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Teoría general del Frikismo II: El frikismo bajo el ángulo del materialismo dialéctico

7:28 pm por Citoyen. Archivado en: Uncategorized

Ortega y Gasset hablaba de que el gran hecho de nuestro tiempo era la rebelión de las masas. En efecto, la llegada de la democracia liberal había producido un fenómeno dónde los iconos culturales antes compartidos por minorías selectas eran ahora disfrutados, invadidos y transformados por las masas. La jerarquía social había convertido los valores abúlicos y mediocres de las masas en imperantes; habíamos llegado a la época del “señorito satisfecho” con, como resultado una profunda desmoralización social, la muerte de la creatividad y una falta absoluta de sentido histórico.

Ortega ignoraba, sin embargo, la capacidad de determinados grupos para resistir ese proceso. El friki ha sufrido la injusticia en su propia carne desde joven. La barbarie de la cultura de masas está gravada a sangre y fuego en la mente del friki adulto. El friki adulto es un producto de la postmodernidad y de la antropología materialista y es consciente del carácter puramente coordinador y ruidoso desde el punto de vista evolutivo de la estructuras culturales. Sabe que la forma concreta de las mismas es arbitraria y que, en puridad, es evolutivamente equivalente venerar a Fernando Alonso que a Richard Garfield o a Akira Toriyama. Es esta toma de conciencia la que produce la contradicción fundamental y pone en marcha el proyecto transformador friki que ya fuera enunciado por El Profeta.

La historia, decía Marx, es siempre y en todos sitios la historia de la lucha de clases, y ésta ha sido también la historia de la condición friki. El materialismo dialéctico pensaba en la historia como conjunto de contradicciones entre las fuerzas y los modos de producción, entre la infraestructura tecnológica y la superestructura cultural. Así, tras haber desplazado a la Aristocracia, la Burguesía estaba cavando su propia tumba creando un sistema dónde, por un lado, los trabajador habían aprendido a trabajar de forma coordinada y eran más capaces que nunca de organizarse y por otro lado la tasa de beneficio caería tendencialmente creando una gran crisis de subsistencia. La violencia revolucionaria era por tanto inevitable.

De forma análoga, en el caso que nos ocupa, tras haber desplazado a los intelectuales como figura dominante en el entorno cultural, una consecuencia inevitable de la cultura de masas posibilitada por la estandarización de los productos y los medios de comunicación, el hombre masa pasó a ser el icono dominante. En lo más alto de la jerarquía social estaba el baboso del sueño americano, la encarnación del analfabeto triunfador, del bárbaro especialista. Sin embargo, las fuerzas productivas evolucionaron tan rápido que las relaciones de producción quedaron rápidamente agotadas.

Como consecuencia de la marginación a la que fuimos sometidos en las etapas tempranas de nuestro desarrollo, los frikis hemos desarrollado activos superiores que nos ponen es una posición privilegiada ante la nueva economía. Desde mi experiencia personal de economista, yo aprendí a optimizar y a igualar relaciones marginales de sustitución repartiendo puntos en las fichas de vampiro. No hace falta explicar que toda la metafísica que sé la aprendí jugando a Mago: la Ascensión. Mientras mis compañeros de clase descubrían el botellón, nosotros leíamos a J.H. Elliott para ambientar nuestras partidas de Age of Empires. Yo mismo me leí un libro de derecho musulmán para poder interpretar a mi visir Assamita en edad oscura y aprendí a hablar inglés para poder leer The Duelist igual que otros lo aprendieron para jugar a D&D o leer los cuatro fantásticos en versión original; por no mencionar la habilidad adquirida en la ICT jugando al ordenador o debatiendo arduamente en foros de Internet o el manejo así como la interiorización de la teoría de la probabilidad que se adquiere tirando dados. Las habilidades desarrolladas jugando a Vampiro, Risk, Age of Empires o Diplomacia ,cruciales para desenvolverse en el mundo real, tales como la negociación, la visión estratégica, etc,… sólo pueden ser torpemente replicadas por aquéllos que las desarrollaron tardiamente y crecieron metidos entre algodones.

Todas estas habilidades de tipo cognitivo nos hacen especialmente valiosos en la economía del conocimiento, como predice el materialismo histórico. Esto lo pone de manifiesto el hecho el premio nobel Paul Krugman cite en sus artículos a Wile E. Coyote o diga que uno de los libros que más le ha influido es “La Fundación” de Asimov o también lo confirma una simple ojeada al grupo de nerds que crearon google o Microsoft.

Por otro lado, la ventaja evolutiva de que disfrutaba antaño el hombre masa, típicamente bajo la forma de habilidades sociales, atributos físicos o capacidad reproductora han pasado a un segundo plano. La generalización del uso de anticonceptivos ha minimizado la importancia de la edad a la que se pierde la virginidad para medir el éxito evolutivo; la sustitución de la reproducción genética por la reproducción memética nos ha llevado la guerra por la supervivencia a nuestro terreno. La generalización de las nuevas tecnologías y del anonimato como forma de interacción han reducido la importancia de las habilidades sociales. En una sociedad dónde la creatividad es el principal determinante del éxito económico, los frikis tenemos una ventaja decisiva.

En el contexto de la Mcdonalización de la sociedad, de la economía long tail, Internet permite a las minorías culturales organizarnos de forma más efectiva. La industria cultural ha cambiado; los frikis tenemos acceso a los medios de producción y al capital cultural. Así, series como Naruto, inéditas en televisión, tienen un éxito importante en España; artículos antes sólo accesible a partir de oscuro tratos con el tipo de Arte9 son ahora fáciles de comprar con una fugaz visita a e-bay. Estos desarrollos han debilitado la capacidad de represión y asimilación de la cultura de masas y a mejorado la posición de poder ostentada por los frikis.

Así, en los comienzos del siglo XXI, los frikis estamos listos para comenzar la progresión transformativa de las estructuras culturales de la sociedad postcontemporánea, moldeándolas a nuestro gusto e invirtiendo la jerarquía social creada por el hombre masa y haciendo que la historia cultural de occidente culmine al fin. Frikis de todas las nacionalidades, uníos!