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10/09

Discrict 9: apartheid en la Sudáfrica post-apartheid (todo esto ya ha pasado y volvera a suceder).

9:50 pm por Jessica. Archivado en: Uncategorized

El sábado fuimos al cine a ver District 9, así que ya sabes, ojo spoilers y eso si todavía no las has visto y no quieres que te destripe la trama.

Mi resumen de la historia: Una nave alienígena llega a la Tierra, concretamente a Johannesburgo, pero se les gripa el motor o algo, se les cae una pieza y claro, si para que te reparen el coche tardan dos meses en traerte una pieza de Alemania, imagínate tener que traerla del espacio exterior. ¡Buf! La muerte. 20 años tardan en arreglar la nave, no te digo más. El caso es que toda la población de aliens que venían en la nave en algún sitio los tienen que meter, y para eso crean un gueto, el Distrito 9, a las afueras de Johannesburgo, para tenerles apartados y no les dejan convivir con los humanos. Que sea precisamente en la capital de la Sudáfrica del apartheid donde se constituya un nuevo gueto para mantener separados ahora a humanos y extraterrestres, no deja de tener su coña. De hecho, hay grupos que luchan por los derechos no-humanos, pero no recuerdo haber visto ningún personaje equiparable a Nelson Mandela. American sucks!

El caso es que después de 20 años, los conflictos son “inevitables” (¡qué mensaje tan bonito y tan esperanzador, ¿no?) y tienen que llevar a los alienígenas a 200 kilómetros de la población. El caso es que durante la notificación de desahucio a los bichos extraterrestres, el jefe de la misión (Wikus van der Merwe, te cagas con el nombre), un personaje bastante desagradable de ver y con cara y actitud de capullo inaguantable, se infecta con un líquido asqueroso y empieza a mutar, combinando su ADN con el de los alienígenas y transformándose poco a poco en uno de ellos. Un peligro. El tíowikus-van-der-merwetiene que huir porque le persiguen los militares, se hace amigo de uno de los bichos a los que iba a desahuciar (un alienígena que se llama Cristopher Johnson, sí, ya lo sé: toda la peli es así de bizarra) para que le ayude a volver a ser humano. Y a partir de aquí, tiros y más tiros durante una hora entera. Hasta que al final creo que intervienen los Transformers, o los Desepticons, no estoy muy segura, y se acaba todo. Ya estaba bastante aburrida de tanto tiro cuando llegan a este punto, así que no me preguntéis por los detalles.

Mi opinión: Si Mandela llega a ver la peli, se mea en la cara de Peter Jackson. Pero dejando eso a un lado, la primera parte está rodada como si de un documental se tratara y aunque es algo lenta, no está mal. Tiene algunos momentos asquerosos, como cuando se arranca las uñas, o cuando entran en las chabolas de los bichos, pero en general es entretenida y diferente. Le comenté a Joan al salir del cine que esta parte era Alien meets Callejeros, pero un amigo lo describió ayer por la tarde de una forma mucho más acertada: Ripley lives in Sant Cosme.

El problema es que, después de una hora de documental raro, la peli empieza a desbarrar completamente, pierde el tono inicial y se convierte en una peli de acción cualquiera al estilo Terminator: tiros y más tiros por todas partes, militares y una mega-máquina que no sé qué pintaba pero de alguna forma tenían que acabar esa ida de pinza. Por si fuera poco, para darle más acción a la peli lo adornan con giros de cámara imposibles ¡durante una hora! Si a eso le añades que los alienígenas hablan en un idioma ininteligible y todo lo que dicen está subtitulado, mi leve hipermetropía, y que por norma general no utilizo las gafas para ver la tele porque no la suelo necesitar, entenderéis por qué acabé con un dolor de cabeza considerable y por qué después de una hora de tiros, subtítulos y movimientos mareantes de la cámara, ya me dio igual qué pintaba el transformer ese del final.

En fin, que durante la primera hora me pareció una peli cuanto menos curiosa de ver. Del petardazo en el que se convierte en la segunda hora, me sobraron 50 minutos.

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