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01/10
Demografía y pensiones: el caso de la Comarca
Ahora que parece que existe una forma de escándalo general porque el gobierno ha sugerido aumentar la edad de jubilación, creo que vale la pena recuperar esta entrada que escribí en mi blog que es un intento de mostrar como el frikismo puede mejorar tu vida y tu comprensión del mundo.
Estamos en algún momento de la tercera edad y los hobbits que viven felices en la Comarca. Pero en ese momento descubren que tienen un problema: los hobbits mas viejos tienen la barba muy larga y no son capaces de cortar leña y deben pasar la mayor parte del tiempo en la cama. Los hobbits se reúnen y se dan cuenta de que la situación es injusta e insostenible y es mejor que esos hobbits jóvenes corten leña para los mayores. Para que no se mueran de frío, cada hobbit en edad de trabajar irá a cortarles leña.
Los hobbits hacen cuentas. Calculan que la esperanza de vida media de un hobbit está en torno a 65 años (ya sé que normalmente los hobbits tienen en torno a cien años de esperanza de vida, pero esto solo es un ejemplo), y que los hobbits comienzan a volverse inútiles para el trabajo cultivando huertos alrededor de los 60. También calculan que el número de hobbits por encima de 60 años es relativamente pequeños (la octava parte de la población). También calculan que un hobbit, mayor o joven, necesita un tronco de leña por día. Así que acuerdan un sistema de turnos relativamente poco costoso: los hobbits jóvenes cortarán leña un tronco más por semana para los mayores y si todo va bien, cada hobbit solo debería renunciar a una parte pequeña de su leña (un octavo) y los hobbits mayores podrán seguir calentándose en invierno. El sistema acordado dice exactamente que cada hobbit mayor recibirá un tronco de leña por día.
El sistema funciona correctamente durante un tiempo. Los hobbits jóvenes solo tienen que hacer un esfuerzo adicional pequeño y los hobbits viejos dejan de morir de frío. Pero el problema es que el sistema funciona demasiado bien. La esperanza de vida de los hobbits viejos aumenta hasta los 75 ya que dejan de morirse de frío. Por otro lado, los hobbits jóvenes sufren una época de depresión que hace que dejan de practicar sexo con la misma asiduidad. Como resultado los hobbits mayores de 60 años pasan de ser la octava parte de la población a casi la mitad.
La situación ya no es sostenible a estas alturas. Los hobbits mayores siguen recibiendo un tronco por día de parte de los jóvenes, pero la carga que esto supone para los hobbits jóvenes es mucho mayor. No se trata ya de cortar un tronco adicional por semana, sino ¡un tronco adicional por día! Esto es algo inadmisible para los endebles hobbits, máxime cuando tienen a la mitad de la población en situación ociosa.
Así que los hobbits vuelven a reunirse, acuerdan formar una comisión para estudiar el problema. La comisión se reúne y les explica que tienen básicamente dos opciones para resolver el problema.
La primera es reducir la horquilla de edad en la que los hobbits dejan de trabajar. Es evidente que los hobbits de más de 60 años no son ya los viejos endebles de antes y además la economía ha evolucionado lo suficiente para que ya no tengan que ir a trabajar al huerto, ahora simplemente pueden trabajar en la oficina que es un trabajo más ameno.
La segunda opción es ajustarse el cinturón: admitir que la comunidad hobbit no tiene capacidad para seguir viviendo con un tronco por persona y día así que hay que reducir el consumo en función de la población. Existen tres formas de reducir el consumo: los hobbits jóvenes seguirán disfrutando de su tronco diario y los hobbit mayores deberán conformarse con un tronco por semana. La segunda es que los hobbits mayores seguirán disfrutando de un tronco diario y los hobbits jóvenes deberán conformarse con un tronco por semana. La tercera opción es que cada hobbit, trabajador o no, reciba una parte igualitaria de la producción de troncos de la Comarca.
Esta bonita historia sobre hobbits y troncos describe a grandes rasgos lo que ha ocurrido con el sistema de pensiones en Europa. Durante la post guerra, en tiempos del baby boom, el sistema “pay as you go” (las pensiones de hoy se pagan con la contribuciones de hoy) era y parecía sostenible: la edad de jubilación a los 65 y los beneficios fijos eran sostenibles. Sin embargo, el cambio de la estructura económica (de una economía industrial a una de servicios), de la estructura familiar (las familias son más frágiles, la mujer ya no se queda en casa y por lo tanto los abuelos ya no viven con la familia) y de la estructura social (baja natalidad, un montón de gente que se jubila y vive alrededor de quince años más) ya no es sostenible. No es necesario jubilarse a los 65 ya que el empleo en el sector servicios puede prolongarse más. Tampoco es viable mantener una cantidad de beneficios fijos para los jubilados ya que los jóvenes no pueden soportar la carga.
