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09/09

2 cómics 2

5:00 am por Raúl S.. Archivado en: Cómic, Política

Hace una semana me pasé por Akira Cómics y me encontré dos pequeñas joyas.

“Marvel Gold: Escuadrón Supremo 1 (de 2)”. Antes de que aparecieran Watchmen, Kingdom Come o The Authority a Mark Gruenwald se le ocurrió, en medio de los ochenta, una idea sonada en una serie menor de Marvel (el Escuadrón Supremo, una copia-homenaje a la JLA de Superman, Batman y etc): ¿Y si el grupo de superhéroes más poderoso decidiera tomar el poder político de los EEUU después de un estado de caos a escala planetaria, con el fin de llevar a la Humanidad hacia un mundo perfecto? Como es normal eso no podía hacerlo con la JLA o los Vengadores, pero con unos segundones como el Escuadrón Supremo y su mundo alternativo era posible.

La saga tuvo buenas críticas, por algo suele ser llamada “el Watchmen de Marvel”. No, no llegó a tanto, claro, pero fue el pionero en el intento de acercar el cómic de superhéroes a la reflexión sobre el poder y la legitimidad de éste. Además, puede disfrutarse sin conocer nada de la historia previa: las primeras páginas nos ponen al día y es tremendamente fácil de leer.

Un clásico injustamente olvidado.

“Marvel Deluxe. Capitán América 1: Otro tiempo”. Es el primer tomo de la recopilación del Capitán América de Ed Brubaker. Es una de las mejores etapas no sólo del capi sino del actual mundillo comiquero en general. Brubaker maneja la intriga, la sorpresa y la tensión a la perfección: convierte al cómic en una película de espías perfectamente planteada. Dibujantes como Epting consiguen que la atmósfera acompañe y contribuya al excelente guión. Decir que este Capitán América se salta ciertos tabús, como podemos ver en los recuerdos del Capi de la Segunda Guerra Mundial (¡¡donde la gente mataba gente!! ¡¡incluso Bucky!!). Brubaker decía que era ridículo que en los recuerdos del capi de aquella guerra nunca muriera nadie, y tenía razón.
Además, vemos de qué palo político cae Steve Rogers:

He visto mucha guerra…y había visto mucha antes de venir a Francia…pero el salvajismo que le inflingieron a esta gente no lo volví a ver hasta que llegamos a Buchenwald. Por eso me da rabia cuando oigo a los míos despreciar a los franceses por cobardes. Hablamos de un pueblo que nunca dejó de luchar contra la ocupación nazi. Puede que su país se hubiese rendido, pero ellos no…

Lo vemos también cuando habla de las dos personas que le sustituyeron como Capitán América cuando él se pasó décadas hibernando:

Acabó el trabajo que había empezado Naslund. Y gracias a ellos, Kennedy vivió lo bastante para llegar a ser presidente. Lo bastante para cambiar este país para mejor…Ojalá hubiera estado para verlo…el movimiento por los derechos civiles, la carrera a la luna…

Brubaker ya ha dicho alguna vez que el Capitán América creció con la Gran Depresión y que era un partidario de Roosevelt, más demócrata que republicano, en contra de la imagen que suelen tener los que desconocen al personaje.

Divertido, intrigante y bien planteado.