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Preservar la historia: la era 8-bits
Todos tenemos un primer amor: el trasto, engendro, maquinita o juego que nos abrio la puerta al verdadero conocimiento friki. Siempre hay flirteos, curiosidad, preguntas, pero en algún momento de nuestra tierna infancia, un amigo, vecino o incluso nuestros padres nos iluminan, nos dan acceso a algo que nos hace descubrir nuestra esencia Poldava.
Para mí, este engendro fue el mejor ordenador de 8-bits jamás parido: el Amstrad CPC6128. Sí, había jugado con otras maquinas antes; un amiguete tenía un C64, un amigo de mi padre me dejó probar su Spectrum. Pero cuando un vecino le compró a su hijo un ordenador para que “aprendiera informática”, mis padres decidieron seguir su ejemplo.
Fracasaron estrepitosamente. Aunque pretendí programar cositas de vez en cuando (ese todopoderoso Basic 1.1), no tardé en descubrir que lo realmente divertido y fascinante eran los juegos. Cientos y cientos de juegos, llenos de bonitos colorines, que me permitían viajar a toda clase de sitios maravillosos. Cuando encima un amigo me enseñó un pequeño programa llamado Hercules que iba de vicio para copiar juegos, el frikismo me capturó totalmente.
Sí, amigos míos, yo fui uno de los que destruyó la industria del software español en esa época. Jugué a prácticamente todo y creo que pagué básicamente por nada. Pido perdón. A los tipos que crearon todas esas joyas del software durante los ochenta, sin embargo, que sepan que tienen mi eterno agradecimiento hasta el fin de mis días.
Dioses, qué cantidad de juegazos pudimos disfrutar en esa época. Topo Soft, Ópera, Dinamic, Made in Spain, AD, todas esas empresas sacaron petróleo de los 128 K de memoria, el Z80 y el extraño disco de tres pulgadas de esos ordenadores. Juegos como el Army Moves, Humphrey, Mad Mix, La Abadia del Crimen o Cozumel marcaron mi infancia más que nada en este mundo. Mis amistades en el colegio se basaron en quién tenía un CPC y quién era un cutre perdedor con un Spectrum (el único tipo con MSX era un auténtico marginado, aunque tenía el Metal Gear). Cuando fui capaz de llegar al final de la primera parte del Game Over (qué difíciles eran los juegos de Dinamic, por Dios) y dar la contraseña a todo el mundo fue uno de los momentos más gloriosos de mi vida. Y no digamos el descubrimiento de los juegos de lucha y las gloriosas tardes de lucha: nada mejor que una decapitación (con chorro de sangre incluída) en el Barbarian o una soberbia patada a la entrepierna en el IK+ para cimentar una amistad para siempre.
Para mi desgracia, por aquel entonces era bastante joven, así que no tomé precauciones y archivé todo mi software y hardware cuidadosamente. Mi Amstrad CPC6128, monitor (con convertidor de televisión para ver la tele) aún funcionan 24 años después, pero la unidad de disco falla más que una escopeta de feria, así no puedo disfrutar de la experiencia primigenia de la maquinaria retro. Tampoco tengo notas ni archivos rigurosos de mis experiencias en esa época, ni críticas publicadas sobre las obras maestras de esa época. Por no tener, no tengo ni acceso a materiales secundarios; mi madre insistió en tirar esas gloriosas Micromanías tamaño sábana de esa era.
Lo más triste, sin embargo, es que me temo que no soy el único. La era dorada del software español, los incios de la informática de masas, el nacimiento de la cultura friki videojueguil en los ochenta son una memoria gloriosa para muchos – una memoria que corre peligro. Encontrar hardware funcional es cada vez más difícil; encontrar software con cajas y manuales de esa época es casi imposible. No hablo ya de tener acceso a el arte original, código fuente o los ficheros de datos de los creadores de esos juegos, muchos de ellos desaparecidos.
Es por eso que desde esta página, desde P.I.F.I.A., quiero hacer un llamamiento. Lo hago con toda seriedad, sin bromas; esto es algo que creo es realmente importante. Pido a la Biblioteca Nacional, al Ministerio de Cultura, que creen una colección documental del software producido en España en esa época. Un fondo que preserve y mantenga el legado de esa época gloriosa de la industria del videojuego nacional.Quiero que busquen a los autores, guarden el código, recopilen la historia de esa época en la que España era la cuarta productora de videojuegos del mundo. Todo eso es cultura – es una pieza más de la historia del arte en España. Es algo que tenemos que conservar.
Mientras tanto, por aquí en P.I.F.I.A. podéis esperar una historia sentimental de esa era – un repaso de los juegos que disfrutamos y gozamos todos esos años. Un granito de arena en el recuerdo de esa época gloriosa.
Nota cínica: desde el punto de vista de política pura, por cierto, es un proyecto perfecto para el gobierno. Cielos santo, imaginad la reacción de la blogosfera – todos unos frikazos de impresión. Tendrían a media internet haciendo la ola en nada. De verdad.
Jaime
Marzo 4, 2010
7:40 am
Me parece una estupenda idea! Sería estupendo poder tener el código fuente de todos estos programas!
Adrian
Marzo 4, 2010
9:30 am
Hombre, con la Sinde no creo que nos vayan a dar el codigo fuente… pero si, si tenemos un archivo nacional de musica con las ultimas mamarrachadas que se hacen en nuestro pais, creo que deberiamos tener un archivo con estos juegos. Aunque solo se puedan jugar en un emulador en los ordenadores de algun edificio ministerial, pero como archivo historico creo que merece la pena.