Ante esto, existen básicamente dos remedios: aumentar la edad de jubilación o modificar la estructura de las pensiones. El primero reduciría el número de pensionistas y esto es más o menos aceptable dado que no hay ninguna razón por la que un trabajador del sector servicios deba dejar su puesto de trabajo. En el segundo, lo que hay que tener en cuenta es que hay que apretarse el cinturón en algún sitio: ya sea lo soportan los trabajadores (pagando más) ya lo soportan los jubilados (recibiendo menos) ya intentamos definir un mínimo vital para todos y lo soportamos conjuntamente.
Un punto que me interesa tiene que ver con la “solución” de la privatización de la pensiones. Privatizar las pensiones tiene sentido político: la solución ya he dicho que no es agradable para nadie, así que hacerlo desaparecer el problema de la escena pública es una forma de quitarse problemas de encima como político. De lo que no estoy tan seguro es de que tenga sentido económico. El problema de las pensiones es un problema macro: una parte del ahorro que se genera en una economía debe ser destinada al consumo de los jubilados. La transferencia puede hacerse pública o privadamente, pero en cualquier caso debe existir una transferencia.
Si esto se realiza de forma privada (por ejemplo a través de un fondo de pensiones) el ahorro será drenado igualmente ya que cuando hablamos de ahorro no diferenciamos entre ahorro público y ahorro privado. Si las pensiones pasan a ser privadas, será algo que tendrá consecuencias redistributivas (las pensiones serán más heterogéneas), pero no reales (la cantidad de ahorro seguirá siendo la misma, las transferencias serán las mismas). Esta redistribución tendría sentido (y sería justa) si el valor que se le otorga a la jubilación variara de un individuo a otro (yo prefiero ahorrar más siendo joven para tener una jubilación bonita o al revés) pero deja de serlo cuando uno examina la distribución de las tasas de ahorro en función del origen social y de los salarios (los pobres ahorran menos).
Otro argumento a favor es que la privatización de esta parte del sistema financiero orientaría el ahorro hacia inversiones rentables y provocaría ganancias en eficiencia y crecimiento. Hay dos problemas con esto: Primero, si la privatización se hace, habrá que ver quién se queda sin nada en el proceso. El segundo es que la evidencia empírica a favor de esta hipótesis es razonablemente dudosa.
Precisamente, mi argumento sería el contrario: un sistema de pensiones que funcione debe ser flexible (adaptarse a los cambios de circunstancias) no como el actual. Los contratos de carácter privados de los fondos de pensiones se caracteriza precisamente por la imposibilidad de poder ajustarlo: se fijan prestaciones fijas en el largo plazo, independientemente de la estructura de población. Como la cantidad de dinero disponible en el sistema financiero (la cantidad de ahorro) es la misma en todos los casos, si las prestaciones no pueden ser ajustadas se drenará una cantidad de ahorro excesiva. En cambio, un sistema público puede ajustar las prestaciones de forma igualitaria y coordinada.
Finalmente, existen dos soluciones en el largo plazo que tienen que ver con aumentar la tasa de reemplazo modificando las condiciones demográficas. La primera es poner en marcha políticas natalistas: el número de hijos deseados en Europa está muy por debajo del número de hijos reales, luego políticas como cheques bebé, guarderías públicas, o políticas de compatibilización de la vida laboral y familiar pueden aumentar la natalidad considerablemente. La segunda política es ser más permisivo con la inmigración (¿enanos?): si no podemos reemplazar a los jubilados con nuestros hijos, al menos hacerlo con los de los inmigrantes.
En definitiva, el tema de las pensiones es un problema con soluciones más o menos desagradables y ninguna de ellas mágicas o antigravitacional
Alatriste
Enero 29, 2010
1:37 pm
Ya, pero el número de novelas con magia y antigravedad (no necesariamente al mismo tiempo) sugiere que a la gente le mola ese tipo de solución… y lo más gracioso es que por cada hobbit que se jubila con una sonrisa de oreja a ojo hay por lo menos otro al que hay que arrancar de la mesa tirando con cuatro Ents.
Erpablillo
Enero 29, 2010
2:51 pm
Ah, ahora los enanos somos parte de la solución y no del problema, menos mal.
Yo no veo a los hobbits echando más años de los que ya echan en los huertos. Les tira demasiado el vaguear bucólico-pastorilmente y muy poco el trabajo honesto doblando el espinazo y dando golpes de pico. De cualquier manera, ya existen asentamientos de los khazad en las montañas azules (Thorin y cía. partieron desde allí en su empresa de recuperar Erebor) y que yo sepa no se tributa nada a los medianos.
