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03/10

La facilidad para programar también cuenta

Aquella no era una decisión fácil. Después de todo, habían sido muchos años con mi Super Nintendo y sus gloriosos Street Fighter 2, Super Mario World, Donkey Kong Country o el juego de Dragon Ball Z. Era hora de pasarme a la siguiente generación de consolas y la cosa no estaba clara.

Por una parte, teníamos a Sega. Iban a sacar una consola que en el plano técnico era una apisonadora: nadie podría mover los sprites así. Y, bueno, era Sega. La de Sonic, la de Streets of Rage y todo eso: desde luego repertorio bueno habían tenido en consolas anteriores.

Por otro lado, teníamos a una compañía que se metía en las consolas de nuevas. Parece que al principio iban a fabricar los lectores de CD de la nueva máquina de Nintendo, pero que al no llegar a un acuerdo decidieron sacar su propia consola a partir del proyecto descartado en cuestión. Olía a chapuza.

Sega sacó la Sega Saturn, que es la que compré con lo que me dieron de la Super Nintendo y los juegos que tenía. La otra compañía era Sony, y su consola…era Playstation.

Es tirando a conocido qué pasó:.

La presentación en sociedad de PlayStation por parte de Sony trastocó completamente los planes de Sega. Se encontraron que iban a competir contra una consola más poderosa, y sobre todo, mejor preparada para afrontar las tres dimensiones y el manejo de polígonos, algo que empezaba a estar de moda y que revolucionaría completamente la industria a partir de esos años, demostrando que Sony enfocó mejor su consola que Sega, estando Saturn más centrada en mover sprites y entornos bidimensionales como ninguna consola lo había hecho jamás, y si bien estaba capacitada para las 3D, PlayStation se encontraba claramente por encima. Apenas había tiempo de reacción, ya que los lanzamientos de ambos sistemas estaban programados para pocos meses vista, por lo que en Sega decidieron optar por un movimiento arriesgado y polémico que acabó perjudicándoles: duplicar el procesador.

Este “duplicar el procesador” hizo que los videojuegos de Sega Saturn fueran un infierno (comparativamente) para poder programarlos…y que los de Playstation fueran mucho más fáciles de hacer (¡y además iban mucho mejor en 3D!). Todos querían desarrollar allí, la avalancha de novedades era inmensa: había muchísima basura, pero también juegos ya míticos como Metal Gear Solid, Final Fantasy VII, Tekken o Gran Turismo. Curiosamente en Japón sí aguantó el tipo Sega Saturn, pero en el resto del mundo fue un desastre.

Este reconocimiento público de algo tan humillante (¡¡Varo, devuélveme mis juegos de Super Nintendo!!) viene a cuento de explicar la repetitiva tendencia que han tenido tantísimos analistas del sector para anunciar desde que salieron la Wii, la Playstation 3 y la XBOX360 que la Wii se la pegaría, que la Playstation arrasaría con todo y que eso era cuestión de tiempo.

Se les olvidó hablar de la complejidad para programar algo en la Playstation 3. Sí, estupendo, es una locomotora…¿cuánto cuesta programar ahí? Es más, ¿cuánto tenemos que vender para que sea rentable? Da igual, desde demasiados sitios empezó el mantra de “la Playstation 3 superará a las demás, lo hará, lo hará”, basándose en que técnicamente era la mejor (sin mirar que el catálogo de XBOX360 no era peor). Pues pasó el tiempo, pasó el tiempo y sigue sin arrasar precisamente. De tener una posición de casi monopolio con PS2, Sony ha pasado al tercer puesto. Y en portátiles ni hablamos.

Como es normal, la Playstation 3 tiene juegos muy divertidos y algunos muy buenos (vamos, que no es mala compra), pero la batalla en ventas la han perdido esta generación. Y es que se hacen consolas y videojuegos para venderlos, no para otra cosa. Y en eso Nintendo ha sido en esta generación la mejor, seguida de Microsoft y su XBOX360.

En esto hay muchos más factores de por medio, claro (política de precios, publicidad, etc), pero pienso que uno de los errores centrales de Sony ha sido uno muy parecido al que tuve yo al comprarme la Sega Saturn: la dificultad a la hora de programar videojuegos es una tara para los que se crean y diseñan. Una tara que a veces no compensa la potencia de la máquina.

Esto no es un intento de chinchar a la gente que tiene la PS3. Repito: tiene grandes juegos (a mi me encantaría jugar al Metal Gear Solid o al God of War). El nivel de castañazo no ha sido el de Sega Saturn, sobre todo porque han ido rectificando y tomando mejores decisiones con el tiempo (sobre todo con la política del precio de la PS3, p.ej.). Aún así, a ver si para la próxima generación han aprendido la lección, porque la Playstation 2 es, además de la consola más vendida de todos los tiempos, una de mis favoritas junto a la Super Nintendo.

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