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03/11
El Hero Quest del siglo XXI: Descent
A finales de los 80 el panorama friki estaba maduro para la explosión noventera, pero el panorama seguía siendo regular. Los juegos de tablero eran “la oca”, “el parchís” y cosas así de apasionantes. Los videojuegos eran de 8 bits, pero había poquísimas consolas (que casi sólo se compraban en bazares o tiendas de electrodomésticos).
Y en medio de todo aquello vino a España HeroQuest.
Un juego en el que no llevábamos aburridas fichas planas, no…¡eran figuritas! Gloriosas figuras de un bárbaro, un enano, tropecientos esqueletos, orcos con sus espadas y etc. Montones de ellas. Cofres, mesas o armarios para poner el tablero. Aquel desparrame visual iba acompañado de un sistema de juego vergonzosamente sencillo de explicar, entender y jugar. Ya no llevábamos aburridas fichas rojas por casillas como nuestras abuelas, no, ahora llevábamos un enano con hacha o un elfo metrosexual que invocaba un genio para pegar a los guerreros del caos. Con gloriosas figuritas que lo hacían todo gozosamente visual. El juego, no nos engañemos, era muy fácil para los jugadores que llevaban a los cuatro héroes. Pero no sé cuantas tardes nos tiramos mis amigos y yo con él. Nos pasó a muchos, que gracias a Hero Quest tuvimos la primera aproximación a un juego de rol (no, no lo era, pero tenía casi todos los elementos ahí). Ya no se publica, pero buscad en eBay cuánto cuesta hacerse con uno…yo vendí el mío por 5000 pesetas a finales de los 90 para poder comprarme el Resident Evil 2 (siendo un grandísimo videojuego, ha sido el mayor error frikieconómico que he cometido en mi vida).
En pleno siglo XXI ya podemos hablar de su heredero espiritual: Descent (aquí los que lo han traducido y venden actualmente en España).

Si Hero Quest tenía bastantes figuras, Descent tiene 80 figuritas, pero no todas de igual tamaño: el gigante ES un gigante para los héroes. El Dragón es simplemente glorioso. El Ogro, cuando lo pones al lado de los héroes, da ganas de salir corriendo.

Aparte de ser una gozada visualmente es otro juego de turismo mazmorril: matar bichos, saquear, escapar de trampas, lanzar magia, beber pociones, etc. En cuanto a reglas, es más profundo que HeroQuest. Cada héroe tiene una habilidad especial, un número de vidas y de cansancio concreto (que vale para moverte más de lo que podrías o para pegar con más dados), hay un límite al número de cosas que puedes llevar, hay efectos como veneno, telaraña, ardiendo, etc. Puedes esperar y defenderte, apuntar, descansar, ir a la ciudad a comprar, etc. Los monstruos tienen cada uno sus habilidades especiales: el dragón, claro, te echa su aliento de fuego, el gigante pega a todos los que están en una zona muy amplia, las arañas envenenan y algunos enemigos tienen un aura que provoca daño y/o miedo a los hérores.
Una de las cosas más divertidas es que el juego está pensado para que no tengas que usar papel y bolígrafo. Los puntos de vida son corazones troquelados. Los puntos de cansancio, gotas troqueladas. Las monedas están troqueladas también. Cuando te envenenan hay marcadores de veneno. Las pociones también están troqueladas. Todo esto hace la vida más difícil a los tramposos…y hablando del tema: pueden jugar hasta cuatro “héroes” y un malvado Máster. En la caja hay una tarjeta con las características de cada “héroe” y su respectiva figurita (en el juego básico vienen 20 diferentes).
En HeroQuest el papel del Máster era pasivo, no podía hacer gran cosa más allá de tirar dados. En Descent es activo: el Máster tiene una baraja de cartas con trampas, generación de nuevos monstruos, etc. Esto hace que el juego tenga constante actividad: al abrir el cofre el Máster saca una carta de trampa, cuando has limpiado la habitación de bichos el Máster saca una carta que hace que vengan más, etc.
¿Y el tablero? ¿es un gran rectángulo, como en HeroQuest? Pues no, es modular. Hay pasillos, salones y etc, que se van conectándo unos a otros como si fueran piezas de puzzle en función de la aventura. Así, podemos tener cuatro habitaciones unidas por cuatro pasillos en torno a una habitación inicial, un largo pasillo en espiral que acaba en una gran sala custudiada por un dragón y todo lo que queramos hacer por nuestra cuenta. ¡Imaginación al poder!
Aún y con todo, el primer juego para gente curtida en estas cosas (con partidas de algún juego de rol) debería ser relativamente fácil. Parece que los creadores del juego se dieron cuenta y en las expansiones la dificultad ha sido creciente para los “héroes”. Hasta el punto que una de ellas, “Camino a la Leyenda“, está recibiendo críticas por ser muy muy complicada para los “héroes” y más asequible para el Máster. Esta última expansión, por lo que he leído, es el acabose para todo friki, lo más parecido posible a jugar a un juego de rol “de libro” pero con figuritas, tablero y demás. Caerá, caerá, segurísimo.
Y ahora los problemas: la organización. Montones de figuras, toneladas de fichas y cartas (a su vez, con muchísimos tipos de cartas y fichas). Organizar eso es un infierno. Como te compres alguna expansión, el espacio que requieren las figuritas, tableros y demás ya es tremendo. La gente que en los foros habla de sus experiencias teniendo todas las expansiones cuenta los inmensos problemas con el peso total de todo, el espacio que come y lo difícil que es clasificar tanta cosa.
El segundo, el espacio. Es glorioso ver al dragón o al enorme demonio en medio de una sala y tu héroe pequeñito al lado (insisto: el juego es espectacular visualmente), pero montar el juego requiere una mesa grande.
El tercero, la complejidad. Es bastante más complejo que el HeroQuest. Requiere algo de tiempo explicar todas las opciones. La mecánica no lleva tanto. Y jugarlo, si alguna vez has jugado al rol en cualquiera de sus variantes, te hace volver a dar botes y retozar como un osezno. Es un placer culpable, por supuesto, pero oír a tu grupo de amigos treintañeros volver a gritar “¡ATACO AL DRAGÓN CON MI ESPADA MÁGICA!” es, creedme, algo tiernísimo, vergonzoso, patético, nostálgico y adictivo (todo junto).

Cuarto, la duración…preparad la tarde entera para jugar una partida.
Si has jugado al HeroQuest, cómpralo. Si has jugado alguna vez al rol con tus amigos, cómpralo. Si tienes hijos y quieres que se inicien en el noble mundo del frikismo, CÓMPRALO (el ejército de figuritas les volverá locos).



ran productor de JDR machacas para DS es Atlus, un pequeño estudio japonés especializado en juegos de rol machaca. En DS tienen un montón de juegos, algunos más tácticos, otros más modernos. La verdaderas joyas del catálogo, sin embargo, son su trilogia de juegos machaca para nostálgicos: Etrian Odyssey (I y II) y The Dark Spire.