Me da la impresión de que en el caso de los hobbits, se están enfrentando más a un problema darwinista que social: su especie no tiene los atributos necesarios para la supervivencia, ergo tendrá que evolucionar o enfrentarse a la extinción. Viendo los antecedentes de la etnia (con excepciones puntuales como Toro Bramador o algunos Bolsón) no son aptos para lucha, no son especialmente fuertes, no son innovadores tecnológicamente y no son diestros con la magia. Son proficientes en glotonería y escaqueo. Vamos, que no valen “ni pa estar escondíos de noche”.
Si ese mismo problema se le aplica a los enanos, se arregla rápido abriendo una sucursal en la montañas blancas y, si me apuráis, incluso en las montes de ceniza.
Demografía y pensiones en la Comarca de la Tierra Media
Enero 29, 2010
5:49 pm
[...] Demografía y pensiones en la Comarca de la Tierra Media pifia.neoprogs.com/demografia-y-pensiones-el-caso-de-la-coma… por Juan hace 2 segundos [...]
Lole
Enero 29, 2010
7:23 pm
La realidad demográfica es cruda y las consecuencias expuestas son evidentes.
No obstante, hará falta un cambio de mentalidades. Porque si la sociedad de la Comarca, y más concretamente los hobbits empresarios no se habitúan a contratar trabajadores por encima de 50 años, difícilmente podremos tener cotizantes más allá de los 65 años. Más bien, el retraso de la edad de jubilación conllevará un aumento del tiempo que muchos trabajadores pasan en el paro en su etapa laboral final y por tanto, una reducción de la pensión que al final percibirán.
Creo que solucionar el problema de las pensiones buscando trucos contables para que al final los jubilados perciban menos pensión, me parece socialmente injusto.
Otra cosa: fomentar la natalidad está muy bien, pero ¿hasta qué punto? Hasta el punto de garantizar el relevo generacional de acuerdo, pero no más allá. O sea, que el crecimiento vegetativo esté en torno a cero. Porque ¿podemos permitirnos el lujo de que la población de la Comarca siga creciendo? Ya rebosa de hobbits. En general la Tierra Media se está resintiendo por la sobreexplotación de materias primas. Demasiado monocultivo de hobbits, humanos, orcos, etc. Los Ents están que trinan, me temo.
Terapia de Choque - Ensalada de enlaces
Febrero 1, 2010
11:16 am
[...] Citoyen habla en PIFIA de modo ameno sobre el tema de la reforma de las pensiones. Recomendable de principio a fin, sobre para los que, como yo, quieren que las pensiones [...]
klosewaitz
Febrero 1, 2010
1:45 pm
Una pregunta. Algo que no se trata en los análisis económicos de este tema pero a mí me parece de sentido común: si aumentamos la horquilla de gente en edad laboral lo que estamos haciendo realmente es aumentar la cantidad de mano de obra disponible en el mercado. Pero… si ahora no hay un problema de disponibilidad (con el 20% hay mano de obra de sobra), ¿de que sirve aumentar esta disponibilidad cuando ese no es el problema?, ¿que sentido tiene que haya más gente disponible cuando el problema es que se necesita más trabajo?.
Por no contar que, desde mi punto de vista, la solución lógica sería justamente la contraria: si hay poco trabajo, ¿no sería mejor concentrarlo en la gente más joven de forma que adquieran cualificación profesional?. De otro modo no solo no resolveremos el problema (seguirá habiendo el mismo trabajo que antes) sino que dentro de unos años nos encontraremos con que la gente con cualificación profesional suficiente para aprovechar el momento de crecimiento… es justo la que se está jubilando.
klosewaitz
Febrero 1, 2010
1:56 pm
Doblando el post que es gerundio. Que no se debe, pero por ceñirlo al ejemplo de la comarca: si la cantidad de hobbits que pueden ir a recoger troncos es limitada, y de hecho son menos que la cantidad total de hobbits menores de 60 años… ¿para que aumentar la horquilla?
citoyen
Febrero 1, 2010
5:28 pm
“¿de que sirve aumentar esta disponibilidad cuando ese no es el problema?, ¿que sentido tiene que haya más gente disponible cuando el problema es que se necesita más trabajo?.”
Te respondo en mi blog http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/02/subir-la-edad-de-jubilacion-provoca-paro-el-caso-de-los-lemmings.html
El Gobierno se echa atrás en la reforma del sistema de pensiones | No mires a los ojos de la gente
Febrero 4, 2010
8:55 am
[...] acojonarse ahora que tenían a unos cuantos blogueros de élite defendiendo la reforma del sistema de pensiones y el retraso de la edad de jubilación, y echarse atrás por un quítame allá esas encuestas, lo [...]