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08/10

El gran engaño de Oliver y Benji

Dentro de las brumas de nuestras adolescencias anidan engaños, mentiras, cosas terribles que es mejor ignorar para poder dormir bien por las noches y parecer personas normales, de esas que oyen la última de Bisbal en su reproductor de mp3, conocen toda la biografía de Belén Esteban y sólo leen best-sellers. Es deber del pueblo poldavo liderar la revolución mental e ideológica que tanto necesita el mundo. Para ello hemos de alumbrar aquellos rincones oscuros que están precisamente en el centro de todo, pues de estas revelaciones vendrá la Revolución Poldava (y el enriquecimiento pornográfico de nuestros líderes, aunque eso es colateral).

Por ejemplo, la canción de la serie de Oliver y Benji en España. Sí, sí, ésta:

¡Qué canción se sacaron las mentes pensantes de Telecinco en España! ¡qué grandes! ¡wow! Bien, pues todo mentira. Resulta que la canción de Oliver y Benji que escuchabamos en España era, ni más ni menos, la que se compuso años antes en Italia para otra serie, Lupin III (que también tuvimos en España). Sentaos y agarraos la mandíbula:

La explicación aquí:

La televisión italiana Mediaset es la que compuso esta canción originalmente para el doblaje italiano de Lupin. Cuando Mediaset (que también se dedica a comercializar derechos de emisión a otras cadenas) le vendió a Telecinco la serie de Campeones, le pasó esta canción para que la utilizara en Campeones. O sea, que nadie copió a nadie, pero el caso es que la canción originalmente se compuso en Italia para Lupin III.´

Así pues, la canción de Oliver y Benji que todos conocemos no es la de Oliver y Benji original ni una adaptación de ésta, como hicieron los alemanes: es una canción de años antes adaptada para otra serie en otro país

Desde aquí recordamos que el suicidio es traición y que el Ordenador sigue siendo tu amigo.

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06/10

El final de Lost explicado a los niños

Parece que algunos compañeros en P.I.F.IA. tienen ciertos problemas entendiendo guiones de televisión. Lo pobrecitos necesitan que alguien les coja de la mano, les dibuje un mapita, y les explique bien qué está pasando, ya que si no se sienten horriblemente confundidos, echándole la culpa al escritor de su confusión. La física cuántica es complicada – ¡maldito universo, haciendo las cosas rebuscadas!

Pues mira, no. El final de Lost no fue sobre “el camino”, o sobre “los personajes”. El final de Lost fue un cierre a un tema que ha sido ellost2_1280x1024 hilo conductor de toda la serie desde el primer episodio, y que era el auténtico misterio de la isla: ¿quién tiene razón, el hombre de fe o el hombre de ciencia?

Lost no es realmente una serie sobre “misterios”. El humo, la isla, Dharma, los viajes en el tiempo, la luz de la isla, todo eso son cuestiones periféricas. Lost es sobre el misterio, en el sentido religioso del término. Los personajes de Lost se enfrentan a una serie de situaciones extremas, sucesos inexplicables y señales confusas y deben decidir qué sentido le atribuyen. Desde el primer episodio, John Locke cree que su existencia en la isla tiene un sentido que va más allá de lo humano, de lo simplemente explicable, mientras que Jack Sheppard responde como un hombre de ciencia, afrontando los problemas uno a uno y tratando de buscar una explicación lógica.

Las seis temporadas de la serie esencialmente desarrollan esta idea, y lo hacen con una profundidad y sutileza tremendas. Lost va mucho más allá de las conspiraciones de otras series, desde el cansino rompecabezas de Flash Forward al caos absoluto que acabo siendo Expediente X. La serie era interesante no (sólo) porque los sucesos de la isla fueran intrigantes, sino por cómo cada personaje se enfrenta a ellos, y qué acaban por definir como crucial. Según avanza la serie, vemos como el hombre de fe, John Locke, progresivamente deja que su obsesión con el destino le haga perder la cabeza, desesperando cuando ese “Dios” en el que cree no le habla con claridad. Jack, mientras tanto, ve como a pesar de solucionar cosas sin descanso la realidad terranal, los problemas básicos, concretos y sencillos que se esfuerza en arreglar sin descanso no le llevan a ninguna parte, y acaba suplicando volver a la isla.

Este conflicto, esta guerra interna se extiende a todos los personajes – y no se reducen a su relación con la isla, sino también a sus relaciones con los otros. Un tema recurrente en la serie es como todos y cada uno de los supervivientes son de hecho personas rotas, atrapadas por su pasado, por sus relaciones con otros. Parte de la búsqueda de respuestas es el significado, el sentido de otros  - Locke intenta distanciarse, aterrado de confiar en nada que no sea su destino; Jack ve al resto como problemas a arreglar. La isla obliga a todos ellos a enfrentarse a sus fantasmas, a sus monstruos – en más de un sentido, les obliga a confrontar su demonios interiores. El hombre de negro, el eterno manipulador, explota sus debilidades tanto como puede – los viejos fantasmas de fracasos pasados que viven atrapados en la isla, víctimas de sus fracasos.

Llegamos a la conclusión, a la última temporada de la serie, y cómo presuntamente no explica demasiado. Al contrario – Lost de hecho da una respuesta increíblemente rica al misterio, a los dos grandes conflictos de la trama. La isla, como “misterio”, es esencialmente inexplicable – la luz, Jacob, el agua, todo son expresiones de la divinidad en un sentido amplio: son manifestaciones del demiurgo, Dios, la causa última o como lo queramos llamar. Aunque los personajes, como nosotros, podemos ver el contorno de ese misterio, realmente no podemos llegar a entenderlo completamente – cualquier pregunta nos lleva a otra pregunta.

