decidida. Y dale que te pego con semejante hombre, en montaje estático, pagando a una mafia neoyorquina, la Familia Colombo. La cosa se acaba con un “Do you believe in Straw?” en letras grandes de neón. Acompaña otro fiel sosteniendo el inoportuno cartel de cartón-piedra con su inmisericorde “Shout yes!”. ¡Sí!, chillo. Me liberan. Ya sé a quién he de adorar exactamente. Fin de la rutina. Ahora he de cenar, leer P.I.F.I.A. Y dormir. ¡Harto inusual, ya ven!
[ CAMBIO A MODO IMPROVISACIÓN – CHANGE TO IMPROVISATED MODE ]
Eh… Sociólogo mío, ¿sabes…? ¿…valorar la figura de Jack Straw? Hizo grandes cosas por el mundo, las hizo… es un dios… mi dios… deberías mirar mi nuca… giraré el gaznate por ti. ¡HECHO EN TRINIDAD Y TOBAGO SOY! ¡Ladeo, ladeo, ladeo tu cabeza! ¡Mi cabeza se menea…! [ SE APAGÓ ]
[ EXTREMO DE LA CAJA NEGRA – END OF BLACK BOX / TRADUCCION GENTILEZA POR BABELFISH ]
Este mensaje fue anunciado por el experimento #40 de inteligencia artificial. Tercer androide con movimientos creíbles. 21 fallos graves reportados, 304 fallos medianos y 1.203 pequeños fallos.