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Perfección friki: Starship Troopers
Hay pocas obras en el pantéon del frikismo tan abiertas al gafapastismo postmoderno como Starship Troopers. La novela original de Robert Heinlein es una obra maestra de la ciencia ficción de vuelo gallinaceo sesentera; una historia con tiros, alienígenas, naves espaciales, armaduras cibernéticas, marines que llueven del cielo y violencia gratuita a
patadas que de vez en cuando se para a divagar sobre pseudofilosofía política. Es toda la ambición de grandes ideas de los clásicos pero sin las pajas mentales contemplativas de Ursula K. LeGuin, Lem o Arthur C. Clarke.
Starship Troopers es, lo reconozco, probablemente uno de los libros que he leído más veces (junto con el manual de la Llamada de Cthulu); en mis años mozos, era la combinación perfecta de pomposidad ampulosa contradictoria, explosiones descontroladas, saltos de combate orbitales y cientos de cadáveres. El argumento se puede resumir en dos palabras (matar bichos), los personajes tienen la profundidad psicológica de un melón y cielos santo, era Robert Heinlein conservador. No importaba. El teniente Rasczak era mi héroe. El Rodger Young era mi hogar. Y oh, Dioses, lo que hubiera dado por uno de esos trajes electrónicos.
Cuando Paul Verhoeven anunció que iba a dirigir la adaptación cinematográfica de la novela, casi me da un soponcio. Verhoeven había dirigido dos de mis películas de ciencia ficción preferidas (Robocop y Desafío Total), una joya del barbarismo guerrero renacentista mercenario cafre (Sangre y Acero), la joyita erótico-festiva que es Instinto Básico y… Showgirls, una película que es tan espantosamente mala que es de hecho una obra maestra del tardodadaismo postmoderno. El tipo no se anda con chiquitas, ni siquiera cuando la pifia; Starship Troopers iba a ser un acontecimiento.
¿El resultado? Una película que es completamente distinta al libro, y a la vez, extrañamente fiel al espíritu original de la novela. Starship Troopers, la película, es una especie de cruce entre Sensación de Vivir, Amanecer Rojo, la batalla del Somme, libros de ciencia-ficción de cinco dólares, una peli de Chuck Norris y las noticias del guiñol. Es increíblemente cursi, histéricamente militarista, imposiblemente violenta, ridículamente unidimensional, soberanamente machista y gloriosamente sarcastica, todo al mismo tiempo. Los actores son malos, la “táctica” militar primitiva, las armaduras de plástico y los milicos ridículos, pero es, indudablemente, una puñetera obra maestra.
¿Por qué? Gore, vísceras, tías en pelotas, tiros, naves espaciales y cantidades industriales de mala uva. Nunca estuve del todo seguro que Heinlein hablaba en serio en su libro, pero Verhoeven toma todo lo que lee y pone el volumén a tope, a ver como suena – y la verdad, suena muy, muy bien. Increíblemente ridículo, pero realmente divertido. Es la adaptación intertextual postmoderna renovadora irónica por antonomasia – y una de mis películas preferidas.
Esperad, por eso. Aún hay más. Starship Troopers tiene dos secuelas (directas a DVD). La segunda es una especie de pufo a lo aliens, hecha con cuatro duros; divertida, aunque no demasiado brillante. En la tercera vuelve Casper Van Diem, el peor actor de la historia, y esta vez los trajes de merodeador del libro están en la peli. Es malísima, pero realmente disfrutable; los bichos explotan pero bien.
Por descontado, como toda franquicia de ciencia ficción medianeja, el librito en cuestión tiene su lado jugón. Avalon Hill ha publicado un par de juegos de tablero sobre el tema, que por desgracia no he probado. Hay un juego de miniaturas flotando por ahí que tiene buena pinta (publicado el 2005), que no he comprado por falta de amiguetes fanáticos de la caza del bicho. Por descontado, la franquicia tiene un montón de videojuegos; alguno (como este de aquí, analizado por un glorioso escritor) realmente divertido.
La influencia de Starship Troopers, sin embargo, va más allá de su licencia: el marine espacial acorazado con traje biónico y jetpack es, a buen seguro, la idea más recontracopiada de la historia de la ciencia ficción. Hay miles de novelas, juegos y películas que copian a Heinlein de forma descarada; juegazos como el sensacional Tribes (que por cierto, se puede descargar gratis) básicamente clonan la idea sin el más mínimo remordimiento. Heinlein es el Dios de los marines espaciales, el padre fundador de toda una saga de gozo friki. Como tal, debe ser reverenciado.