Andrés Puentes
Marzo 4, 2010
2:45 pm
Mi debilidad era el The way of the exploding fist y uno acerca de un campo de concentración que no recuerdo el nombre. Bueno, y el Knight Lore, y el Head Over Heels… Qué tiempos.
Andrés Puentes
Marzo 4, 2010
2:47 pm
Por cierto que he olvidado decir que el mío era el CPC-472, un engendro con el teclado en castellano que sacaron a partir del CPC-464, con sus teclitas rojas, verdes y azules. Sin olvidar sus 8k más que el modelo anterior. 8k.
Grande Alan Michael Sugar.
badaman
Marzo 4, 2010
2:56 pm
Ya hay gente que se está ocupando de eso, por ejemplo Spa2 http://spa2.speccy.org/ o Computer Emuzone por poner un ejemplo http://computeremuzone.com/?id=games. También los hay específicos de Amstrad, MSX, Commodore… Otros nos dedicamos a preservar hard de plataformas rarunas de aquella época como hacemos en http://sinclairql.es Sobre un ordenador de Sinclarir llamado QL.
Carlos
Marzo 4, 2010
4:19 pm
¿Nadie se acuerda ya de “goody”, el ladrón que cogía el metro e iba a robar el banco de España?
Raúl S. (antes Terapeuta)
Marzo 5, 2010
2:14 am
Secundo la idea: si tenemos discos de Mecano en archivo, cosas como “La Abadía del Crimen” o “Goody” (¡juegazo!) deberían estar en estanterías más limpias aún, o en ordenadores aún más modernos.
judas
Marzo 5, 2010
2:58 am
Andrés, yo tuve un CPC464. Pero me temo que le saqué muy poco jugo, por lo que leo. Yo me pasaba las tardes copiando el código de Rebotes en Basic para descubrir, cuatro horas después, que me había saltado un punto y coma y la barra de rebotes sólo se movía hacia la derecha.
.
No soy digno.
Erpablillo
Marzo 5, 2010
12:59 pm
ZX Spectrum+ 128k
Una pequeña rareza: la carcasa era la del modelo de 48k con un disipador en el lado derecho y un teclado númerico como periférico que le podías conectar. Y teclado en español.
En mi pueblo fui el único con ese modelo. De los que usábamos Spectrum la gente andaba o con el ZX de 48k o con el +2 (que ya llevaba el cassette incorporado), si no lo más extendido era el amstrad CPC464 (con pantalla en fósforo verde) y algún modelo CPW y Commodore64.
Un dato: mi cassette “Computone” la última vez que lo miré aún funcionaba (con perforación para regular el cabezal con destornillador incluída), aunque creo que la fuente de alimentación del Spectrum sucumbió hace varios años. Y tendría que revisar si me quedan cintas por ahí: Titanic, Army Moves, Mad Mix Game, Sol Negro, Lorna, Game Over, Dustin, Freddy Hardest… La inmensa mayoría originales a razón de 875 pesetas cada una.
nefar
Marzo 5, 2010
7:15 pm
Por si queréis descargaros el remake del Goody:
http://goody-the-remake.softonic.com/
Ugi
Marzo 9, 2010
2:27 pm
Mis preferidos: El Batman, The Great Escape y el MatchDay II
Por cierto se puede disfrutar de esos juegazos actualmente con emuladores. Menudo campeonato de Barbarian nos jugamos hace unos años en la oficina en la que curraba…
Duchiver
Marzo 18, 2010
10:36 am
Rediós, yo también empecé con ese ordenador. Recuerdo mirar con envidia a mis primos mayores porque tenían el CPC 464, con sus teclas negras, rojas, y verdes, y ese casete que tardaba horas en cargar los juegos. Cuando mis padres me compraron el 6128, fui yo quien hinché el pecho de orgullo. Y el mítico Barbarian… cuando lograbas dar ese mandoble que cortaba la cabeza al rival te sentías el puto Conan después de meterse un ciclo de wistrol…
Amio Cajander
Noviembre 19, 2010
10:22 pm
Yo lo voy a decir yo ya que ninguno de los anteriores usuarios de Spectrum ha querido pronunciar el mensaje maldito
“R TAPE LOADING ERROR” (y en el ultimo biiiip)
SuperSantiEgo
Noviembre 19, 2010
10:40 pm
Que yo sepa ya hay emuladores de TODOS los juegos habidos y por haber.
Lo de preservar el hardware, ya hay museos para eso, igual que de coches.
MM2.0
Noviembre 19, 2010
11:31 pm
Yo nunca me olvidaré de esas horas disfrutando de mi Sprectrum 48K copiando a mano el código de la revista Microhobby y cambiando valores a las variables y comandos para ver que resultado obtenía y aprender…
KNIGHTLORD
Noviembre 20, 2010
2:16 am
Al leer el artículo he vuelto tb a mi infancia. Qué recuerdos! Yo era de los que tenía el Spectrum 48K no sin antes pasar por un Commodore64 o el AmstradCPC464 de mi mejor amigo de la infancia. Me acuerdo del Tutankamon, del Señor de los Anillos, entre otros, y del que fue por supuesto mi juego favorito, con el que soñaba todas las noches, convirtiéndome en hombre lobo cuando la Luna estaba llena. Hablo del juego Knight Lord. Yo también fui de los que aprendí Basic 1.1. Gracias por el artículo!