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11/09
El discreto placer de despeñar un amigo barranco abajo
Nintendo tiene la reputación de ser la mejor compañía de software del mundo. Todo friki que se precie siente una veneración y reverencia plenamente justificadas hacia Shigeru Miyamoto, el alma y motor de la Gran N y diseñador de muchos de sus mejores juegos.
Nintendo siempre ha sido una compañía innovadora; su catálogo de clásicos tiene una cantidad ingente de marcianadas imposibles y padres fundadores de géneros enteros. Lo que realmente hace a los programadores y diseñadores de la compañía distintos, sin embargo, es que van más allá de ser creativos; el mimo, el cuidado y la obsesión por el detalle es lo que distinguen a sus mejores juegos.
New Super Mario Bros Wii (NSMBW) es un ejemplo perfecto de esta obsesión por el detalle. La idea básica detrás del juego es ridículamente sencilla: tomar la mecánica y estructura básica de los Super Mario de toda la vida, y hacerlo cuatro jugadores.
En un principio, esto es algo que ya hemos visto antes. El (muy notable) Little Big Planet (PS3, Media Molecule) combinaba plataformas en pseudo 2D y cuatro jugadores simultáneos, además añadiendo un detallado modelado físico y la posibilidad de crear niveles de forma cooperativa y subirlos a la red. El juego en sí era divertido y francamente bonito, pero jugado en grupo era… bueno, aceptable. Era entretenido y vistoso, pero había algo que no acababa de cuadrar – es caótico y complejo, pero la mecánica, la interacción con el juego, tenía algo fuera de lugar.
Este fin de semana, cuando empezamos a jugar a NSMBW, finalmente entendí qué era. En el juego de Sony, los jugadores juegan a la vez, pero las interacciones entre ellos son relativamente débiles – tus personajes están en la misma pantalla y saltan en las mismas plataformas, pero chocar, cruzarse o saltar por encima del otro no tiene demasiado efecto. Si, cooperas de vez en cuando, pero no estás realmente en el mismo sitio.
NSMBW es completamente distinto: todo el juego está diseñado para asegurar que los jugadores se den cuenta que la pequeña plataforma en la que estás es muy estrecha, Mario está más bien gordo, y si intentamos saltar todos a la vez por esa pequeña rendija alguien se va a pegar un tortazo importante. En NSMBW, dos fontaneros no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo; si tu queridísimo hermano o una insidiosa seta de colorines saltan sobre tu cabeza intentando llegar a algún sitio, al abismo vas, te guste o no.
El resultado es pura magia. Los Mario siempre se han distinguido por tener unos controles impecables, sencillos de aprender pero llenos de trucos y posibilidades según aprendes a usarlos. Combinar esto con unos pocos añadidos malévolos, un motor de colisiones endiablado y el viejo objetivo de llegar al final de la pantalla crean una dinámica perfecta. Los jugadores tienden a colaborar al principio, pero cuando alguien patea un caparazón en la cara de compañero, empuja a un colega al abismo o te roba esa florecita roja que tanta ilusión te hacía, la cosa cambia rápido. Te empujas, pisas, agarras unos a otros, masacras alegremente, avanzas tan rápido como puedes para evitar la carnaza (y provocar que algún rezagado sea aplastado por un goomba), y acabas el nivel muerto de risa, soltando collejas al vecino y clamando al cielo sobre la incompetencia de Luigi.
Todo en el juego, todo, se basa en este equilibrio – obligar a los jugadores a colaborar, y dar cientos de pequeñas tentaciones para que se despeñen unos a otros. El diseño de los niveles es deliciosamente malvado; el juego es uno de los Mario más difíciles jugando sólo, pero es mucho más sencillo con cuatro jugadores colaborando. El problema, claro está, es que trabajar en equipo es difícil, y robar a Yoshi y empotrar a tu mejor amigo contra un Bullet Bill es demasiado divertido. El ciclo entre increíbles gestas cooperativas (cuando lo haces bien, es acrobacia circense pura) y torpes suicidios colectivos es constante, y siempre creativo.
Lo mejor de NSMBW, sin embargo, es como es a la vez accesible para todos y divertido para los adictos más machaca. El domingo tenía por casa un amigo y mi mujer, ninguno de los dos grandes jugones. Mi mujer, de hecho, detesta cordialmente los juegos de plataformas. Allá las seis, nos pusimos a jugar un ratito, a ver qué tal funcionaba… y acabamos, afónicos y sedientos, a las once de la noche. Cualquiera puede jugar – y siempre hay algo que les hará sentirse útiles, malvados, o ambas cosas a la vez.
Resumiendo: NSMBW es, probablemente, uno de mis Mario preferidos – y de forma inevitable, uno de mis juegos preferidos en la Wii. Es casi increíble que Nintendo fuera capaz hace apenas un par de años de hacer lo que parecía el mejor juego de la serie hasta el momento, Super Mario Galaxy, sólo para publicar algo completamente distinto y aún mejor inmediatamente después. Es una joya.
Groucho
Noviembre 25, 2009
10:51 am
Creo que entrará en mi lista de compras…
Groucho
Noviembre 25, 2009
4:27 pm
Rectifico… ya ha caído…. ¿por que seré tan débil?