31

05/10

Lost: alguien tiene que decirlo

Ya sé que mi rollo es más bien cinematográfico (y que tengo pendiente la review de Iron Man II: no me olvido, solo soy un poco vaga), llevo una semana leyendo explicaciones sobre el final de Lost y ya no puedo más, tengo que decirlo o explotaré: el final de Lost es una puta mierda. Ale, ya lo he dicho, queda abierta la veda, que sé que a Egocrata sí que le ha gustado. O eso, o esta entrada estaba hasta arriba de su retorcido cinismo, no lo sé.

Podéis despellejarme a gusto si os apetece, pero una cosa os voy a decir: si vuelvo a leer en algún sitio que “lo importante son los personajes“, gritaré.

En Friends “lo importante eran los personajes”.

En Melrose Place lo importante eran los personajes.

En Ally McBeal lo importante eran los personajes.

¡En Gossip Girl lo importante son los personajes!

Pero es que esas series son CU-LE-BRO-NES. En Lost lo que nos ha mantenido pegados a la serie incluso a pesar de ver a un médico medio héroe quitarse la camiseta para defenderse de un enjambre de abejas enfurecidas (impagables algunos momentos de Jack), “lo importante” en Lost, os pongáis como os pongáis, eran los misterios. Los misterios que entrelazaban las historia de los personaje, cómo se relacionaban entre ellos, y qué relación guardaban con la Isla. Porque os recuerdo que La Isla era un personaje más, ¿o ya no nos acordamos de eso? Pues yo sí me acuerdo.

Lo que nos ha mantenido debatiendo, elaborando teorías absurdasy ¡y alimentando una Lostpedia, por el amor de Hurley! eran los putos misterios de la isla. Esos misterios que ahora una horda de fans se empeñan en que no importan nada porque lo importante son los personajes. 6 años para descubrir que Lost era un jodido culebrón, como Friends o como Melrose Place. Enhorabuena. Para ese viaje no hacían falta alfojas.

Yo aún estoy indignada con el final, me siento traicionada. Si los guionistas no iban a saber salir de ese lío, ¿para qué se meten? Es que me parece todo una tomadura de pelo.

¿Ah, que no? Pues más os vale ser creativos para justificarlo, porque tengo a Judas de mi parte y no dudaré en utilizarlo si me provocáis.

Y como el puñetero video que quiero insertar no sale ni rogándole a Jacob que me confiera ese súper poder, os vais al blog donde lo he encontrado y lo veis, que mola un puñao.

21

12/09

¡FRIKIS! DAN O’BANNON HA MUERTO. LARGA VIDA AL REY.

La noticia me ha alcanzado esta tarde como un auténtico martillazo. El mítico, magistral, cachondo mental e irrepetible Dan O’Bannon nos ha dejado. Tras más de 30 años de lucha contra la enfermedad de Crohn, su cuerpo dijo basta la semana pasada a la aún tierna edad de 63 años.

Fue precisamente debido a esa dolencia que O’Bannon fue capaz de idear su obra maestra:Alien. La enfermedad de Crohn es crónica y autoinmune, provocando que tu propio cuerpo ataque a tu sistema digestivo. A raíz de un episodio especialmente virulento de la enfermedad, fue que el germen de Alien vio la luz en la mente del guionista.

O’Bannon tuvo su estreno en largometrajes colaborando con otro de los grandes maestros del génereo, John Carpenter. Entre ambos, estando aún en la Universidad, dieron cuerpo a la hilarante Dark Star, una gamberrada genial cuyo argumento se centra sobre los devenires de una nave espacial encargada de destruir planetas de órbitas inestables lanzándoles bombas nucleares, cuyo capitán se encuentra congelado y sólo pueden consultar con su cabeza conectada a diodos, un alien que en realidad es un balón de nivea con pies peludos que no para de hacer barrabasadas y una bomba que toma conciencia de sí misma siguiendo los principios del existencialismo. La película tenía un presupuesto ínfimo, que era suplido de sobra con la creatividad y el ingenio de ambos maestros.

La obra por excelencia de O’Bannon fue el guión de la ya mencionada Alien, que no pretendo diseccionar aquí ya que hace bastante que no la re-veo y, además, merece de sobra una entrada para ella solita. A raíz del éxito de Alien, la carrera de O’Bannon despegó durante los años ‘80, con unos resultados algo agridulces: pergeñó parte del guión de Heavy Metal (el largo de animación), participó también en el Trueno Azul(que aunque también se puede considerar bastante friki, no es que me pareciera precisamente una maravilla ahora que miro hacia atrás a los tiempos de mi niñez), y luego fue llamado por otro de los maestros del género, Tobe Hooper, para participar en su proyecto de mayor presupuesto hasta ese momento que fue la historia de vampiros del espacio exterior Lifeforce, con un resultado más que aceptable pese a estar encorsetada dentro de las limitaciones impuestas por una major. Por último, mencionar que también se atrevió como director en Return of the living dead(si no recuerdo mal, trabajando hombro con hombro con el mítico Tom Savini a cargo de los efectos de maquillaje).

