03
11/09
Frikismo jurídico
Se llama “Frikismo jurídico” (o iusfrikismo) a la rama del Derecho público cuyo campo de estudio incluye el análisis de las instituciones fundamentales que definen a los Estados que aparecen en distintas novelas, series de televisión o películas de ficción.
Si bien su origen se puede remontar a la Antigüedad (citándose entre los más evidentes orígenes de esta disciplina friki-jurídica el relato de Platón sobre la Atlántida), su desarrollo moderno explota definitivamente con la aparición de novelas distópicas ya en el siglo XX. Así, todo buen jurista friki debe hacer un sosegado análisis de obras como Nosotros o Un mundo feliz, a fin de hallar los principios jurídicos que ordenan y estructuran dichas sociedades, a poder ser para extraer conclusiones aplicables a argumentaciones jurídicas de la vida real.
Conviene prevenir a los novatos frente a novelas como 1984 que, por muy famosas que sean, carecen de cualquier clase de valor para el campo del Derecho por lo sobadísimos que están los conceptos tratados. Lo mismo cabe decir de cualquier serie “de tribunales”, prohibidísimas todas ellas para el buen friki (especialmente Boston Legal o Shark), o de las novelas de Grisham. Sí que tienen notable interés, sin embargo, todas las obras de la Saga de la Fundación, de Asimov, así como obras televisivas como Battlestar Galáctica, Jerichó, o Cáprica. También resultan de indudable interés filmes como La Fuga de Logan, Blade Runner, Hijos de los Hombres, V de Vendetta, Distrito 9, Battle Royale , Gattaca, Minority Report o Código 46.
Todas estas obras plantean preguntas de hondo calado filosófico, como: ¿Cómo coño se las arreglaron en la flota colonial para organizar unas elecciones utilizando unas circunscripciones inexistentes? ¿Tienen Tres Leyes de la Robótica el carácter de normas jurídicas? ¿Qué clase de metodología interpretativa emplean los robots para resolver los conflictos que surgen entre dichas normas? ¿Si fuese posible predecir la comisión de delito, podríamos encarcelar al futuro criminal sin vulnerar la presunción de inocencia? ¿Si construyésemos una máquina que pensase como un humano, sintiese como un humano, tuviese forma humana y desconociese que es una tostadora… tendría sentido concluir que tiene derechos fundamentales?
Estas y otras cuestiones serán abordadas en una serie de entradas que analizará los aspectos más imprescindibles del Fringe Law.