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12/09

Los torpes también le damos al botón, pero sin combos

5:43 pm por mireia. Archivado en: Patetismo Ilustrado, gafapastismo electrónico, videojuegos

Tras el magnífico artículo que me precede, no puedo dejar de escribir mi opinión e ir más allá en la defensa de los videojuegos pensados para el jugador torpe:

Me gustan, me encantan los videojuegos, pero soy tan desastrosa que cuando me meto una partidita a algún juego de carreras lo raro es que no termine en el sentido contrario al circuito; que el único juego que me he pasado completo es una aventura gráfica ¡de la Pantera Rosa!; que me compré toa ilusionada el Astérix en los Juegos Olímpicos para Wii y me he quedado atascada en el segundo capítulo o así, y que hasta he conseguido que se me muera un Sim en un tiempo récord. Sin contar que no soy capaz de pasarme un solo escenario del Age of Empires o algún título de la saga Heroes of Might and Magic sin echar mano de la chuletilla de trucos… (excepción hecha del Heroes III, que tenía algunos escenarios increíblemente fáciles hasta para mí).
Es más, soy tan horriblemente mala que ya he comenzado el Diablo como 5 veces y siempre lo dejo a la mitad (el Diablo I, no el II que me parece horrrrendo, y no sólo porque no puedas grabar partidas decentemente: los cobardes también tenemos derecho a jugar, leñe!). Y siempre vuelvo a caer, a pesar de que sé que nunca conseguiré saber cómo es en realidad el Diablo: y es que el juego me gusta a rabiar, pero a poco que me aparezcan un par de docenas de machos cabríos voy a dejarme todo el maná en Town Portals. El mejor hechizo del juego, añado.

Lo que yo querría es un juego en el que se pueda subir de nivel tranquilamente, ir comprando cositas y pijadas, aprender nuevas habilidades y aumentar – ligeramente – la dificultad para que de vez en cuando tengas la sensación de que estás jugando a algo. En resumen, si a los Sims se les permitiera zurrarse con goblins de vez en cuando, sería el juego de mis sueños. Y hasta deberíamos tener la posibilidad de crear Guilds que podríamos decorar con trofeos, tesoros y ese sofá tan cuco del catálogo.

En conclusión: dadnos a los torpes la oportunidad de llegar, algún día, a la pantalla final. O mejor pensado, seguid así:  la escasa colección de juegos de que dispongo me va a durar un par de décadas como mínimo.

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