Por cierto, anécdota aleatoria final: en Firefly, la genial série de ciencia ficción de Josh Whedon, fijaros en las armaduras de los guardias en el segundo episodio. Sí, son trajes “reciclados” de la película, con una mano de pintura. Lo que hace tener poco presupuesto.
SuperSantiEgo
Diciembre 17, 2009
9:24 am
Yo cada vez que la veo siempre pienso lo mismo: ¿Cómo se puede tener tan poca vergüenza? Es que es un no parar de reír y de pasárselo como un enano. Como siempre, la crítica superficial lo llamó fascista, pero es como llamar fascista, no sé, a Warhammer 40K: es algo que sencillamente no aplica. Que al mismo guionista de la peli lo ejecuten en la película ya dice algo, como la parafernalia nazi que llevan los de inteligencia, o lo gore que son algunas escenas y que luego censuren las imágenes que se supone son oficiales. Cuando a Denise Richards le traspasan el hombro con una garra enorme y sin embargo a los pocos minutos anda por ahí como si no le pasase nada, ya se pasaron un poco.
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Las continuaciones son dos explotation hechas con dos duros y muy mala leche. En particular la segunda parte termina con una escena magistralmente sacada de Orwell: el malote de la peli es convertido con imágenes inventadas en un héroe que en realidad nunca existió, y hay algunas escenas protagonizadas por los bichos que parecen sacadas de Los tres chiflados.
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Lo del pensamiento politico de Heinlein es otro cantar: para él el espacio es el Salvaje Oeste, así que no hay más ética que tira palante y avancemos en la frontera, que cada uno mire por lo suyo y el que no sobreviva, pues se siente. Los flipes filosóficos de Lazarus Long y El número de la Bestia por ahí andan.
Lole
Diciembre 17, 2009
11:03 am
La novela parece un mero pretexto para soltarnos discursos en favor de la filosofía fascista.
El primer juego de AH, según los que lo han jugado, se parece paradógicamente más a la peli que a la novela. Nada de soldados armados con cabezas nucleares dando brincos como pulgas. Aquí se trata de localizar los túneles de los bichos y rociarlos con explosivos.
Lüzbel
Diciembre 17, 2009
2:08 pm
“La novela parece un mero pretexto para soltarnos discursos en favor de la filosofía fascista.”
Pues como “El Guerrero del Antifaz”, pero es un cómic divertidísimo, trepidante y bien hecho…
Egócrata
Diciembre 17, 2009
4:44 pm
La verdad, no me parece demasiado fascistoide. Es elitista y derechona, pero no es racista (menos contra los bichos, claro) o clasista en el sentido clásico. De hecho, es más una especie de visión republicana romana clásica, con eso que el servicio militar otorga la ciudadanía…
Erpablillo
Diciembre 17, 2009
7:51 pm
Me encanta, no sé ni las veces que la habré visto ya!
No sé si es que Verhoeven andaba fumado cuando la estuvo haciendo o es que simplemente quería cargarse la visión fascistoide de Heinlein. Da igual, el resultado fue simplemente magistral. Niñatos tontolavas, mass media atontadores (¿quieres saber más? Pero censuramos cuando el bug se merienda la vaca mientras mostramos cientos de cadáveres, juajuajua), valores ultras ridiculizados y tiros a mansalva y vísceras a cada momento.
Por sacarle dos defectillos: cuando el drill sergeant Zim le cuchillo al recluta Ace el efecto cantaba un poco y también cuando le meten el tiro en la cabeza a otro compañero durante las prácticas con fuego real (por lo demás la peli fue un auténtico pelotazo en lo que se refiere a efectos especiales). El segundo defecto fue al verle las peras a Dina Meyer: de las mayores decepciones de mi vida.
Lürkell
Diciembre 18, 2009
12:14 am
Creo recordar que Heinlein dijo que entre otras cosas se basó en Suiza (en aquella época el servicio militar era obligatorio y además requisito militar para adquirir y ostentar la ciudadanía en la mayoría de los cantones, y creo que hoy también, de hecho).
Lole
Diciembre 18, 2009
9:36 am
Es que no me pareció una novela de aventuras con un ambiente singular. Los personajes aprovechaban cualquier oportunidad para soltar discursos enfervorizados en favor del régimen imperante, de la ideología de marras, arrinconando las aventuras, el desarrollo de la guerra, en suma, la acción, el argumento. Los monólogos y debates ideológicos ocupan un porcentaje enorme de la novela.
Heinlein quería soltar su discurso ideológico y en lugar de escrir un ensayo, escogió el género novelesco para colarnos su sermón con calzador.
Roger, defender un régimen como el de la república romana en la edad antigua está muy bien; era otra mentalidad. Pero que un tipo que vive en el siglo XX defienda el sufragio no universal, sino restringido a los que empuñan armas sólo tiene un nombre: fascismo.
