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05/10
Lost: alguien tiene que decirlo
Ya sé que mi rollo es más bien cinematográfico (y que tengo pendiente la review de Iron Man II: no me olvido, solo soy un poco vaga), llevo una semana leyendo explicaciones sobre el final de Lost y ya no puedo más, tengo que decirlo o explotaré: el final de Lost es una puta mierda. Ale, ya lo he dicho, queda abierta la veda, que sé que a Egocrata sí que le ha gustado. O eso, o esta entrada estaba hasta arriba de su retorcido cinismo, no lo sé.
Podéis despellejarme a gusto si os apetece, pero una cosa os voy a decir: si vuelvo a leer en algún sitio que “lo importante son los personajes“, gritaré.
En Friends “lo importante eran los personajes”.
En Melrose Place lo importante eran los personajes.
En Ally McBeal lo importante eran los personajes.
¡En Gossip Girl lo importante son los personajes!
Pero es que esas series son CU-LE-BRO-NES. En Lost lo que nos ha mantenido pegados a la serie incluso a pesar de ver a un médico medio héroe quitarse la camiseta para defenderse de un enjambre de abejas enfurecidas (impagables algunos momentos de Jack), “lo importante” en Lost, os pongáis como os pongáis, eran los misterios. Los misterios que entrelazaban las historia de los personaje, cómo se relacionaban entre ellos, y qué relación guardaban con la Isla. Porque os recuerdo que La Isla era un personaje más, ¿o ya no nos acordamos de eso? Pues yo sí me acuerdo.
Lo que nos ha mantenido debatiendo, elaborando teorías absurdasy ¡y alimentando una Lostpedia, por el amor de Hurley! eran los putos misterios de la isla. Esos misterios que ahora una horda de fans se empeñan en que no importan nada porque lo importante son los personajes. 6 años para descubrir que Lost era un jodido culebrón, como Friends o como Melrose Place. Enhorabuena. Para ese viaje no hacían falta alfojas.
Yo aún estoy indignada con el final, me siento traicionada. Si los guionistas no iban a saber salir de ese lío, ¿para qué se meten? Es que me parece todo una tomadura de pelo.
¿Ah, que no? Pues más os vale ser creativos para justificarlo, porque tengo a Judas de mi parte y no dudaré en utilizarlo si me provocáis.
Y como el puñetero video que quiero insertar no sale ni rogándole a Jacob que me confiera ese súper poder, os vais al blog donde lo he encontrado y lo veis, que mola un puñao.
Mi resumen de la historia: Una nave alienígena llega a la Tierra, concretamente a Johannesburgo, pero se les gripa el motor o algo, se les cae una pieza y claro, si para que te reparen el coche tardan dos meses en traerte una pieza de Alemania, imagínate tener que traerla del espacio exterior. ¡Buf! La muerte. 20 años tardan en arreglar la nave, no te digo más. El caso es que toda la población de aliens que venían en la nave en algún sitio los tienen que meter, y para eso crean un gueto, el Distrito 9, a las afueras de Johannesburgo, para tenerles apartados y no les dejan convivir con los humanos. Que sea precisamente en la capital de la Sudáfrica del apartheid donde se constituya un nuevo gueto para mantener separados ahora a humanos y extraterrestres, no deja de tener su coña. De hecho, hay grupos que luchan por los derechos no-humanos, pero no recuerdo haber visto ningún personaje equiparable a Nelson Mandela. American sucks!
Mi opinión: Si Mandela llega a ver la peli, se mea en la cara de Peter Jackson. Pero dejando eso a un lado, la primera parte está rodada como si de un documental se tratara y aunque es algo lenta, no está mal. Tiene algunos momentos asquerosos, como cuando se arranca las uñas, o cuando entran en las chabolas de los bichos, pero en general es entretenida y diferente. Le comenté a Joan al salir del cine que esta parte era Alien meets Callejeros, pero un amigo lo describió ayer por la tarde de una forma mucho más acertada: Ripley lives in Sant Cosme.