El siguiente trabajo de O’Bannon fue otro de los hitos de su carrera como guionista. En 1990 el amigo Paul Verhoeven le llama para que se haga cargo del guión de su blockbuster en ciernesTotal Recall, y O’Bannon hace un maravilloso (aunque demasiado sui generis para mi gusto personal) trabajo de adaptación del cuento de Philip K. Dick We can remember it for you wholesale. El resultado, con Arnie de prota, Michael Ironside de malo maloso y una aún desconocida Sharon Stone, supongo que lo conoceis todos. La peli lo petó por completo siendo de los mayores éxitos de ese año.

La última participación destacable de O’Bannon como guinista fue en 1995 en Screamers, de nuevo adaptando al maestro Philip K. Dick en uno de sus cuentos, esta vez Second Variety. De nuevo O’Bannon, desde un punto de vista purista como el mío, vuelve a extralimitarse en la libertad de la adaptación del relato, lo cual no supone ningún menoscabo para la película que, aunque pasó creo recordar sin pena ni gloria por las carteleras, era un ejercicio más que competente de ciencia ficción malrollera. A partir de ese momento no recuerdo ninguna aportación más de O’Bannon. Supongo que la enfermedad le impidió que diera a luz alguna joyita más antes de morir.

Espero que ahora se encuentre en el cielo, con el monstruo de spaghetti volador, disfrutando de las bondades del volcán de cerveza y de la fábrica de strippers sin que la tripa le dé la más mínima guerra. Descanse en paz.

03

10/09

Discrict 9: apartheid en la Sudáfrica post-apartheid (todo esto ya ha pasado y volvera a suceder).

9:50 pm por Jessica. Archivado en: Uncategorized

El sábado fuimos al cine a ver District 9, así que ya sabes, ojo spoilers y eso si todavía no las has visto y no quieres que te destripe la trama.

Mi resumen de la historia: Una nave alienígena llega a la Tierra, concretamente a Johannesburgo, pero se les gripa el motor o algo, se les cae una pieza y claro, si para que te reparen el coche tardan dos meses en traerte una pieza de Alemania, imagínate tener que traerla del espacio exterior. ¡Buf! La muerte. 20 años tardan en arreglar la nave, no te digo más. El caso es que toda la población de aliens que venían en la nave en algún sitio los tienen que meter, y para eso crean un gueto, el Distrito 9, a las afueras de Johannesburgo, para tenerles apartados y no les dejan convivir con los humanos. Que sea precisamente en la capital de la Sudáfrica del apartheid donde se constituya un nuevo gueto para mantener separados ahora a humanos y extraterrestres, no deja de tener su coña. De hecho, hay grupos que luchan por los derechos no-humanos, pero no recuerdo haber visto ningún personaje equiparable a Nelson Mandela. American sucks!

El caso es que después de 20 años, los conflictos son “inevitables” (¡qué mensaje tan bonito y tan esperanzador, ¿no?) y tienen que llevar a los alienígenas a 200 kilómetros de la población. El caso es que durante la notificación de desahucio a los bichos extraterrestres, el jefe de la misión (Wikus van der Merwe, te cagas con el nombre), un personaje bastante desagradable de ver y con cara y actitud de capullo inaguantable, se infecta con un líquido asqueroso y empieza a mutar, combinando su ADN con el de los alienígenas y transformándose poco a poco en uno de ellos. Un peligro. El tíowikus-van-der-merwetiene que huir porque le persiguen los militares, se hace amigo de uno de los bichos a los que iba a desahuciar (un alienígena que se llama Cristopher Johnson, sí, ya lo sé: toda la peli es así de bizarra) para que le ayude a volver a ser humano. Y a partir de aquí, tiros y más tiros durante una hora entera. Hasta que al final creo que intervienen los Transformers, o los Desepticons, no estoy muy segura, y se acaba todo. Ya estaba bastante aburrida de tanto tiro cuando llegan a este punto, así que no me preguntéis por los detalles.

Mi opinión: Si Mandela llega a ver la peli, se mea en la cara de Peter Jackson. Pero dejando eso a un lado, la primera parte está rodada como si de un documental se tratara y aunque es algo lenta, no está mal. Tiene algunos momentos asquerosos, como cuando se arranca las uñas, o cuando entran en las chabolas de los bichos, pero en general es entretenida y diferente. Le comenté a Joan al salir del cine que esta parte era Alien meets Callejeros, pero un amigo lo describió ayer por la tarde de una forma mucho más acertada: Ripley lives in Sant Cosme.

El problema es que, después de una hora de documental raro, la peli empieza a desbarrar completamente, pierde el tono inicial y se convierte en una peli de acción cualquiera al estilo Terminator: tiros y más tiros por todas partes, militares y una mega-máquina que no sé qué pintaba pero de alguna forma tenían que acabar esa ida de pinza. Por si fuera poco, para darle más acción a la peli lo adornan con giros de cámara imposibles ¡durante una hora! Si a eso le añades que los alienígenas hablan en un idioma ininteligible y todo lo que dicen está subtitulado, mi leve hipermetropía, y que por norma general no utilizo las gafas para ver la tele porque no la suelo necesitar, entenderéis por qué acabé con un dolor de cabeza considerable y por qué después de una hora de tiros, subtítulos y movimientos mareantes de la cámara, ya me dio igual qué pintaba el transformer ese del final.

En fin, que durante la primera hora me pareció una peli cuanto menos curiosa de ver. Del petardazo en el que se convierte en la segunda hora, me sobraron 50 minutos.