Lüzbel
Diciembre 18, 2009
12:22 pm
Bueeeno, he dado a conocer esta “Glroriosa” bitácora entre mis compañeros de trabajo, y, además de añadir varios lectores entusiastas, uno de ellos me ha dejado hoy la novela en cuestión.
Leeré y juzgaré.
Egócrata
Diciembre 18, 2009
1:40 pm
Lole:
No del todo correcto. Para obtener la ciudadanía uno debe servir en la Federación tres años, pero no nececesariamente en el ejército. El libro menciona que si te presentas voluntario para experimentos médicos, por ejemplo (!!) te conceden la ciudadanía igual. El estado está obligado a meterte en algún sitio por tres años si quieres servir; la IM / fuerzas armadas son un ejemplo sólo. Es conservador, pero no es “fascista”; es la ética del sacrificio, no de la guerra.
Lole
Diciembre 18, 2009
4:21 pm
Gracias por la matización, Roger.
Qué bueno. No recordaba esos detalles. Hace un montón que la leí. Te lobotomizan como experimento, y adquieres el derecho al sufragio. jajajajajjajaa
Efectivamente no revela un régimen fascista. Es un régimen de cashondos.
ronin
Diciembre 20, 2009
10:31 pm
Para mi es una de mis pelis favoritas por varias razones, pero la principal es por ser una sátira militarista y de la estupidez humana en general (con tanto adelanto tecnológico y que no sepan lo que es el Cucal…). Pero lo que más se nota es que Verhoeven solo se leyó la mitad de la novela original y el resto se lo inventó por el camino, como él mismo admitió en una entrevista.
Genial entrada, sí señor.
P.I.F.I.A. » Saga Fallout: War, war never changes (1/2)
Diciembre 21, 2009
5:10 am
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Perfección friki: Starship Troopers
Diciembre 21, 2009
12:18 pm
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Mordisquitos
Diciembre 21, 2009
3:48 pm
Gran artículo, me encantó el libro y la película pués también pero en mucho menor medida.
El juego de minituras está muy bien y no llega a ser tan complicado como un WarHammer 40.000 y es muy divertido.
Por cierto el juego está basado en la serie de animación que empieza un pelín floja pero avanza muy bién.
BIIIIIIIIIIIIIIIIIICHOS!
Ender
Diciembre 22, 2009
10:49 am
A mi el libro me divirtió, simplemente… Heinlein es un fascistilla tosco y pueblerino… casi entrañable, como Charlton Heston cuando aparece en la tele con un rifle, ja, ja…
Pero, siento ser aguafiestas, para mi lo mejor de Tropas del Espacio (el libro) son las secuelas que propició, algunas de ellas escritas “a la contra”, otras sólo para aprovechar el tirón… aunque seguro que las habéis leído, os recomiendo dos:
- La Guerra Interminable, de Joe Haldeman… profundamente antibelicista, y sin embargo divertida e imprescindible.
- Las Estrellas, mi destino, de Alfred Bester (aunque esta habría que considerarla “precuela”)… absolutamente genial y desquiciada, como a vosotros os gusta, ja, ja…
Saludos.
citoyen
Diciembre 22, 2009
4:55 pm
Ender!!! tienes que obsequiarnos con un post haciendo honor a tu nick!
Ender
Diciembre 22, 2009
5:39 pm
Eso está hecho… Recuperaré mis viejos artículos sobre Ciencia Ficción, los que escribía en la revista de la Escuela de Industriales…
Lüzbel
Diciembre 22, 2009
9:21 pm
Heinlein no era fascista: era liberal. Lo dice Daniel Rodriguez Herrera:
http://www.liberalismo.org/articulo/189/86/robert/heinlein/escritor/liberal/
Ender
Diciembre 22, 2009
10:45 pm
Tiene razón Daniel Rodríguez Herrera: Heinlein era un “liberal al estilo Daniel Rodríguez Herrera”, un “liberal” de los de aquí…
Cubano
Enero 25, 2010
4:00 pm
¡Que llamen fascista por esta novela al autor de la biblia hippie que es “Forastero en tierra extraña”…!
Definitivamente, Heinlein es el escritor facha más rojo (o rojo más facha) que conozco…
Keren
Enero 25, 2010
6:23 pm
Yo siempre he dicho que Heinlein es mi anarcofascista favorito. Se sale tanto por la ultraderecha que entra por la ultraizquierda (y viceversa).
xuriken
Abril 11, 2010
7:04 am
ami me parecio mala hasta la saciedad
lo siento pero supongo ke de eso se trata la libertad de espresion
aunke e de decir ke no por no gustarme la peli kiera menospreciar la cro¡itica la cual esta muy currada un saludo