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Rock me, rock me, rock me sexy Jesus

4:57 am por Egócrata. Archivado en: Cthulu vive, Patetismo Ilustrado, biblioteca selecta friki

Si hay un Dios de la comedia frikoide que no recibe el respeto que se merece, ese hombre es Steve Coogan.

Este glorioso especimen de la tradición absurdista británica salto a la fama en la pérfida albión con ese épico homenaje a la mala televisión que fue Alan Partridge (aaahha), uno de los mejores engendros catódicos salidos de la BBC. En él, Coogan encarna el presentador del infierno, ejecutando entrevista demenciales en el peor programa de variedades que el mundo ha visto (Knowing Me, Knowing You… Ahaaaa). Su personaje, un narcista patológico sin talento, egocéntrico, tiránico, profundamente idiota y completamente enajenado es un clásico del humor de vergüenza ajena que define lo mejor de la comedia británica.

El bueno de Steve Coogan ha aparecido en muchos sitios, incluyendo tres películas maravillosamente frikis. 24 Hour Party People es probablemente la más conocida; una fantástica biografía de Tony Wilson y Factory Records en los años dorados de Madchester, de Joy Division al nacimiento de la escena dance. Igualmente delirante es Tristam Shandy, adaptación fallida (aposta) de una novela completamente inadaptable.

Hamlet2posterSu obra maestra, el punto culminante de toda su carrera artística, y la comedia más maravillosamente idiota de los últimos años es Hamlet 2, una peculiar versión de El Club de los Poetas Muertos versión destroyer. Coogan encarna Dana Marschz, un profesor de teatro de instituto poseído por una singular egolatría y falta de talento, que tras recibir la noticia que van a echarle a final de año, decide montar una obra de teatro épica para salvar a sus estudiantes y su vida profesional.

Su obra, su sueño, es una secuela para su obra de teatro preferida, Hamlet. Y no, el hecho que todo Dios la palma al final no es un problema – basta con tener a Einstein como personaje creando una máquina del tiempo y transportar a Jesús para resucite a los personajes con un estelar número musical. A ritmo de canciones tan pegadizas como “Raped in the face” y “Rock me sexy Jesus”, la historia épica de la reconciliación de Hamlet con Ofelia y de Jesús con Dios será contada, ante el entusiasmo / horror / pánico / repulsión de público y crítica y la estoica consternación de sus pobres alumnos.

Nadie como Coogan es capaz de interpretar un personaje tan increíblemente patético y hacer de él una figura admirable. Marschz es un ex-alcohólico enloquecido a quien todo el mundo toma por imbécil de forma totalmente justificada; sus ideas son tan absurdas como grandiosas, y sus ínfulas de grandeza hacen que Jose María Aznar parezca la Madre Teresa de Calcuta. Es el artista total, pero sin el talento, encanto, carisma o sentido del ridículo – una criatura infernal montando la peor obra de teatro jamás escrita.

Y sin embargo… la historia de Hamlet 2 es extrañamente …  inspiradora. La película es una triunfal apología del quijotismo, del frikismo más extremo y fanático, de la carga enloquecida contra todos los corsés sociales persiguiendo una visión. Marschz tiene la misma pulsión uniceja que el más puro de los frikis; el mismo fuego que nos lleva a memorizar tablas de críticos con armas perforantes, características técnicas de Battlemechs, cronologías detalladas de la Patrulla X o mitología Cthulhuloide (aunque esto último será útil cuando vuelva. Aviso) es el que lleva a este profesor de teatro a componer duelos entre personajes shakesperianos con sables láser.

Es una película descacharrante, increíblemente divertida y que creo que vimos unas cinco personas en el cine, aproximadamente. No tengo ni idea si está disponible en DVD en Europa, pero en serio, buscarla. Es material de culto, y tiene, básicamente, la mejor canción de todos los tiempos….Rock Me Sexy Jesus.

No. Hay. Palabras.

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