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09/09

Las olimpiadas: el horror bajo Madrid

Una vasta conspiración en la sombra amenaza Madrid. Agentes de criaturas de otro tiempo, monstruos de nombres casi olvidados, entes que moran en las sombras, oscuras, altivas, que desprecian la vida de la pobre y patética especie humana, trabajan de forma incansable tratando de avanzar sus fines.

He leído sus planes. Los he descifrado, tras un búsqueda ardua en la vieja biblioteca, en la gran torre, en el cubo nyarlathotepmístico en New Haven. Las voces de los antiguos me persiguen, pero “Unaussprechlichen Kulten” me dió las respuestas. Sé qué pretenden – la llamada llega de otro tiempo, de otro lugar – del vacio.

Los lloigor moran bajo Madrid. Se deslizan, purulentos, repulsivos, insondables, babeantes, viscosos, supurantes, ponzoñosos en túneles bajo la ciudad. Las criaturas, glutinosas, mucilaginosas, gelatinosas, aborrecibles, detestables, deleznables,execrables, esparcen los fluidos de sus úlceras, su carne viva, en las galerías que cruzan la capital. Cavan, incensantes, dibujando, preparando un vórtice astral.

Gallardón no está construyendo el metro. Los lloigor son los que cavan los túneles, incansables, temibles. Los ghoul mantienen la ficción operando un metro para esos patéticos humanos, siguiendo los dictados del poder oscuro en la Puerta del Sol.

¿Por qué los juegos olímpicos? ¿Qué objetivo tienen los poderes en la sombra, la gran conspiración, atrayendo este evento? Un poderoso hombre serpiente está trabajando para un alto fin, un fin temible, apocalíptico. Sabemos que Madrid es un vórtice de energía poderoso – “de Madrid al cielo” – una pista. “El Día de la Bestia” – basada en hechos reales -otra pista. El alto hechicero de la Puerta Sol lo sabe, y quiere utilizarlo.

Para ello, necesita crear un pentagrama místico gigantesco de canales de energía subterráneos para focalizar ese poder. Ese pentagrama está casi acabado; es el Metro de Madrid. Las ampliaciones de la línea 11 (opción este), línea transversal de Cercanías (opción norte), prolongación de la línea 3 y el tercer túnel de la risa (ya en construcción) son alguno de los últimos retoques. Con ello, la red de transporte público madrileño dibujará la runa de Snnizzizzziezzz, y el hechizo podrá ser lanzado.

Para el ritual, sin embargo, son necesarias dos cosas. Primero, tiene que ser realizado en un año que acabe en 16 (por lo de “setze jutges mengen fetge d´un penjat“). Segundo, necesitan una demostración de fervor, idolatría, pasión cósmica. En vista que el Real Madrid no es capaz de jugar lo suficiente bien para atraer esos sentimientos (y el Atlético distorsiona su aura), los juegos olímpicos son imprescindibles. Aparte, si no no habrá manera que Zapatero libere suficientes fondos para hacer la transversal suficiente rápido (no que pague nada; el dinero va a Gürtel, caja C), y se notará demasiado.

Si todas las piezas cuadran, y las fuerzas del mal consiguen lo que pretenden en Copenhagen, en la Puerta del Sol como el año que fue otra vez el champán etcétera aparecerá Nyarlathotep, el Faraón Negro, el Dios de las mil formas, el mal reptante, y se nos comerá a todos. O nos volverá locos, nos esclavizará, y después nos comerá. O quizás nos coma y después esclavice mientras nos vuelve locos. Quizás nos vuelva locos, nos esclavice y después nos obligue a que nos comamos unos a otros para su diversión y regocijo, mientras la lideresa serpiente rié maníacamente y privatiza la escuela pública.

Ya os digo, el tío tiene un mal rollo que no se aguanta – y está hasta las pelotas que Ramón García profane su Puerta desde otro mundo cada fin de año.

Como tal, debemos responder: debemos sabotear las olimpiadas. Tras el ritual de adoración al Caos Reptante en Cibeles este fin de semana (¡paganismo!), es necesario combatirlo. Destruirlo. Retrasar los planes de los malvados altos hechiceros de los Otros Dioses. Madrileños, el futuro del planeta depende de vosotros. Quemad cosas.

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