Los creadores de la serie hablan del “problema del Big Bang”: si preguntamos sobre el origen del universo y contestamos “Big Bang”, ¿cómo contestamos a la inevitable pregunta siguiente, “qué había antes”? La isla es, esencialmente, un misterio al que no podremos encontrar causa última; es el foco, el origen de la esencia última, del misterio detrás de todo, pero realmente no podemos contestar qué hay detrás de ello. Los personajes se enfrentan a este problema, y acaban teniendo que decidir si la intuición de que existe algo importante pero inexplicable es suficiente para creer en ello, o es algo que podemos dejar de lado.

Lo más interesante de Lost, y lo realmente único del capítulo final, es que da dos respuestas. Al final de la serie, Jack, Hurley y Ben acaban diciendo que sí, que la isla merece una oportunidad, mientras que el resto acaban por afirmar esa misma respuesta de un modo distinto: en los otros.  El descubrimiento de cada personaje, tanto en la isla como en la realidad alternativa, que lo más importante de sus vidas, lo que les da sentido, es su relación con otros, su amor hacia otros, es la versión terrenal de la luz divina de la isla. Jack está salvando la misteriosa piscina sagrada, pero eso no salva al resto de personajes – lo que les salva es el hecho que descubren que su vida vale la pena porque quieren a alguien. “Dios” está en los otros – la isla es una manifestación de ello, pero la vida de los hombres tiene sentido fuera de ella.

No sé si alguien tuvo la suerte/desgracia de ir a un colegio de curas, pero todo esto le debería ser familiar – Carlton Cuse, uno de los creadores, es católico, y la serie es de hecho una versión sui generis de la Biblia. No es en absoluto algo nuevo; todo aquel que ha leído El Señor de los Anillos con cierta atención sabe que J.R.R. Tolkien estaba haciendo exáctamente lo mismo. Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis también forman parte de esta tradición que Lost sigue de forma parecida. La serie tiene cantidad de alusiones religiosas, desde los nombres de los personajes a la idea del hombre de negro como un ángel caído en el el jardín del Edén.

¿Es el final de Lost perfecto? Obviamente, no, no lo es. Como toda alegoría que dura seis años y vive bajo los límites de un formato televisivo con guiones escritos por comité, el final tiene sus problemas. El mundo alternativo era emocionante, pero teológicamente confuso, y hay alguna temporada más floja que otras. Aún así, creo que la serie se cerró con una explicación fantástica sobre el sentido de la existencia de los personajes, sin perder el tiempo en trucos mágicos y leyendas variadas. Lo importante de la Biblia no es que explica historias, lo importante es que da sentido. Lost habla del mismo modo.

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09/09

Bienvenidos a P.I.F.I.A

7:44 pm por Egócrata. Archivado en: preguntas sin respuestas, presentación

Saludos, hermanos. El Partido Internauta de Frikismo Abtruso os da la bienvenida. En este tugurio, este antro, este pozo de inmundicia que es internet – lleno de consejos de decoración, recetas de cocina, teoría macroeconómica, dietas y tonterías saludables – P.I.F.I.A. emerge como un faro de verdad y frikismo puro, verdadero, sólido, serio.

Aquí sólo hablamos de cosas importantes. Aquí sólo hablamos de las cosas que valen la pena, de las cosas que hacen a un hombre libre. Esos eventos, noticias, conocimientos y saberes secretos que llevan al hombre a un estadio superior de su evolución natural: el frikismo, estadio superior del capitalismo. P.I.F.I.A. tiene como misión, pasión y objetivo llevar a público y crítica a la verdad absoluta que es el conocimiento friki.

Nada de tonterías degeneradas. Aquí no hablamos de famosos, cocinas, cochecitos, comida sana, ranitas en peligro de extinción, niños africanos u otras distracciones irrelevantes. En P.I.F.I.A. cultivamos el espíritu, respondiendo preguntas serias, teorías delicadas, temas de interés humano real:

¿Está Wizards of the Coast manipulando el mercado de cartas de Magic de forma ilícita creando una burbuja especulativa de tierras dobles? ¿Cuál era el PIB de Mordor, y por qué Sauron dedicó un porcentaje tan alto de su gasto militar en forjar anillitos? ¿Es Cospedal un Malkivian camuflado? ¿Por qué la Casa de Davion está tan llena de idiotas terminales y nenazas, pero siempre acaban ganando? ¿Es Sun-Tzu Liao el modelo de político ideal para la Presidencia del Gobierno español? ¿Está el FLGJ colaborando con los cultistas de Cthulu para intentar dominar el mundo? ¿Cómo podemos protegernos ante la amenaza Cylon? ¿Tienen sentido los cambios de reglas en la última edición de AD&D? ¿Es el sistema D20 realmente una basura? ¿Son los wargamers del hexagonito unas nenazas que no tienen agallas para pintar miniaturas? ¿Quién ganaría, Napoleón al mando de los Comguards o Escipión el African al mando de una tribu Orka? ¿Si el ordenador es tu amigo, por qué no estás abrazando el monitor ahora mismo, ciudadano?

Todo esto, y mucho más, será respondido y evaluado por nuestro equipo de intelectuales enajenados especialmente entrenados en técnicas de ofuscación creativa, obtenebración casposa y buscar libros (Mitos de Cthulu) equipados con anillos de procastinación +5.

El problema, claro está, es que me han dejado sólo hasta ahora – y estamos reclutando. Si quieren participar en este proyecto, pidan paso en los comentarios, ahí abajo. Caballeros, es hora de servir la causa del frikismo.

(y sí, sé de sobras que el blog ahora mismo es muy feo. Por algo pido voluntarios)